André Alonso, experto en plantas domésticas: «Si eres principiante jamás tengas una Monstera deliciosa en casa, la vas a torturar»
André Alonso, experto en plantas domésticas y muy conocido en redes sociales por sus consejos de jardinería, ha lanzado una advertencia clara para quienes empiezan a cuidar plantas en casa: la Monstera deliciosa no es, ni de lejos, tan sencilla como parece en las fotos de Instagram, por muy de moda que esté en cualquier salón con buena luz.
Y es que, según explica en uno de sus vídeos más comentados, quien se lance a comprar esta planta sin tener en cuenta ciertos detalles básicos corre el riesgo de acabar con un ejemplar lleno de manchas y hojas caídas en pocas semanas. ¿Cuál es la razón? Pues tiene que ver con algo que muy pocos hogares ofrecen de forma natural durante buena parte del año.
¿Por qué la Monstera deliciosa puede convertirse en un tormento para principiantes?
Lo primero que hay que aclarar es que el problema no está en la Monstera deliciosa en sí, sino en las condiciones que necesita y que la mayoría de las casas no tienen: luz brillante pero indirecta y, sobre todo, una humedad ambiental alta.
Esto último, en un piso con calefacción o aire acondicionado, resulta casi imposible de mantener durante todo el año, sobre todo en los meses de invierno, cuando el aire de la calefacción reseca el ambiente por completo.
No obstante, uno puede apreciar que muchas guías de jardinería la describen como una planta fácil para principiantes, y en este sentido, no van del todo desencaminadas: sus necesidades básicas son simples de entender sobre el papel.
El problema aparece cuando esas condiciones ideales (calor, luz filtrada y humedad constante) chocan con la realidad de un piso normal, sobre todo en invierno, cuando la calefacción reseca el aire y deja el sustrato mucho más tiempo húmedo de lo que parece.
Cuando esa humedad falta, aparecen las señales que menciona André Alonso: manchas de podredumbre en el tallo o en las hojas y una pérdida progresiva del follaje.
El motivo casi siempre es el mismo: se compensa la falta de humedad regando de más, y el exceso de agua es, según coinciden distintos viveros y guías de cuidado, la principal causa de muerte de esta planta.
¿Qué otras plantas exigentes menciona también André Alonso en su advertencia?
En el mismo vídeo, André Alonso pone en la lista negra a otras dos plantas tropicales muy fotogénicas: la alocasia y el crotón. Ambas comparten con la Monstera deliciosa la misma exigencia de fondo, aunque cada una falla por un motivo ligeramente distinto, algo que conviene conocer antes de dejarse llevar por lo bonitas que se ven en la tienda.
La alocasia, colocada en un rincón oscuro para decorar, desarrolla manchas de podredumbre y termina perdiendo todas sus hojas por falta de humedad ambiental, igual que le pasa a la monstera.
El crotón, por su parte, necesita calor y humedad constantes: cualquier cambio brusco de luz, temperatura o ubicación le hace tirar las hojas casi de inmediato, algo habitual nada más traerlo de la tienda a casa.
Las plantas que puedes elegir en lugar de una Monstera deliciosa si eres principiante
Frente a estas tres opciones, André Alonso propone alternativas mucho más agradecidas para quien no tiene experiencia previa: la sansevieria y el philodendro, ambas capaces de tolerar riegos irregulares y rincones con poca luz sin perder ni una hoja de más, justo lo contrario de lo que ocurre con una monstera deliciosa mal ubicada.
Incluso quien tiene fama de tener mala mano puede mantenerlas vivas durante años sin apenas esfuerzo. ¿Y por qué se dice esto? Pues, porque no dependen de una humedad ambiental concreta ni de una posición exacta respecto a la ventana.
Con eso basta para evitar la frustración de ver cómo una planta se marchita sin motivo aparente y terminar comprando, resignado, una de plástico que, como bromea el propio André Alonso, «acumula polvo innecesariamente» sin sustituir a una planta de verdad.
Cómo saber si de verdad estás listo para tener una Monstera deliciosa
Antes de comprar una Monstera deliciosa conviene hacerse algunas preguntas sencillas:
- ¿Hay un sitio en casa con luz brillante pero sin sol directo?
- ¿El ambiente tiene humedad natural o hay calefacción encendida buena parte del año?
- ¿Existe la costumbre de tocar la tierra antes de regar para comprobar si aún está húmeda?
Si la respuesta a alguna de ellas es no, quizá convenga esperar.
Para quien aun así quiera intentarlo, la referencia práctica es sencilla: mantener la humedad ambiental por encima del 60%, con nebulizaciones frecuentes o un humidificador cerca, y regar solo cuando los primeros centímetros de sustrato estén completamente secos al tacto, nunca antes.
Ese simple gesto evita buena parte de las manchas de podredumbre que tanto preocupan a André Alonso en sus vídeos sobre jardinería doméstica.
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