Calefacción

Adiós a los radiadores: el objeto que todos tenemos para calentar la casa sin gastar un dineral

Los radiadores
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Finlandia, uno de los países más fríos no sólo de Europa, sino de todo el mundo, sabe muy bien cómo enfrentarse a las bajas temperaturas durante el invierno. Los finlandeses no confían única y exclusivamente en la calefacción para calentar sus hogares, sino que apuestan por una estrategia integral que busca crear espacios acogedores y funcionales gastando lo menos posible. En este contexto, hay un objeto cotidiano que forma parte de una filosofía orientada tanto al bienestar como al ahorro y la eficiencia: las velas.

En España, creemos que las velas tienen una función puramente decorativa, pero los finlandeses demuestran que puede ser una fuente complementaria de calor muy efectiva. Cada pequeño aporte cuenta a la hora de conservar el calor y, más allá del aislamiento de puertas y ventanas, hay algunos hábitos cotidianos que, cuando se combinan de forma inteligente, marcan una gran diferencia en lo que se refiere al consumo.

El objeto cotidiano que utilizan en Finlandia

En la cultura finlandesa, encender velas al llegar a casa es una costumbre profundamente arraigada para mejorar la sensación térmica. Si bien es cierto que no sustituyen a la calefacción, aportan un extra de calor, sobre todo en estancias donde se pasa más tiempo, como el salón o el comedor. Gracias a las velas, los finlandeses evitan tener que subir el termostato de toda la vivienda, algo que, a lo largo de todo el invierno, supone un gran ahorro.

Pero, ¿encender velas tiene algún tipo de fundamento científico? Desde el punto de vista de la física, una vela encendida, en función de su composición y tamaño, puede generar entre 30 y 80 vatios de energía térmica. Esta cifra puede parecer insignificante si la comparamos con la energía térmica que pueden generar los radiadores, pero, en una habitación pequeña, siempre y cuando esté bien aislada, cinco o seis velas pueden llegar a ofrecer un rendimiento térmico comparable al de un pequeño calefactor.

Uno de los aspectos más interesantes de esta costumbre es que va más allá del calor físico. Diversos estudios psicológicos han demostrado que las velas encendidas aumentan la sensación de confort. En Finlandia, la falta de luz natural durante el invierno afecta al estado de ánimo, y el hecho de crear ambientes luminosos y cálidos en casa se considera esencial para el bienestar.

La luz que desprenden reduce la sensación de frialdad, transmite calma y hace que el espacio se sienta mucho más acogedor. En definitiva, sentirse a gusto no depende únicamente de la temperatura, sino de cómo se siente y se vive el espacio.

Los mejores trucos para ahorrar en calefacción

Un estudio realizado en 600 viviendas concluyó que la calefacción representa el 63 % del gasto energético total, superando incluso al consumo conjunto de electrodomésticos, agua caliente, cocina e iluminación.

Una de las medidas más eficaces es ajustar la temperatura según la estancia. No todas las habitaciones requieren el mismo nivel de calor. Dormitorios y pasillos pueden mantenerse entre 15 y 17 °C, la cocina en torno a los 18 °C y el salón, donde se permanece más tiempo sentado, entre 19 y 20 °C. Esta regulación permite reducir la temperatura media de la vivienda en uno o dos grados sin perder confort, lo que supone un ahorro aproximado del 10 % por cada grado menos.

Otra práctica clave es apagar la calefacción al salir de casa o durante la noche. Aunque existe la creencia de que mantener una temperatura constante consume menos, los expertos coinciden en que apagarla reduce el gasto energético. A medida que la vivienda se enfría, las pérdidas de calor disminuyen, y la energía necesaria para recuperar la temperatura es menor que la que se habría consumido manteniéndola encendida continuamente.

La ventilación adecuada también influye de forma significativa. Se recomienda ventilar abriendo todas las ventanas a la vez durante pocos minutos, en lugar de hacerlo por habitaciones durante largos periodos. Este método renueva el aire rápidamente y evita que paredes y muebles se enfríen en exceso, reduciendo así el consumo posterior de calefacción.

Entre las acciones de mantenimiento, destaca purgar los radiadores al inicio de la temporada fría. El aire acumulado impide que se calienten de forma uniforme, reduciendo su eficacia. Es una operación sencilla que puede mejorar el rendimiento del sistema hasta en un 5 %.

Por último, instalar termostatos adecuados, como cronotermostatos programables o cabezales termostáticos en los radiadores, permite un control preciso de la temperatura en cada estancia y evita consumos innecesarios, convirtiéndose en una inversión rentable a medio plazo.

«Los denominados «cronotermostatos» son termostatos digitales programables. Son mucho más precisos y hacen posible que la calefacción se encienda o apague a horas concretas o que las temperaturas se mantengan en unos valores definidos en distintos intervalos horarios y días de la semana. Son bastante más caros (pueden encontrarse a partir de 60 €), pero constituyen una inversión rentable, ya que permiten ajustar mucho mejor la temperatura a nuestras necesidades», señala el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

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