Parece ciencia ficción pero los investigadores del MIT brindan: ya se pueden oler las fotos

Gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, muchas de las cosas que hasta ahora sólo hemos visto en películas de ciencia ficción comienzan a materializarse. En este contexto, un gripo de investigadores del MIT Media Lab, donde un grupo de investigadores ha desarrollado un dispositivo experimental capaz de transformar recuerdos en fragancias personalizadas. La propuesta busca ayudarnos a «oler» las fotos.
El proyecto, liderado por el diseñador e investigador Cyrus Clarke, ha sido bautizado como «Anemoia Device», un término que describe la nostalgia por un tiempo o una experiencia que nunca se ha vivido en primera persona. En los últimos años, los avances en inteligencia artificial se han aplicado a la imagen, el texto y el sonido; ahora, el equipo ha decidido centrarse en el olfato, el sentido más ligado a las emociones y la memoria y, sin embargo, uno de los más olvidados.
El futuro ya está aquí: es posible oler las fotos
El funcionamiento del sistema combina visión artificial, modelos de lenguaje y una biblioteca física de aromas. El proceso comienza con el análisis de una fotografía analógica. A continuación, un modelo de IA analiza la imagen y genera una descripción textual preliminar que interpreta lo que «ve», la cual sirve como punto de partida: objetos, entorno, posibles contextos históricos y atmósferas emocionales.
El dispositivo integra una pantalla donde el usuario puede leer cómo ha interpretado la IA la fotografía. Por lo tanto, la experiencia no es 100% automática, sino que existe una fase de comprensión y ajuste. Los usuarios pueden interactuar con el sistema mediante tres controles giratorios que permiten modificar parámetros clave, como la perspectiva del sujeto, el contexto temporal o el tono emocional asociado a la imagen.
A partir de los ajustes seleccionados, un modelo de lenguaje genera una breve narrativa que actúa como «puente semántico» entre lo visual y lo olfativo. Luego, la tecnología traduce las palabras en olores concretos. Para ello, el sistema dispone de una biblioteca compuesta por 45 esencias diferentes, almacenadas en pequeños depósitos de vidrio. Éstas incluyen notas que evocan madera, cuero, sal marina, papel antiguo, tierra húmeda o flores secas, entre otras.
La mezcla se materializa físicamente gracias a un sistema de bombeo controlado por un microcontrolador XIAO ESP32S3, que regula la cantidad exacta de cada esencia liberada. El resultado final es un aroma real asociado a las fotos que los usuarios pueden oler en ese mismo instante. Así, una imagen de una biblioteca antigua puede convertirse en notas de papel envejecido, polvo y barniz.
«Al diseñar un sistema que coautoriza recuerdos sintéticos y olfativos, este proyecto demuestra una nueva vía para la interacción entre humanos e inteligencia artificial que es intencional, encarnada y poética. Hemos presentado una arquitectura multimodal que traduce una memoria visual externa en un artefacto multisensorial, utilizando una interfaz tangible para la orientación del usuario y modelos de lenguaje de gran escala (LLM) para la generación cruzada de modalidades, desde la semántica narrativa hasta un aroma físico.
Una de las principales contribuciones de este trabajo radica en su novedosa síntesis de tecnologías de visión, lenguaje y olfato para crear un sistema generativo. Esto demuestra cómo las herramientas de IA pueden orquestarse para producir experiencias ricas y afectivas que abordan el complejo dominio del olfato, y apunta hacia un futuro en el que no diseñemos únicamente para modalidades individuales de IA, sino para los sistemas multisensoriales complejos de nuestra humanidad encarnada.
Más allá de un sistema técnico, este trabajo propone un arquetipo alternativo para nuestra relación con las máquinas generativas. En un panorama que a menudo se centra en la velocidad, la escala y el poder persuasivo de la IA, nuestro enfoque promueve un conjunto diferente de valores: transparencia, co-creación y reflexión. Esto sugiere una trayectoria para la IA creativa en la que la tecnología no se utiliza para replicar o engañar, sino para ampliar nuestra capacidad de imaginación y empatía», concluyen los investigadores.
El proyecto fue presentado en la conferencia científica NeurIPS 2025, uno de los encuentros más importantes en el ámbito de la inteligencia artificial. Esta tecnología tiene un amplio abanico de aplicaciones en la vida cotidiana y en el marketing. ¿Te imaginas ver un anuncio y no sólo observar fotos, sino también poder oler?
En el sector del turismo virtual inmersivo, las experiencias de viaje podrían enriquecerse sgnificativamente. No sería lo mismo contemplar una playa paradisíaca que, además, percibir la brisa salina y el aroma del mar. En cuanto al marketing y la publicidad sensorial, las marcas podrían establecer conexiones más profundas con los consumidores potenciales al asociar un aroma específico a la visualización de un producto.
En definitiva, Anemoia Device nos invita a imaginar un futuro en el que nuestros álbumes de fotos también se huelan. Y aunque todavía falta un largo camino para que esta tecnología llegue a los hogares, el proyecto del MIT permite experimentar la memoria también a través del olfato.