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Adiós a las mamparas de siempre: llegan las duchas italianas, más cómodas y fáciles de limpiar

duchas italianas
Blanca Espada

La reforma del baño ha pasado, durante años, por cambiar la bañera de toda la vida por el plato de ducha con su correspondiente mampara. Pero estas parece que también se han quedado atrás si tenemos en cuenta a las duchas italianas que parecen ser la nueva tendencia que empieza a ganar terreno. Un estilo que no es para nada una moda pasajera, ni un capricho decorativo, sino un cambio de mentalidad que responde a algo muy sencillo y que tiene que ver con la comodidad, accesibilidad y menos complicaciones a la hora de mantener el baño limpio.

En los últimos años, las duchas italianas están en todas las propuestas de decoración y las solemos ver en las fotos de las casas de muchos famosos e influencers. Y es que aunque las mamparas y platos de ducha siguen siendo la apuesta de muchos, lo cierto es que las duchas italianas se han convertido en una alternativa para quienes buscan un baño práctico, visualmente más ligero y sin obstáculos. Un estilo que funciona especialmente bien en viviendas pequeñas, pero también en casas más amplias donde se valora la estética minimalista. Y el invierno, con esas reformas que muchos dejan para los meses fríos, suele ser el momento en el que más se plantea el cambio.

Por qué las duchas italianas están sustituyendo a las mamparas

A diferencia de las duchas convencionales, la italiana es un espacio completamente abierto y a ras de suelo. No tiene escalones, ni bordes, ni ese perfil metálico que suele acumular cal. Dispone de un plato integrado en el propio nivel del baño, lo que genera una sensación de continuidad muy marcada. De este modo, para quien entra, el efecto es inmediato ya que el baño parece más grande, más ordenado y más fácil de usar.

Este tipo de diseño favorece la accesibilidad. Personas mayores, niños pequeños o cualquiera que prefiera evitar saltos y barreras puede moverse sin esfuerzo. Es una opción cómoda para el día a día y también para viviendas donde la movilidad es un aspecto importante a medio o largo plazo.

Mejor diseño y más fáciles de limpiar

Otra de las razones que más peso tiene a la hora de elegir las duchas italianas es la limpieza. Aquí no hay cristales que dejar impecables, ni perfiles donde se acumulen restos de jabón, ni esquinas difíciles de alcanzar. Con una pasada rápida, la zona queda como nueva. Además, al estar nivelada con el suelo, la evacuación del agua es más eficiente. Los desagües lineales o centrales suelen evitar los charcos, un detalle que mejora la seguridad y minimiza el mantenimiento.

Quien se ha peleado alguna vez con una mampara llena de gotas sabe bien la diferencia ya que aquí no hace falta dedicar tanto tiempo ni esfuerzo, y eso termina pesando más que cualquier argumento estético.

Un diseño adaptable a cualquier estilo de baño

Aunque se asocian mucho con interiores modernos, las duchas italianas se integran sin problema en espacios más clásicos. La clave está en los materiales. Pero la continuidad visual se mantiene siempre, independientemente del estilo elegido. Eso es quizá lo que las hace tan versátiles: pueden ser discretas o protagonistas, según lo que necesite cada baño.

Además, permiten jugar con colores y texturas. Un revestimiento uniforme en piedra o microcemento crea una atmósfera muy tranquila. En cambio, una pared de cerámica artesanal o un gres con relieve aporta un toque más cálido. Esa libertad para personalizar acaba convirtiéndolas en una opción muy buscada en proyectos de reforma.

Sensación de amplitud y confort en baños pequeños

Si hay algo que las duchas italianas consiguen sin esfuerzo es ampliar visualmente el espacio. Al desaparecer la barrera de la mampara, la mirada recorre todo el baño sin interrupciones. En pisos donde cada metro cuenta, este detalle cambia la experiencia por completo. No solo se ve más amplio, también se siente más cómodo.

Y para quienes necesitan más libertad de movimiento, la diferencia es evidente. No hace falta maniobrar entre cristales o marcos. La ducha está ahí, abierta, lista para usar. Es una solución sencilla, pero que transforma la funcionalidad del baño desde el primer día.

Una tendencia que ha llegado para quedarse

Todo apunta a que las duchas italianas no son un capricho pasajero, sino una evolución natural en la forma en la que se entienden los espacios del hogar. Su estética minimalista, la comodidad que ofrecen y su mantenimiento sencillo las han consolidado como una de las opciones favoritas en las reformas actuales.

En definitiva, decir adiós a la mampara de siempre no implica renunciar a nada. Al contrario, se trata de una forma de ganar amplitud, seguridad y un baño mucho más fácil de mantener. A veces, como ocurre aquí, la clave está en eliminar lo que sobra y dejar que el espacio respire.

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