La sorprendente historia de Kashe Quest: la niña que a los dos años igualó el coeficiente intelectual de Albert Einstein
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En 2021, Kashe Quest, una niña estadounidense de sólo dos años sorprendió al mundo entero por sus extraordinarias capacidades cognitivas al obtener una puntuación de 146 puntos en un test de inteligencia. Esta cifra la situaba dentro del 2% superior de la población mundial y fue comparada en algunos medios con los registros atribuidos históricamente a grandes figuras de la ciencia, como Albert Einstein. Su ingreso en Mensa, la reconocida organización internacional que reúne a personas con altas capacidades cognitivas, la convirtió entonces en una de sus integrantes más jóvenes.
Su madre, Sukhjit Athwal, educadora especializada en desarrollo infantil, explicó que cuando la niña tenía apenas 17 meses ya mostraba una capacidad poco habitual para reconocer el alfabeto, así como números, colores y diferentes figuras geométricas. Aquellas habilidades llamaron especialmente la atención por la rapidez con la que era capaz de aprender y relacionar distintos conceptos. Ante estos indicadores, el pediatra que seguía su evolución recomendó a la familia registrar sus progresos mediante vídeos y anotaciones para documentar las capacidades que Kashe mostraba durante sus primeros años de vida.
Kashe Quest, la niña de dos años con un CI de 146
El padre de la menor, Devon Quest, explicó entonces la enorme curiosidad que impulsaba a su hija a aprender continuamente. «Si hay algo que no sabe, quiere saber qué es y cómo funciona. En cuanto lo aprende, empieza a aplicarlo», relató en una entrevista. Para determinar hasta qué punto sus capacidades se encontraban por encima de lo habitual, Kashe fue sometida posteriormente a una evaluación profesional en la que se analizaron diferentes aspectos de su capacidad cognitiva, entre ellos la memoria receptiva, el razonamiento lógico, la capacidad para resolver problemas y la velocidad de procesamiento de la información.
Los resultados confirmaron unas aptitudes intelectuales extraordinarias para su edad, con una puntuación de 146, muy por encima de la media de las pruebas de inteligencia, situada habitualmente alrededor de los 100 puntos. Cinco años después de que su historia saliera a la luz, Kashe Quest, a sus seis años, estudia en The Modern Schoolhouse, un proyecto educativo impulsado por su propia madre y concebido para ofrecer una enseñanza personalizada, adaptada a las necesidades y al ritmo de aprendizaje de cada estudiante.
Pero su día a día no gira únicamente alrededor de los libros y el aprendizaje. Sus padres siempre han procurado que Kashe pueda crecer como cualquier otra niña de su edad, relacionándose con otros pequeños y disfrutando de actividades propias de la infancia. Ya en 2021, cuando su caso comenzó a llamar la atención, explicaron que su intención era evitar que la presión de sus capacidades intelectuales condicionara su desarrollo: «En el fondo todavía tiene dos años y necesita estar con niños de su edad, y no tener esa presión de ser mayor de lo que debe ser».
Actualmente, además, la lectura continúa siendo una de sus grandes pasiones. A través de las redes sociales, su familia ha mostrado la gran biblioteca que tiene en casa y que utiliza como una fuente constante de descubrimiento, alimentando así la curiosidad y el entusiasmo por aprender.
Mensa
Mensa es reconocida internacionalmente por reunir a personas con capacidades intelectuales excepcionales. La organización agrupa a hombres y mujeres de diferentes países que han conseguido resultados sobresalientes en pruebas de inteligencia estandarizadas. Su historia comenzó en Oxford, Inglaterra, en 1946, cuando fue fundada por el abogado Roland Berrill y el científico y también abogado Lance Ware.
La entidad surgió a partir de una idea compartida por ambos fundadores: crear una sociedad independiente de la política y ajena a cualquier distinción basada en la raza o la religión. Desde sus orígenes, Mensa estableció un criterio muy concreto para formar parte de ella: demostrar un elevado nivel de capacidad intelectual mediante una prueba reconocida. El nombre «Mensa» procede del latín y significa «mesa», una elección que representa el espíritu de igualdad que caracteriza a la organización, y la idea hace referencia a una mesa redonda en la que todos sus integrantes se encuentran en el mismo nivel.
El director ejecutivo de Mensa en Estados Unidos, Trevor Mitchell, destacó el ingreso de la pequeña con unas palabras que pusieron el foco no solo en sus extraordinarias capacidades, sino también en las dificultades que pueden acompañar a los niños con altas capacidades desde edades muy tempranas.
«Los dones de Kashe fueron reconocidos muy pronto en su vida. Sus padres podrán ayudarla con algunos de los retos particulares que enfrentan los jóvenes con altas capacidades. Ser la persona más inteligente de la sala no siempre es fácil, y Mensa entiende la importancia de ser desafiado por otros y de tener el potencial reconocido», afirmó.
Formar parte de Mensa no es tan sencillo como conseguir una puntuación de coeficiente intelectual superior a 130. El proceso de admisión requiere superar pruebas diseñadas específicamente para evaluar las capacidades cognitivas de los aspirantes, especialmente en ámbitos como la lógica y el razonamiento deductivo.