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Pollo asado: el secreto para que las sobras sigan crujientes

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Cómo guardar las sobras de pollo asado para que se mantengan crujientes

El pollo asado es un plato que satisface los gustos de muchas personas, también apreciado por los más pequeños, quizás acompañado de patatas fritas . Sin embargo, a menudo sucede que tras cocinarlo y disfrutarlo, todavía nos quedan algunas sobras y en ese momento no sabemos cómo y si guardarlas para la próxima comida. Ya sea preparándolo para llevarlo a la mesa por primera vez o guardarlo para terminarlo más tarde, hay un secreto que garantiza un pollo asado con carnes tiernas y piel crujiente.

Pollo asado siempre crujiente

El truco o secreto para conseguir que las sobras de pollo asado se mantengan crujiente tiene un nombre y es el de frigorífico. Para revelarlo, Paul Liebrandt, chef con dos estrellas Michelín, quien ha explicado cómo cocinar un pollo a la perfección. Para disfrutarlo al máximo, según este experto de Nueva York, es importante que la superficie esté bien cocida al igual que el interior. Para lograr esto el truco es dejar el pollo en la nevera durante la noche para que su propia agua se seque cuando esté frío.

De esta forma, en efecto, cuando el pollo esté asado, la piel ya estará privada de sus líquidos y se pondrá dorada y crujiente en su punto justo.

Sobras también crujientes

En el caso de que sobraran algunos trozos después de la comida, es importante conservarlos con cuidado para evitar que se echen a perder. En primer lugar, tratemos de exponer las sobras a temperatura ambiente el menor tiempo posible. Así que déjalo enfriar durante una hora y luego mételo en el refrigerador.

Para asegurarse de conservar la carne en su mejor estado, la temperatura debe estar preferiblemente entre 0 y 3 °C y, en cualquier caso, nunca más de 5 °C. Mejor, entonces, evitar dejar el pollo en el envase o, en su defecto, taparlo, dejando circular algo de aire ya que el secado de la superficie retrasa el crecimiento microbiano.

La mejor opción es utilizar un recipiente de acero inoxidable, que también sea apto para congelar carnes crudas. En este punto, se puede dejar en la nevera hasta por tres días a menos que se desarrollen olores desagradables o haya cambios de color.

¿Cómo calentar las sobras de pollo?

Calentar las sobras de pollo es algo también importante para saborearlo de nuevo. Lo ideal es sacarlo del frigorífico una hora antes de comerlo para que vaya cogiendo la temperatura ambiente. Si te gusta un poco más caliente, puedes calentarlo en el microondas durante unos tres o cuatro minutos y a poder ser con los trozos ya cortados o hacer lo mismo añadiendo un poco de aceite de oliva a una sartén y echar dentro del pollo que deberás remover hasta que alcance la temperatura ideal para ti. En cuanto a conservar la piel crujiente. Lo mejor entonces será volver a meter el pollo sobrante en el horno, tapado con papel de aluminio, y mantenerlo a unos 180 grados durante al menos diez minutos.

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