Los psicólogos expertos lo avalan: las personas que hacen estas 3 cosas pueden parecer perezosas pero en realidad es un síntoma de alta inteligencia
Diferentes psicólogos destacan las percepciones erróneas sobre la inteligencia y la pereza
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Cuando pensamos en la imagen que tenemos de una persona inteligente, se nos viene a la cabeza alguien hábil, con agilidad mental, rápido en aprender frente a los cambios, productivo, organizado y con una alta capacidad de resolver cualquier tipo de problema.
No obstante, la mente humana no es perfecta. Los recursos físicos, emocionales y cognitivos tienen sus propias limitaciones. Y quienes no son capaces de gestionarlos con inteligencia en la mayoría de las situaciones son juzgados como ineficaces.
Como afirmó el psicólogo estadounidense Mark Travers en Psychology Today, estas aptitudes suelen asociarse erróneamente con la pereza. Sin embargo, en muchas ocasiones pueden representar una forma de actuar más inteligente.
Los 3 hábitos de las personas inteligentes
Protegen su descanso:
El sueño es un proceso vital en la vida humana para el correcto funcionamiento del cerebro. Cuando se trata de un descanso de larga duración o de varias pausas a lo largo del día, se suele asociar con un signo de relajación. No obstante, los expertos en neurociencia difieren.
No se trata de un proceso de inactividad, sino de un tiempo vinculado activamente con el aprendizaje, la regulación emocional, la toma de decisiones o la consolidación de la memoria.
Scientific Reports publicó un estudio donde examinó la correlación entre la inteligencia y la actividad cerebral durante la siesta. Los investigadores concluyeron que existe una relación entre la inteligencia y un proceso cognitivo más eficiente.
Este estudio reafirma la importancia del descanso y achaca la decisión a aquel que sacrifica horas de sueño pensando que así es más productivo. Todo lo contrario, ya que estas prácticas afectan la memoria, la atención, el equilibrio emocional e incluso el juicio propio.
No reaccionan a todo
El mundo vive en una creencia global en donde se premia la respuesta inmediata, la reacción constante o expresar una opinión sobre cualquier tema. Por esta razón, no regirse ante estas normas suele interpretarse como indiferencia, aunque no siempre sea así.
La capacidad de no gastar energía en algo que no te influye, de no darle vueltas eternamente a cualquier problema que se afronta o la capacidad de no formar parte de todos los conflictos es una señal de inteligencia emocional.
Las investigaciones acerca del manejo del estrés relacionan el distanciamiento psicológico, que es la habilidad de desconectar mentalmente de cualquier situación que lo produzca, con el bienestar y una mayor salud mental.
Es de sobra sabido que la energía es un recurso limitado. Por eso, la inteligencia no solo refleja la rapidez a la hora de pensar o los conocimientos que posee una persona, sino también el no perder el tiempo con situaciones insignificantes.
Evitan esfuerzos innecesarios
Este último hábito representa una incoherencia per se, ya que las personas inteligentes suelen evitar el trabajo más costoso, pero siempre alejado de la indiferencia. Lo que evitan es el esfuerzo que no lleva a ningún lado. Buscan conseguir llegar a su meta en el menor tiempo posible, automatizan tareas repetitivas y buscan soluciones que les ahorren energía.
Cuando dos personas realizan la misma tarea, pueden tomar caminos distintos para llegar al mismo resultado. Mientras la primera sigue todos los pasos posibles, la otra cuestiona el proceso y halla un patrón que conduce antes a la solución. Puede parecer que la segunda se ha esforzado menos, pero en realidad ha encontrado una senda más eficaz.
La interpretación errónea de la pereza
En definitiva, lo que se percibe como pereza puede ser una forma más madura y calmada de hacer frente a todo tipo de situaciones. La inteligencia no solo trata de rapidez, habilidad para adaptarse a los cambios o anticiparse a los problemas, sino también de la capacidad de ahorrar energía, elegir qué batallas merecen la pena librar y proteger el descanso.
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