Tiburones

Descubren un gigantesco tiburón luminoso con una aleta brillante: el extraño fenómeno que desconcierta a los científicos

Descubren un gigantesco tiburón luminoso con una aleta brillante: el extraño fenómeno que desconcierta a los científicos

En las profundidades del océano, donde la luz del sol apenas consigue penetrar, existe un tiburón capaz de producir su resplandor. Se trata del tiburón cometa (Dalatias licha), una especie poco común que ha despertado el interés científico por la forma en que utiliza la bioluminiscencia. Su cuerpo oscuro puede emitir una luz azul verdosa que, hasta ahora, se había relacionado sobre todo con una estrategia de camuflaje. Sin embargo, nuevas observaciones apuntan a que el brillo podría cumplir otras funciones. Entre ellas estaría facilitar la detección de presas, aunque algunas partes luminosas del animal continúan siendo un verdadero misterio.

El tiburón cometa vive en un mundo completamente ajeno a nuestros ojos. Puede encontrarse desde unos 37 hasta 1.800 metros de profundidad, aunque es más habitual entre los 200 y los 600 metros de profundidad. En ese entorno, sus grandes ojos están adaptados para captar pequeñas cantidades de luz y su cuerpo presenta características propias de un depredador de aguas profundas. Lo más llamativo, sin embargo, es su capacidad para generar luz. Un estudio citado por Indian Defence Review describe zonas bioluminiscentes en los costados, alrededor de la nariz, las mandíbulas y las aletas pectorales. Estos puntos podrían iluminar el agua próxima al animal y ayudarle a localizar posibles presas con mayor facilidad en ese entorno de oscuridad. La hipótesis resulta especialmente interesante porque el tiburón cometa nada lentamente, pero aun así puede alimentarse de peces y cefalópodos que se desplazan con rapidez.

El tiburón cometa y su sorprendente bioluminiscencia

La bioluminiscencia es la capacidad de organismos para producir luz mediante procesos químicos y constituye una adaptación en el océano profundo. En el tiburón cometa, este fenómeno recorre buena parte del cuerpo y genera un brillo visible en aguas profundas. Para entender su utilidad, conviene observar primero cómo funciona su estrategia de camuflaje.

El camuflaje luminoso del tiburón cometa

La explicación tradicional es la contra iluminación. El tiburón ilumina su zona ventral para reducir el contraste entre su silueta y la escasa claridad que llega desde la superficie.

Sin embargo, las observaciones recientes sugieren que no toda su luz responde a ese mecanismo. Los investigadores encontraron iluminación en zonas laterales y delanteras que difícilmente pueden explicarse solo como una forma de ocultar la silueta.

Una posible ayuda para detectar presas

Según Indian Defence Review, el brillo situado alrededor de la nariz, las mandíbulas y las aletas pectorales podría actuar como una especie de foco biológico.

El tiburón cometa no destaca por su velocidad. Aun así, su alimentación incluye peces pequeños de aguas profundas y cefalópodos. Si su luz frontal y lateral mejorara la visibilidad inmediata, podría acercarse a determinadas presas sin depender de una persecución prolongada.

Una aleta dorsal que desconcierta

El elemento más intrigante es su aleta dorsal. De acuerdo con Indian Defence Review, esta estructura produce una luz especialmente intensa que no encaja con facilidad en la explicación de la contra iluminación.

Una posibilidad es que esa señal tenga algún papel en la comunicación entre individuos. Otra es que contribuya a atraer presas. Ambas propuestas necesitan confirmación mediante observaciones del tiburón en su entorno natural.

¿Cómo es el tiburón de aguas profundas?

Animal Diversity Web, de la Universidad de Michigan, describe al tiburón cometa como una especie de tamaño medio. Su longitud habitual se sitúa aproximadamente entre 1 y 1,4 metros, aunque se han registrado ejemplares de hasta 1,82 metros. Tiene un hocico corto y redondeado, ojos grandes, labios gruesos y una boca arqueada.

Su dentición también revela su condición de depredador. Cuenta con 19 dientes en cada mandíbula, aunque los superiores y los inferiores presentan formas diferentes. Los inferiores son más grandes, triangulares y aserrados, características que facilitan la captura de alimentos.

Un depredador adaptado a la oscuridad

Su dieta es variada e incluye tiburones pequeños, peces de aguas profundas, calamares, pulpos, crustáceos y otros invertebrados. Los especialistas mencionan que se han encontrado restos de aves paseriformes en algunos estómagos, aunque no se conoce con certeza cómo llegaron hasta allí.

Su vida en ambientes oscuros convierte la bioluminiscencia en una adaptación fascinante. «El tiburón cometa no solo debe encontrar alimento: también necesita evitar ser detectado y aprovechar al máximo la limitada luz natural», comentan los expertos.

Un misterio que sigue abierto

El descubrimiento de patrones luminosos fuera de la zona ventral cambia la manera de interpretar al tiburón cometa. Su resplandor podría ser mucho más que un mecanismo para desaparecer ante otros animales.

La posibilidad de que contribuya a detectar presas o desempeñe alguna función relacionada con su aleta dorsal abre nuevas preguntas sobre la vida animal en las profundidades.

Por ahora, para los miembros de la ciencia especializada en la vida marina existen datos y evidencias sobre el tiburón cometa, pero algunas preguntas permanecen abiertas.

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