Expertos en limpieza recomiendan limpiar el sofá con bicarbonato de sodio y detergente para platos: por qué y para qué sirve
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El sofá es uno de los muebles más utilizados en el hogar, razón por la cual es normal que, con el paso del tiempo, termine acumulando polvo y suciedad. En el mercado podemos encontrar multitud de productos para limpiarlo, pero estos contienen una gran cantidad de químicos que pueden afectar a la salud y al medio ambiente a largo plazo. Por eso, cada vez más personas recurren a remedios caseros, como este truco que consiste en limpiar el sofá con bicarbonato de sodio y detergente para platos y que se ha hecho viral en redes sociales.
El bicarbonato de sodio es uno de los productos más utilizados en la limpieza del hogar, ya que resulta muy útil para eliminar los malos olores derivados de la acumulación de suciedad. Una de las principales ventajas de esta técnica es que no empapa el sofá, lo cual es un gran punto a favor para tejidos delicados. Ahora bien, no sustituye una limpieza en profundidad ni elimina las manchas; su principal objetivo es refrescar la superficie y ayudar a controlar los olores.
El truco del bicarbonato de sodio y el detergente para platos para limpiar el sofá
El bicarbonato de sodio puede ser un gran aliado para limpiar y refrescar el sofá, especialmente porque ayuda a absorber y reducir los malos olores acumulados en la tapicería. También puede ayudar a eliminar restos de suciedad superficial. Una forma sencilla de utilizarlo consiste en espolvorear una pequeña cantidad sobre el sofá seco, dejarlo actuar durante unos minutos y después retirarlo con un aspirador. Sin embargo, no todos los tejidos reaccionan igual, por lo que es recomendable consultar las instrucciones del fabricante y probar primero en una zona poco visible.
Por su parte, el detergente líquido para platos está diseñado para una función distinta. Su fórmula está pensada principalmente para eliminar grasa y restos de suciedad, por lo que, utilizado en una concentración muy baja, puede servir para tratar determinadas manchas superficiales en tejidos que admitan limpieza con agua.
Por este motivo, cuando el fabricante del sofá permite la limpieza con agua, lo ideal es preparar una mezcla muy diluida y aplicarla con un paño ligeramente humedecido, evitando empapar la superficie. Una vez realizada la limpieza, es importante dejar que la zona se seque completamente y de manera uniforme para evitar que queden marcas.
No conviene mojar demasiado el sofá. De hecho, este es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta. El agua que consigue penetrar hasta la espuma o el relleno puede permanecer allí durante bastante tiempo, dificultando el secado y favoreciendo la aparición de problemas relacionados con la humedad.
- Antes de empezar, lo más importante es revisar la etiqueta del sofá y comprobar las indicaciones del fabricante. Las tapicerías suelen incluir códigos que especifican si pueden limpiarse con agua, con determinados disolventes o si necesitan una limpieza profesional.
- Una vez comprobado que el tejido es compatible con este método, el proceso es bastante sencillo. Primero hay que aspirar bien el sofá para eliminar polvo, migas, pelos y otros restos superficiales.
- Después, se reparte una pequeña cantidad de bicarbonato sobre la tapicería completamente seca y dejarlo actuar durante unos minutos.
- A continuación, se debe aspirar cuidadosamente utilizando un accesorio apropiado para tapicerías y, finalmente, comprobar que no hayan quedado restos visibles del producto.
Cómo eliminar las manchas
Si el sofá es de tela y se ha manchado con restos de comida, se puede utilizarsuna mezcla de agua tibia con una pequeña cantidad de vinagre y bicarbonato, siempre que el fabricante permita este tipo de limpieza. Se aplica con un paño limpio, realizando movimientos suaves sobre la zona afectada, sin frotar con demasiada fuerza. Después, hay que dejar que la tapicería se seque completamente.
Cuando la mancha procede de un alimento graso, una pequeña cantidad de detergente líquido para platos, previamente diluido, puede ayudar a desprender la grasa en tejidos que toleren el agua. Es importante no empapar la tapicería y retirar después los restos de producto.
La tinta, los rotuladores, el maquillaje o las barras de labios resultan especialmente complicados de eliminar. En este caso, lo mejor es aplicar alcohol sobre un paño blanco para tratar la zona afectada, sin hacer demasiada presión para no extender la mancha.
Finalmente, para mantener el sofá impecable, conviene aspirarlo con regularidad para retirar polvo, pelos, migas y otros restos antes de que terminen incrustándose en las fibras. Al tratar una mancha, además, es preferible hacerlo con movimientos suaves y evitar frotar con demasiada fuerza.
Asimismo, siempre que se utilicen líquidos durante la limpieza, es importante dejar que se ventile bien para que la tapicería pueda secarse por completo. Si una mancha persiste después de varios intentos o el tejido es especialmente delicado, conviene recurrir a un servicio profesional de limpieza de tapicerías.