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Adiós a viajar como siempre: el cambio que ya está en los aeropuertos y te puede dejar en tierra

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Blanca Espada

Esta semana ha llegado con una novedad que muchos viajeros no esperaban y que, sin embargo, puede condicionar cualquier viaje o escapada a Reino Unido. Desde el pasado miércoles 25 de febrero, las compañías aéreas ya están aplicando de forma estricta la obligación de presentar la Autorización Electrónica de Viaje antes de subir al avión. No es un requisito simbólico ni un trámite menor ya que si no tienes dicha autorización es posible que te resulte imposible viajar por ejemplo a Londres, ya que tu embarque quedará bloqueado.

El Gobierno británico ya venía advirtiendo de que este permiso sería pieza clave en su control migratorio tras el Brexit, pero el cambio real se nota ahora, cuando las aerolíneas han empezado a revisar cada caso de forma individual. Esto significa que quien llegue al aeropuerto pensando que tiene tiempo esperando al último momento, o que bastará con enseñar la solicitud en trámite puede encontrarse con la puerta cerrada. La medida afecta a millones de viajeros europeos, incluidos los españoles que viajan con frecuencia por turismo, trabajo o visitas familiares. Y la sensación general entre los pasajeros es de que se trata de un requisito más que obliga a planificar el viaje con margen, comprobar fechas y asegurarse de que todo está aprobado antes de hacer la maleta. Pero para entender bien el alcance del cambio, conviene repasar qué es exactamente la ETA que ya ha comenzado a aplicarse, cómo se pide y por qué no tenerlo te puede impedir viajar a Reino Unido.

Adiós a viajar como siempre: el cambio que ya está en los aeropuertos

La ETA funciona como un permiso digital asociado al pasaporte. No es un visado, ni ofrece garantías de entrada por sí solo, pero sí es imprescindible para subir al avión. Está dirigida a quienes no necesitan visado para estancias cortas de hasta seis meses, ya sea por turismo, negocios, visitas familiares o ciertos tránsitos. Los ciudadanos británicos e irlandeses están fuera de este requisito, también quienes viajan con pasaporte británico aunque tengan doble nacionalidad.

En cambio, los viajeros españoles sí deben solicitarla. Una excepción reseñable es la de quienes simplemente hacen escala sin cruzar el control fronterizo en aeropuertos como Heathrow o Manchester, que de momento quedan fuera del sistema. Para todos los demás, la norma ya está en vigor ya que sin la autorización aprobada, la compañía aérea no puede permitir el embarque.

Embarcar sin ETA ya no es una opción

El giro real no está en la existencia de la ETA, que ya se conocía desde hace dos años, sino en el nivel de control que aplican desde ahora las aerolíneas. Las compañías tienen la obligación de verificar que la autorización está aprobada antes de permitir el acceso al avión, igual que comprueban el pasaporte o un visado. No vale enseñar el justificante de que se ha solicitado ni esperar a que llegue en el último minuto.

El motivo, según las autoridades británicas, es avanzar hacia un sistema de inmigración completamente digital y más ágil, similar a otros modelos como el ESTA de Estados Unidos. Ellos insisten en que esto permitirá acelerar controles y mejorar la detección previa de posibles riesgos. Para los viajeros, sin embargo, la consecuencia práctica es sencilla: si la ETA no está aprobada, el viaje termina en la puerta de embarque.

Cómo solicitar la autorización y qué coste tiene

El trámite se hace exclusivamente de forma online. Puede solicitarse a través de la app UK ETA, disponible en las principales tiendas digitales, o en la web oficial GOV.UK. Hay que introducir los datos del pasaporte, una foto reciente, información personal y responder a varias preguntas de seguridad. Una vez enviado todo, se paga la tasa actual de 16 libras, unos 18 euros al cambio, aunque el Ejecutivo británico ya ha anunciado que estudia subirla a 20 libras más adelante.

La autorización tiene una validez de dos años o hasta que expire el pasaporte, lo que ocurra antes, y permite entrar y salir del país varias veces sin repetir el proceso. Aunque la mayoría de solicitudes se resuelven en cuestión de minutos, las autoridades recomiendan hacerlo con al menos tres días hábiles de antelación para evitar problemas. En un sistema tan automatizado, cualquier detalle incorrecto puede ralentizar la aprobación.

Qué ocurre si la ETA es rechazada

No todas las solicitudes salen adelante y, cuando ocurre, el viajero se queda sin demasiadas alternativas. Si la ETA aparece como rechazada, el sistema no ofrece una vía rápida para revisarla ni permite presentar alegaciones. La opción que queda es pedir un visado, un proceso más lento y que, en muchos casos, hace inviable mantener las fechas previstas del viaje.

Por eso conviene tomarse el formulario con calma. Comprobar que los datos del pasaporte están bien copiados, que la foto no está desenfocada o que no falta ninguna respuesta puede evitar disgustos. A veces el rechazo no tiene que ver con el motivo del viaje, sino con un detalle mal introducido que el sistema no pasa por alto. Y cuando ya hay vuelos comprados, ese tipo de error puede arruinar la planificación en cuestión de minutos.

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