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Los expertos en flotas de vehículos avisan de un truco que poca gente sabe: «Para enfriar mejor el coche, hay que apagar el sistema Start-Stop en ciudad»

sistema Start-Stop
Botón del sistema Start-stop. Foto: Pexels.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El sistema Start-Stop viene de serie en la inmensa mayoría de coches nuevos desde hace más de una década, y su función es sencilla: apaga el motor cada vez que el coche se detiene por completo (en un semáforo, en un atasco) y lo vuelve a encender en cuanto se pisa el acelerador. ¿Cuál es su objetivo? Reducir el consumo de combustible y las emisiones en los trayectos urbanos.

Vale, hasta ahí, todo son ventajas: menos gasto, menos emisiones y un motor que descansa en los semáforos largos. El problema aparece en verano, cuando el aire acondicionado trabaja a pleno y el coche necesita mantener una temperatura estable dentro del habitáculo. Ahí es donde los expertos en gestión de flotas han detectado un conflicto que casi nadie tiene en cuenta.

¿Por qué apagar el sistema Start-Stop ayuda a enfriar mejor el coche en ciudad?

En la mayoría de coches, el compresor del aire acondicionado depende directamente del motor para funcionar, así que cuando el Start-Stop apaga el motor en una parada, la climatización también se detiene unos segundos.

Al arrancar de nuevo, el compresor tiene que reiniciarse desde cero, y ese arranque es precisamente el momento en el que más energía consume.

Y claro, si esa secuencia se repite en cada semáforo o cada pocos metros en un atasco, el resultado es una climatización que nunca llega a estabilizarse del todo. El habitáculo tarda más en enfriarse y el sistema trabaja de forma más intermitente e ineficaz.

Por eso, los expertos en flotas de vehículos recomiendan desactivar el sistema Start-Stop en los trayectos urbanos con muchas paradas, y reservarlo para carretera o para desplazamientos donde las detenciones son puntuales.

Cómo funciona realmente el sistema Start-Stop y cuándo se desactiva solo

El sistema Start-Stop no es un capricho tecnológico: en trayectos urbanos con muchas paradas, reduce el consumo de combustible entre un 5% y un 10%, y las emisiones de CO2 hasta un 8%, según los datos que manejan los fabricantes.

En un conductor que hace muchos semáforos al día, ese ahorro puede traducirse en 80 o 100 euros al año, una cifra nada desdeñable si se suma a lo largo de los kilómetros de todo un ejercicio.

Por su parte, el propio sistema tiene mecanismos de seguridad que lo desactivan automáticamente en ciertas situaciones: si la batería tiene poca carga, si el motor todavía no ha alcanzado su temperatura óptima o si hay demasiados sistemas eléctricos exigiendo energía a la vez, como ocurre precisamente con el aire acondicionado a máxima potencia.

Justamente en esos casos, el propio coche entiende que apagar el motor no compensa y mantiene todo en marcha.

Otros trucos de los expertos en flotas para que el aire acondicionado enfríe más

Ojo aquí porque el apagado del Start-Stop no es el único consejo que manejan quienes gestionan flotas de vehículos. También insisten en no forzar el climatizador por debajo de los 20 grados, porque el gasto de combustible puede dispararse hasta un 20% sin que el coche enfríe realmente más rápido.

La recomendación habitual es mantener la temperatura entre 23 y 24 grados y dejar que sea el modo automático el que regule la potencia del ventilador.

La recirculación de aire, esa función que enfría el habitáculo más rápido, solo conviene activarla si se viaja solo o con un único acompañante, porque reutiliza el aire de la parte delantera y deja sin ventilación a quienes van detrás.

Antes de encender el aire acondicionado en un coche que ha pasado horas al sol, conviene también abrir las ventanas un par de minutos y revisar el filtro del habitáculo una vez al año, algo que apenas cuesta entre 10 y 20 euros.

Los coches donde este conflicto no existe: los que llevan compresor eléctrico

Aquí cabe realizar una aclaración: el conflicto entre el Start-Stop y el aire acondicionado no afecta a todos los coches por igual. Los híbridos y algunos mild-hybrid incorporan un compresor eléctrico, independiente del motor de combustión, capaz de seguir enfriando el habitáculo aunque el motor esté parado.

En esos modelos, el sistema Start-Stop y la climatización conviven sin los problemas que sí sufren la mayoría de coches de gasolina o diésel convencionales.

Para el resto (la inmensa mayoría del parque automovilístico español), el truco sigue siendo válido: en ciudad, con el aire acondicionado encendido y paradas constantes, apagar el Start-Stop desde el botón del salpicadero evita esa intermitencia y mantiene una temperatura más estable dentro del coche.

Así, un gesto que tarda menos de un segundo y que, según los profesionales del sector, marca la diferencia entre llegar sudando o llegar fresco a destino.

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