Tierra

Hallado en Groenlandia un cráter del tamaño de París

cráter del tamaño de París
Descubierto en Groenlandia un cráter del tamaño de París

Cuando hablamos de un meteorito y de las huellas que dejan en nuestro planeta, pocas veces podemos imaginar un cráter del tamaño de París como el que se acaba de localizar en la fría Groenlandia.

Este cráter posee unos 31 kilómetros de diámetro, por lo que ya se encuentra entre los más grandes de la Tierra, dentro de los 25 de mayor diámetro del planeta.

El equipo de investigadores que ha descubierto este cráter gigante lo han localizado tras estar oculto bajo una gruesa capa de hielo en el norte de esta enorme isla que es Groenlandia.

Cómo es el cráter del tamaño de París de Groenlandia

Bajo una gruesa capa de hielo se había escondido un cráter enorme creado por el impacto de un meteorito de hierro, tal como podemos observar en el estudio publicado en la revista especializada Science Advances.

Para situarlo entre los 25 cráteres más grandes del mundo, ha tenido que superar los 31 kilómetros de diámetro, tal y como afirma el equipo de expertos internacional formado por científicos de EEUU, Alemania y Dinamarca.

El cráter se debió formar cuando un meteorito de un kilómetro de ancho se estrelló en la zona norte de Groenlandia, aunque la fecha todavía no se conoce, está por determinar tras futuras pruebas.

Este fenómeno se encontraba escondido bajo la capa de hielo que forma el glaciar Hiawatha. Según se ha sabido, es bastante joven y está excepcionalmente conservado pese a la acción de la erosión de los agentes helados, que no han desgastado el lugar.

Como decimos, desde una perspectiva geológica, el lugar es muy joven y se debió formar sobre el periodo del Pleistoceno, hace tan solo unos 12000 años, finalizando una era glaciar, aunque estudios posteriores confirmarán estas fechas.

Desde el año 2015 se tenían indicios de que este cráter podía existir. En aquel momento, un grupo de científicos ya inspeccionaban la topografía bajo el hielo de Groenlandia, notando la presencia de una gran depresión circular de enorme tamaño.

Ahora, toca seguir investigando el fenómeno. Tras sobrevolar el glaciar y cartografiar la zona con radares de última generación, se ha logrado localizar, pero queda mucho por saber de esta gran depresión, de la que se pueden obtener muchos detalles todavía por su buena conservación.

La confirmación ha venido precedida de estudios posteriores de las rocas cercanas al pie del glaciar y de los sedimentos que se arrastraban por medio de canales de agua del deshielo que contenían vidrio y cuarzo, entre otros elementos del meteorito.

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