Isabel Allende (84 años), sobre la ansiedad: «Enfrenta los obstáculos a medida que se presenten, no pierdas energía temiendo lo que pueda haber en el futuro»
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Hay frases que se quedan pegadas porque dicen en una línea lo que a muchos nos cuesta años entender. Una de ellas es de Isabel Allende, la escritora en español más leída del mundo, que el pasado 2 de agosto cumplió 84 años: «Enfrenta los obstáculos a medida que se presenten, no pierdas energía temiendo lo que pueda haber en el futuro». Es un consejo sencillo, casi de sobremesa, pero toca de lleno uno de los grandes males de nuestro tiempo: la ansiedad por lo que todavía no ha ocurrido.
La frase circula desde hace años en recopilaciones de citas de la autora y vuelve a cobrar fuerza cada vez que se repasa su trayectoria. No es casualidad. Pocas personas pueden hablar con tanta autoridad de cómo afrontar lo que la vida pone delante.
Una vida marcada por los golpes inesperados
Isabel Allende nació en Lima en 1942, hija de un diplomático chileno, y pasó parte de su infancia y juventud entre Bolivia y el Líbano. Trabajó como periodista en Chile hasta que el golpe militar de 1973 lo cambió todo y la obligó a exiliarse en Venezuela. Allí, lejos de su país, empezó a escribir la novela que la haría mundialmente famosa, La casa de los espíritus, publicada en 1982.
El golpe más duro llegó años después. En diciembre de 1991, su hija Paula cayó en coma y murió un año más tarde, con solo 29 años. De aquel duelo nació Paula, uno de sus libros más personales, escrito como una carta a su hija mientras la acompañaba en el hospital. Con el tiempo creó la Fundación Isabel Allende en su memoria, dedicada a apoyar a mujeres y niñas en situaciones vulnerables.
Visto con perspectiva, su vida es una sucesión de obstáculos que nadie podía prever. Ninguna preocupación anticipada la habría preparado para el exilio o para perder a una hija. Lo que sí le sirvió, según ha contado en muchas ocasiones, fue afrontar cada cosa cuando llegó, sin dejar de escribir ni de vivir.
Lo que dice la psicología: la mayoría de lo que tememos no ocurre
La intuición de Allende tiene un respaldo científico sorprendente. Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania pidieron a un grupo de personas con trastorno de ansiedad generalizada que anotaran durante diez días todas sus preocupaciones y que, un mes después, comprobaran cuáles se habían cumplido. El resultado, publicado en la revista Behavior Therapy, fue contundente: el 91,4 % de sus preocupaciones no se hicieron realidad.
El estudio dejó otro dato revelador. Los participantes calculaban que sus temores tenían muchas más probabilidades de cumplirse de las que realmente tenían. Y el porcentaje más habitual de preocupaciones que no se cumplieron por persona fue del 100 %: para muchos, absolutamente nada de lo que les quitaba el sueño llegó a pasar. Además, quienes comprobaron que sus miedos eran infundados mejoraron más sus síntomas de ansiedad durante el tratamiento.
Por qué gastamos tanta energía en el futuro
La preocupación tiene una función: anticipar peligros para prepararnos. El problema llega cuando se convierte en un bucle de «¿y si…?» que no lleva a ninguna acción concreta. La mente vive entonces el problema dos veces, primero imaginándolo y después, si llega a ocurrir, enfrentándolo de verdad. Y en la mayoría de los casos, como muestra el estudio, ese segundo momento ni siquiera llega.
Es justo lo que señala la frase de Allende. Cuando dice «no pierdas energía», apunta al coste real de la ansiedad anticipatoria: cansancio, dificultad para concentrarse, problemas de sueño y una sensación constante de alerta que roba disfrute al presente. Esa energía es la que luego falta cuando hay que resolver un problema real.
Cómo llevar el consejo a la vida diaria
Los psicólogos que trabajan con la ansiedad suelen recomendar algo parecido a lo que hicieron los participantes del estudio: escribir las preocupaciones y revisarlas pasado un tiempo para comprobar cuántas se han cumplido. Ver en papel que la mayoría se quedaron en nada ayuda a que el cerebro deje de darles tanto crédito la próxima vez.
También ayuda distinguir entre lo que depende de uno y lo que no. Si hay algo concreto que se pueda hacer hoy, conviene hacerlo. Si no, toca aceptar que no todo está bajo nuestro control y volver al presente. Eso no significa ignorar los problemas, sino afrontarlos cuando existen, que es exactamente lo que propone la escritora. Cuando la ansiedad es constante e interfiere en el día a día, lo recomendable es pedir ayuda a un profesional, porque se trata de un problema tratable.
A sus 84 años, Isabel Allende sigue escribiendo, viajando y hablando de amor, de pérdida y de libertad. Quizá esa sea la mejor prueba de que su consejo funciona: no se trata de no tener miedo, sino de no dejar que el miedo al futuro se coma la vida que está pasando ahora.
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