Oscar Wilde, poeta irlandés, sobre la vejez: «Admiro a los hombres que han pasado de los setenta, siempre ofrecen a las mujeres un amor para toda la vida»
La frase del escritor irlandés aparece en realidad en boca de uno de sus personajes y convierte la edad en una inesperada garantía de experiencia, compromiso y amor duradero
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Oscar Wilde fue uno de los grandes maestros de la ironía y el ingenio de la literatura del siglo XIX, y muchas de sus frases continúan circulando más de un siglo después de su muerte. Entre ellas destaca una peculiar reflexión sobre los hombres mayores de setenta años. «Admiro a los hombres que han pasado de los setenta; siempre ofrecen a las mujeres un amor para toda la vida». La frase encierra el característico humor de Oscar Wilde, aunque existe un detalle que suele pasar desapercibido, ya que no la pronuncia directamente el escritor, sino uno de los personajes de su teatro.
Una frase nacida del teatro
La reflexión aparece en Una mujer sin importancia, comedia dramática estrenada en Londres en 1893. La obra gira alrededor de las convenciones sociales, la moral victoriana, las relaciones sentimentales y la posición de hombres y mujeres dentro de una sociedad marcada por las apariencias. Oscar Wilde utiliza los diálogos para cuestionar con ironía muchas de las normas de su época.
Es Mrs. Allonby, uno de los personajes femeninos de la obra, quien afirma en el texto original. «Admiro a los hombres que han pasado de los setenta, siempre ofrecen a las mujeres un amor para toda la vida». La frase continúa con otra ocurrencia en la que considera los setenta años una edad ideal para un hombre. Por tanto, aunque se atribuye habitualmente a Oscar Wilde, lo correcto es entenderla como una creación literaria del autor puesta en boca de uno de sus personajes.
Wilde y el amor
El amor y las relaciones entre hombres y mujeres ocupan un lugar importante en la producción literaria de Oscar Wilde. Sus obras están llenas de personajes que hablan sobre el matrimonio, la fidelidad, la atracción y las normas sociales, casi siempre desde una perspectiva irónica. La edad aparece en ocasiones como un elemento que permite cuestionar las expectativas sociales sobre cómo deben comportarse las personas.
En este caso, el comentario de Mrs. Allonby también puede interpretarse como una burla a la obsesión social por la juventud. Mientras la sociedad victoriana vinculaba buena parte del atractivo femenino y masculino a la juventud, Oscar Wilde propone una visión deliberadamente provocadora, ya que un hombre que ha superado los setenta puede ser precisamente quien esté en mejores condiciones de ofrecer una relación duradera.