Jardinería

André Alonso, experto en plantas: «La espatifilium es la planta que más daño ha sufrido por estar en los listado de plantas para pisos oscuros»

Macetas con espatifilium
Espatifilium. Foto: Pexels.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El espatifilium, conocido también como cuna de Moisés o lirio de la paz, es una de las plantas de interior más populares en España por su follaje verde intenso y sus flores blancas en forma de vela. Precisamente por eso aparece en casi todos los listados de «mejores plantas para espacios sin luz», una recomendación que el jardinero André Alonso lleva tiempo criticando.

Alonso, reconocido como Mejor Greenfluencer del año 2024 por la Asociación de Centros de Jardinería, ha explicado en un vídeo de TikTok que ese consejo tan repetido esconde una trampa que arruina miles de ejemplares cada año. A eso se suma un segundo error de riego que, según él, resulta todavía más dañino que la falta de luz y que casi nadie identifica a tiempo.

¿Por qué el espatifilium es la planta más dañada por los listados de sitios oscuros?

Alonso lo resume sin rodeos en su vídeo: «Es la planta a la que más daño le ha hecho estar en los listados de plantas para sitios oscuros». La razón está en un matiz que casi nunca se explica, y es que en su hábitat original, el espatifilium crece bajo la copa de árboles muy altos en selvas tropicales de América Central y del Sur.

Allí sí recibe sombra, pero una sombra filtrada por millones de hojas que dejan pasar luz indirecta constante. En una vivienda, sobre todo en los rincones alejados de las ventanas, esa sombra filtrada no existe: hay oscuridad prácticamente total, sin apenas luz que llegue a la hoja.

Por un lado, según la guía de cuidados de la Universidad Estatal de Dakota del Sur, la Spathiphyllum necesita luz brillante e indirecta para desarrollarse bien, y una ventana orientada al este o al norte es la ubicación ideal dentro de casa.

Ese es, precisamente, el matiz que se pierde cuando la especie aparece sin más contexto en un listado genérico de «plantas para sitios oscuros».

El segundo error con el espatifilium: dejar que se derrumbe antes de regar

El propio Alonso señala que hay «otra cosa aún peor» que la falta de luz: dejar que las hojas del espatifilium se caigan por completo antes de coger la regadera. Es una costumbre extendida porque parece un aviso claro de que la planta «pide agua», pero en realidad esconde un desgaste que se acumula silenciosamente ciclo tras ciclo de riego.

Y es que cuando el sustrato se seca en exceso, las raíces finas del espatifilium pierden turgencia y se vuelven quebradizas, incapaces de absorber agua con normalidad.

A esto se suma un efecto físico poco conocido. Cuando la tierra está completamente seca, puede volverse hidrófoba (repele el agua en lugar de absorberla), así que el primer riego tras la sequía extrema resbala por las paredes de la maceta sin llegar a humedecer de verdad la raíz.

¿Y la floración? El otro gran mito del espatifilium

Alonso remata su vídeo con una coletilla que resume el hartazgo de tantos casos vistos: «Luego hablamos de si te da flor o no». La floración es otro de los grandes malentendidos sobre esta planta.

Sin luz suficiente, el espatifilium sigue vivo, pero rara vez saca esas espatas blancas que le dan su nombre y que en realidad son brácteas modificadas, no flores propiamente dichas.

Dicho esto, cuanta más luz indirecta reciba la planta, más espatas produce a lo largo del año. La ausencia de flor suele ser el primer aviso de que el rincón elegido es demasiado oscuro, incluso antes de que aparezcan las hojas amarillas o el resto de síntomas de estrés.

¿Cómo se puede salvar a un espatifilium tras el estrés hídrico?

El resultado final, muchas veces, es el que describe Alonso en su vídeo: hojas amarillas, tallos sin fuerza y, finalmente, raíces podridas.

Y es que, aunque suene contradictorio, distintas guías de botánica confirman que las raíces dañadas por la sequía extrema pierden su capacidad de regular el agua, así que cuando por fin llega el riego, se saturan de humedad sin poder gestionarla y terminan siendo el caldo de cultivo perfecto para los hongos de la podredumbre.

La forma correcta de regar un espatifilium es sencilla: basta con hundir un dedo dos centímetros en el sustrato y regar solo cuando esa zona esté seca, sin esperar nunca a que la planta se desplome entera.

Por último, los propios viveros recomiendan el riego por inmersión (sumergir la maceta en agua entre veinte y 30 minutos) cuando el cepellón ya se ha secado del todo, precisamente para evitar que el agua resbale por los lados sin llegar a las raíces.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias