Los vulcanólogos se echan a temblar: descubren que las fallas siguen desplazándose en La Palma
La erupción de La Palma sigue siendo motivo de estudio por los efectos que provocó, mucho más extensos que la propia expulsión de lava. Por ello los vulcanólogos estudian desde cómo se comportó el magma hasta el posterior movimiento de las fallas.
Este segundo aspecto es el que más ha llamado la atención últimamente. Varias fallas activas de la isla mantienen un desplazamiento lento y continuo, un fenómeno que se detecta desde hace décadas y que sigue presente tras el episodio eruptivo.
La investigación ha sido publicada en la revista Natural Hazards. El Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) ha liderado el proyecto. Se han centrado en la medición directa del movimiento de fallas mediante instrumentación de alta precisión.
Las fallas de La Palma no han dejado de moverse después de la erupción volcánica
El estudio ha documentado que el desplazamiento de las fallas en La Palma no es nuevo. De hecho, existen evidencias de deformaciones progresivas en el terreno desde los años ochenta, con efectos acumulativos visibles en infraestructuras y edificaciones.
Este tipo de movimiento se conoce como creep o deslizamiento asísmico, y se produce de forma continua y sin generar terremotos perceptibles. Por ello, no es especialmente preocupante.
Aun así, es algo que debemos controlar. Las deformaciones ocurren de forma lenta pero constante, lo que explica por qué pueden pasar desapercibidas durante tantos años.
Sin embargo, su persistencia en el tiempo supone un factor clave en la evolución geológica de la isla y en la planificación territorial para las próximas décadas.
Cómo afectó la erupción del Tajogaite en las fallas de La Palma, según los vulcanólogos
La erupción del volcán Tajogaite en Cumbre Vieja en 2021 actuó como un catalizador para intensificar los estudios sobre las fallas activas. Después de la erupción, los científicos instalaron instrumentos para evaluar si el sistema de fracturas había cambiado su comportamiento.
Y es cierto que la erupción del volcán influyó en el entorno geológico, pero el movimiento de las fallas ya existía anteriormente y ha continuado después del evento.
Esto fortalece la idea de que La Palma se asienta sobre un sistema dinámico, en el que los procesos volcánicos y tectónicos están estrechamente relacionados.
Cómo pueden los vulcanólogos medir el movimiento de las fallas
Toda esta información la han recopilado en el estudio titulado en inglés Emergency intervention for the early estimation of slow creep motion on the active faults of La Palma (Canary Islands, Spain).
Lo curioso es que la metodología no se basa en un trabajo de laboratorio, sino en la intervención rápida en campo.
Por ejemplo, los investigadores utilizaron fisurómetros capaces de detectar variaciones milimétricas en las fracturas del terreno, una técnica especialmente útil en contextos de emergencia volcánica.
Este enfoque permitió obtener datos directos y continuos sobre el movimiento real de las fallas, sin depender exclusivamente de redes geodésicas de gran escala.
La conclusión principal fue que las fallas activas de La Palma siguen desplazándose lentamente, pero sin grandes cambios respecto a lo que ocurría antes de la última gran erupción volcánica.