Decoración

Las paredes blancas van a desaparecer: su sustituto es más elegante y queda mejor, según una interiorista

Las paredes blancas
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante décadas, el blanco ha sido el protagonista indiscutible en la decoración del hogar. Luminoso, neutro y fácil de combinar, parecía una apuesta segura, pero su hegemonía está llegando poco a poco a su fin. Cada vez más interioristas coinciden en que este color empieza a resultar frío e impersonal, razón por la cual está perdiendo terreno frente a otras opciones que aportan un carácter más cálido, elegante y personal a las estancias.

El auge del blanco se debió en gran medida a que estilos decorativos como el minimalismo se impusieron como tendencia. Asimismo, en viviendas pequeñas o con poca luz natural funcionaba a la perfección, ya que aporta mucha amplitud y luminosidad. Sin embargo, tal y como aseguran los interioristas, el problema es que se ha abusado de él, hasta el punto de que muchas casas han acabado pareciéndose entre sí: paredes, suelos, techos y muebles blancos sin ningún tipo de personalidad.

La nueva tendencia que sustituye a las paredes blancas

El color que se está imponiendo frente al blanco es el greige, una mezcla entre el gris y el beige que encaja en cualquier estancia y se adapta a distintos estilos, aportando sofisticación y profundidad. Este color pertenece a la familia de tonos neutros cálidos, y los interioristas están convencidos de que “es el nuevo blanco”. Una de las principales ventajas que ofrece es que envuelve el espacio sin robarle protagonismo a la luz natural o al mobiliario. A diferencia del blanco, cambia sutilmente a lo largo del día, aportando dinamismo y calidez.

Uno de los principales miedos a la hora de abandonar el blanco en favor del greige es perder luminosidad. Sin embargo, con este color no hay de qué preocuparse, ya que no se trata de un tono oscuro ni pesado. En realidad, está especialmente pensado para reflejar la luz de forma suave, evitando contrastes fuertes. Además, en los dormitorios favorece el descanso gracias a la armonía y la calidez que ofrece, algo que el blanco no consigue. Este cambio también responde a una nueva manera de entender el diseño de interiores, ya que cada vez se presta más atención al bienestar tanto a corto como a largo plazo.

Un aliado de los materiales naturales

El auge del greige va de la mano de otra gran tendencia que promete arrasar este 2026: la vuelta a los materiales naturales, como la cerámica artesanal, la piedra, la madera, el lino o el microcemento. En la cocina, por ejemplo, las paredes en tonos arena suavizan el acero inoxidable, mientras que en el baño, cuando se combinan con piedra caliza, crean un ambiente tipo spa, lejos del aspecto hospitalario que a veces ofrece el blanco.

La neutralidad del blanco no es plana, sino envolvente, permitiendo que los materiales «respiren» y se expresen sin estridencia. A diferencia del blanco, que crea contrastes demasiado duros con colores oscuros como el negro, el greige suaviza las transiciones, creando una atmósfera coherente, pensada para ser vivida y disfrutada.

  • Según los interioristas, la cerámica artesanal es uno de los mejores ejemplos de esta vuelta a lo esencial, con ligeras variaciones de tonos y texturas. El resultado son espacios con carácter y personalidad, alejados del aspecto minimalista que ha dominado la decoración durante muchos años. En cocinas y baños, aporta calidez visual y un toque artesanal que conecta con la tradición sin perder de vista las tendencias actuales.
  • La piedra natural, y especialmente la piedra caliza, vuelve con fuerza por su capacidad de transmitir calma y serenidad. En el baño, cuando se combina con paredes en tonos arena, crea ambientes que recuerdan a los spas de hoteles de lujo. Esta combinación rompe con el aspecto blanco y aséptico que ha dominado la decoración durante décadas, transformando el baño en un espacio de bienestar, donde la experiencia va más allá de lo funcional.
  • El lino es uno de los materiales estrella en la búsqueda de naturalidad. Su caída ligera y su textura irregular lo han convertido en uno de los tejidos favoritos en cortinas y estores. Una de sus principales ventajas es que, cuando se combinan con tonos suaves como el greige, crean ambientes luminosos y cálidos.
  • El microcemento, con su estética matizada y continua, aporta un contrapunto muy interesante que se equilibra cuando se acompaña de tonos greige en lugar de blanco puro.

Más allá de la estética, el greige responde a una necesidad emocional en un contexto marcado por el ritmo acelerado y la hiperconectividad. Los hogares se transforman en espacios de bienestar, donde los materiales naturales, combinados con tonos neutros, crean espacios que invitan a bajar el ritmo y reconectar con lo esencial. Una nueva forma de entender el diseño de interiores no simplemente como imagen, sino como una experiencia sensorial que humaniza el hogar. El resultado es un conjunto contemporáneo que ofrece calma y serenidad.

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