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En el año 2000 los pediatras prohibían los cacahuetes en niños de hasta 3 años: 20 años después recomiendan lo contrario y las alergias han bajado a la mitad

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La Academia Americana de Pediatría recomendó en el año 2000 retrasar la introducción del cacahuete hasta los 3 años en niños con antecedentes familiares de alergia. 20 años después, la misma institución aconseja justo lo contrario, incorporarlo a partir de los 6 meses, e incluso antes en bebés de riesgo.

El cambio no fue arbitrario. La prevalencia de la alergia al cacahuete se cuadruplicó entre 1997 y 2010 en países que seguían la política de evitación, y ese fracaso obligó a revisar por completo la teoría médica que sostenía la prohibición.

Por qué antes se prohibía el cacahuete en la dieta de los bebés

Los pediatras de finales de los años 90 creían que el sistema inmunológico y la barrera intestinal de un bebé eran demasiado inmaduros para procesar proteínas complejas como las del cacahuete. La lógica de la época recomendaba esperar a que el niño creciera antes de exponerlo al alimento.

Los científicos ignoraban entonces que la sensibilización alérgica ocurre sobre todo a través de la piel, no del estómago. Los bebés con eccema absorben partículas de cacahuete presentes en el ambiente doméstico, y si la piel dañada conoce primero esa proteína, el sistema inmune la registra como una amenaza.

La recomendación del año 2000 tampoco se apoyaba en ensayos clínicos con miles de niños, sino en el consenso de expertos que actuaban bajo el principio de prevenir por si acaso, un principio que terminó disparando el problema que pretendía evitar.

Qué ha cambiado para que ahora se recomiende el cacahuete y la alergia baje

El giro llegó tras observar que los niños judíos del Reino Unido tenían diez veces más alergia al cacahuete que los niños judíos de Israel, donde los bebés comen desde los primeros meses un aperitivo de cacahuete inflado llamado Bamba. El estudio LEAP, publicado en 2015, confirmó la hipótesis: introducir el cacahuete entre los 4 y los 11 meses redujo el riesgo de desarrollar la alergia hasta en un 86% en los niños de alto riesgo.

El pediatra canadiense Edmond Chan y su equipo, en una revisión publicada en la revista Allergy, Asthma & Clinical Immunology, explican que la protección se debe a la tolerancia oral activa. Cuando el intestino recibe la proteína del cacahuete a tiempo, genera células reguladoras que enseñan al cuerpo a identificar el alimento como seguro. La digestión le gana así la carrera a la piel, y evita que el entorno active la respuesta alérgica antes de que el bebé llegue a probar el alimento.

El Hospital Infantil de Filadelfia registró una caída de hasta el 43% en los diagnósticos de alergia al cacahuete en niños de 0 a 3 años tras la actualización de las guías en 2015 y 2017.

Cuáles son los síntomas de una reacción alérgica al cacahuete en el bebé

Los síntomas suelen aparecer en las dos horas siguientes a la ingesta. Como el bebé no puede explicar qué siente, los padres deben fijarse en su piel y su comportamiento: urticaria repentina, enrojecimiento o hinchazón en párpados y labios, y gestos como frotarse las orejas o rascarse la lengua con insistencia. Un vómito aislado justo después de comer también entra en este grupo de reacciones leves.

La anafilaxia exige atención médica urgente e inmediata. Los padres deben llamar a emergencias si el bebé presenta tos persistente, silbidos al respirar, vómitos explosivos y repetidos, llanto inconsolable, somnolencia extrema o palidez con labios azulados.

Estos signos indican que varios sistemas del cuerpo están afectados a la vez, a diferencia de una intolerancia alimentaria, cuyos síntomas aparecen horas o días después y se limitan a gases o cólicos sin poner en riesgo la vida del bebé.