Comportamiento

Las personas mayores de 65 años que hablan de su propia muerte con total naturalidad no lo hacen por pesimismo: han completado un proceso psicológico que muchos adultos jóvenes todavía evitan

Abuela, hija, charla, psicología
Recreación de una abuela que conversa con calma con su hija en la mesa de la cocina.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En medio de una sobremesa familiar, cuando la abuela reparte sus joyas o explica qué misa quiere en su funeral, los hijos suelen cambiar de tema. Esa calma no se debe a la tristeza ni a la resignación, sino al balance que hace de la vida que ya ha vivido.

Un estudio de la Universidad de Tréveris (Alemania), firmado por el psicólogo Holger Busch, lo ha comprobado con 626 adultos de más de 40 años: quienes sienten que han dejado algo a las siguientes generaciones aceptan mejor su propia muerte.

Por qué hablar de la propia muerte con naturalidad es una señal de madurez

El psicoanalista Erik Erikson situó en la vejez la última de las ocho etapas del desarrollo, el conflicto entre la integridad y la desesperación. En la segunda edición de Childhood and Society, de 1963, definió la integridad del yo como «la aceptación del propio y único ciclo vital como algo que tenía que ser».

Quien llega a ese punto repasa su vida sin demasiados reproches, con sus triunfos y sus decepciones, y por eso la muerte deja de ser un tema prohibido. Quien no lo consigue, en cambio, siente que el tiempo se acaba sin haber resuelto lo pendiente.

Un equipo de investigadores de Taiwán, encabezado por Pei-Yun Chen, midió en 2021 esas ocho etapas en 292 mayores de entre 65 y 90 años. La más ligada a la integridad fue la anterior, la generatividad, que Erikson definió como el interés por guiar a la siguiente generación. Es la abuela que ha criado a los nietos o el jubilado que enseñó el oficio a su sustituto.

Qué implica hablar de la muerte con naturalidad y cuándo es una señal de depresión

Los propios estudios matizan la idea. Busch encontró el efecto en las personas de mediana y avanzada edad, pero no en los participantes más jóvenes de su primera muestra, y reconoce que sus encuestas por internet reunieron sobre todo a mujeres con estudios superiores.

Un equipo de la Universidad de Gante, en el que participa el psicólogo Maarten Vansteenkiste, añadió otra pieza en 2020. En 520 mayores, quienes recordaban una vida con autonomía, logros y vínculos aceptaban mejor la muerte, y quienes miraban su pasado con desesperación sentían más ansiedad ante ella.

La diferencia con la depresión está en el tono y en la vida diaria. El mayor que acepta su final habla del testamento para no dejar problemas, sigue viendo a los suyos y mantiene sus aficiones. La depresión geriátrica suele llegar con poca tristeza visible y muchas quejas físicas, según una revisión que recoge Infocop, la revista del Consejo General de la Psicología de España, y a veces imita una demencia.

Frases que separan la aceptación de una petición de ayuda

El subtexto de las palabras ayuda a distinguir los dos casos. Una frase como «quiero dejaros las cosas ordenadas para que el día de mañana no tengáis que pelearos con papeles» refleja orden y cuidado por los herederos. Regalar de golpe objetos muy queridos con un «llévatelo ya, total, a mí no me queda mucho» apunta más bien a desesperanza.

Con la familia ocurre lo mismo. «Me alegra veros con vuestras vidas organizadas, siento que ya he cumplido» muestra satisfacción con la propia biografía, mientras que «yo aquí sólo estorbo, soy una carga» expresa el sentimiento de inutilidad típico de la depresión en la vejez.

La frase más seria es otra. «Le pido a Dios cada noche no despertarme mañana» es una forma de ideación pasiva de muerte: no siempre implica intención de suicidio, pero sí un sufrimiento que requiere consultar con el médico de cabecera o con un psicólogo.

Hoy, el teléfono 024 del Ministerio de Sanidad atiende las 24 horas y de forma gratuita a personas con pensamientos suicidas, y también a los familiares que temen por alguien.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias