Gastronomía

¿El gazpacho andaluz lleva pimiento rojo o verde? Los cocineros coinciden, pero la mayoría de españoles se equivocan en la receta

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Gazpacho andaluz con pepino, tomate y aceite de oliva.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El gazpacho andaluz tradicional lleva pimiento verde, no rojo, según coinciden cocineros y expertos en gastronomía española. La confusión es habitual entre los españoles porque el color rojo intenso del plato induce a pensar que el pimiento utilizado es de ese mismo tono, cuando en realidad ese color procede en exclusiva de tomates maduros de buena calidad.

La variedad exacta que exige la receta auténtica es el pimiento verde italiano, alargado y de piel fina, distinto del pimiento verde redondo que se usa para asar. Ese matiz varietal explica buena parte del error, cuando alguien no encuentra el pimiento italiano en el mercado y prueba el redondo, más amargo, tiende a sustituirlo por pimiento rojo pensando que corregirá el sabor.

Por qué el gazpacho andaluz lleva pimiento verde y no rojo

El pimiento verde italiano aporta al gazpacho andaluz un toque herbáceo y un punto justo de acidez que equilibra el dulzor del tomate. El pimiento rojo, más dulce y carnoso, desequilibraría ese perfil de sabor y competiría con el protagonismo que debe tener el tomate en la receta tradicional.

El color del gazpacho andaluz no depende del pimiento en ningún caso. Al triturar una gran proporción de tomates bien maduros, tipo pera o rama, junto con una cantidad mucho menor de pimiento verde, el tono verdoso se diluye por completo y el resultado final mantiene el rojo característico del plato. Por eso el pimiento rojo resulta innecesario incluso para quienes buscan intensificar el color.

Los gazpachos industriales envasados y varias recetas exprés que circulan en internet añaden pimiento rojo para reforzar de forma artificial el color, o para compensar unos tomates que no están del todo maduros. Esta práctica ha generalizado entre las nuevas generaciones una versión del plato alejada de la receta que preparaban las abuelas andaluzas.

Los verdaderos debates entre los cocineros sobre el gazpacho andaluz

Mientras el pimiento genera consenso entre los profesionales, otros ingredientes sí dividen a la gastronomía española. El chef Dani García defiende que el gazpacho tradicional no debe llevar pan ni agua añadida, y que la cremosidad debe lograrse únicamente con la emulsión del aceite de oliva virgen extra y el agua propia de los tomates.

El pepino provoca otro enfrentamiento habitual. Dani García prefiere reducirlo al mínimo o eliminarlo para evitar que repita, mientras otros cocineros de referencia defienden mantener su presencia exacta para conservar la frescura característica del gazpacho del sur. La cebolla, en cambio, apenas tiene defensores entre los puristas andaluces, que la consideran un error porque fermenta el plato con rapidez y enmascara los matices del tomate.

La receta auténtica se compone de tomate maduro tipo pera o rama, pimiento verde italiano, pepino, un diente de ajo sin el germen central, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez y sal, con el pan como único ingrediente opcional según el cocinero.

Para cuatro o seis personas, las proporciones habituales rondan el kilo de tomate, un pimiento mediano de entre 60 y 70 gramos, medio pepino pelado y entre 20 y 30 mililitros de vinagre, ajustando siempre el aceite y la sal al gusto de cada casa.

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