Suiza acaba de instalar más de 1.400 paneles solares en un lago que se vacía cada 6 meses: quedan ancladas a una plataforma con pesas en el fondo

La compañía Romande Energie ha puesto en marcha un parque solar en el lago des Toules, un embalse alpino situado a 1.810 metros de altitud en el cantón suizo de Valais. Lo más interesante del proyecto es que las 1.400 placas solares instaladas permanecen parte del año sobre el terreno y, durante el resto, quedan suspendidas sobre la superficie del agua. A diferencia de lo que ocurre en un lago natural, el agua de este embalse destinado a la producción hidroeléctrica puede descender hasta 15 metros en determinadas épocas del año.
Cuando el nivel del agua desciende por completo, la instalación se apoya sobre una superficie especialmente diseñada para amortiguar el impacto. En cuanto el embalse vuelve a recuperar su nivel, la estructura vuelve a quedar flotando sobre el agua y seguir generando energía. Se trata de la «primera instalación de su tipo en el mundo a una altitud similar». Según los cálculos realizados, podría alcanzar una producción de aproximadamente 23 millones de kilovatios-hora de electricidad al año.
1.400 solares instalados en un enclave único en Suiza
La instalación está ubicada en el lago des Toules, un embalse artificial situado en Bourg-Saint-Pierre, en el cantón suizo del Valais, a unos 1.810 metros sobre el nivel del mar. Fue allí donde Romande Energie puso en marcha, en diciembre de 2019, un proyecto piloto que se convirtió en el primer parque solar flotante de estas características instalado en un entorno alpino.
Más allá de la altitud, el nivel del agua del embalse experimenta importantes variaciones a lo largo del año como consecuencia de su uso para generar electricidad mediante energía hidroeléctrica. Esta circunstancia obligó a desarrollar una estructura solar capaz de adaptarse continuamente a esos cambios y, al mismo tiempo, resistir las condiciones meteorológicas extremas de la zona.
«Compuesta por 2.240 m² de paneles solares bifaciales distribuidos en 35 estructuras flotantes, la planta de demostración tuvo que superar varios desafíos. Uno de ellos fue adaptarse a las variaciones del nivel del agua del embalse, que alcanza unos 15 metros en la zona donde se encuentra la instalación. Debido al ciclo operativo anual del embalse, la estructura permanece sobre tierra durante casi seis meses al año. Además, tuvo que resistir condiciones climáticas extremas a unos 1.800 metros de altitud, con nieve, hielo, vientos de hasta 120 km/h y temperaturas que oscilan entre los -25 °C y los 30 °C», explica Romandie Energie en su web.
El parque solar se compone de por 1.400 paneles fotovoltaicos, instalados sobre 36 estructuras flotantes fabricadas con aluminio y polietileno y sujetas mediante anclajes al fondo del embalse. Actualmente, la planta genera más de 800.000 kilovatios-hora (kWh) de electricidad al año, una producción equivalente al consumo energético aproximado de 220 hogares.
Cuando se puso en marcha en diciembre de 2019, uno de los principales retos fue el hielo, que en el lago puede alcanzar hasta 60 centímetros de grosor. Para solucionarlo, se incorporaron flotadores capaces de elevar la estructura cuando la superficie del agua comienza a congelarse. A finales de marzo, cuando el embalse se vacía por completo, las plataformas quedan apoyadas sobre el fondo, previamente nivelado. La instalación también está preparada para soportar hasta 50 centímetros de nieve.
«La parte trasera de los paneles produce electricidad. Luego se calientan y la nieve se desliza. Después de varias pruebas, hemos llegado a la conclusión de que una inclinación de los paneles de 37 grados permite que la nieve se escurra sin comprometer la eficiencia de las células fotovoltaicas», detalla Guillaume Fuchs, responsable del proyecto solar flotante de Romande Energie.
¿Y si el futuro de la energía solar estuviera en el agua?
El primer sistema solar flotante se instaló en Japón en 2007. Desde entonces, este tipo de proyectos se ha extendido a numerosos países, entre ellos Francia, Italia, Corea del Sur, España y Estados Unidos. En la actualidad, ya funcionan en distintas partes del mundo más de 100 centrales solares flotantes. Estas instalaciones se pueden desplegar sobre diferentes superficies de agua, como ríos, lagos y mares. La mayor central solar flotante se encuentra en la provincia china de Anhui, mientras que en Europa destaca la planta de Piolenc, situada en el sur de Francia, que alberga unos 47.000 paneles fotovoltaicos.
Los distintos agentes del sector consideran que la tecnología solar flotante tiene un gran potencial de crecimiento en las próximas décadas. Una de sus principales ventajas es que el agua ayuda a refrigerar los paneles, lo que puede favorecer su rendimiento. Además, permite aprovechar superficies acuáticas sin ocupar terrenos que podrían destinarse a la agricultura, la construcción u otros usos.
Respecto al impacto medioambiental, en el caso del parque solar de Suiza, «estudios realizados por una empresa especializada han demostrado que no existe impacto alguno sobre la flora y fauna locales, ya que se trata de un lago artificial que se drena periódicamente. La instalación también se beneficia de la infraestructura existente, como el embalse de retención de agua, el acceso por carretera y la infraestructura eléctrica, al estar integrada en un emplazamiento de producción ya existente, la presa, lo que limita su impacto sobre el paisaje», concluye Romande Energie.