Costumbres

Suena cruel, pero la tradición lo respalda: en la India arrojan a los bebés desde 9 metros y creen que da buena suerte

arrojan a los bebés
El “lanzamiento de bebés” de Solapur. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En determinadas zonas rurales del oeste y sur de la India persiste una tradición religiosa que ha generado controversia durante años. En ella, arrojan a los bebés desde varios metros de altura durante ceremonias que, según los creyentes, buscan garantizar salud y buena fortuna para el recién nacido.

Aunque el ritual tiene raíces históricas profundas, la práctica continúa despertando debate entre quienes defienden las tradiciones culturales y quienes consideran que supone un riesgo para los menores. Sus defensores afirman que se trata de un gesto simbólico que forma parte de promesas religiosas antiguas, mientras que diversas instituciones intentan prohibirlo.

Así es la tradición en la que arrojan a los bebés desde templos o santuarios

El ritual consiste en una escena que suele celebrarse durante peregrinaciones o festividades religiosas en algunos pueblos de los estados de Maharashtra y Karnataka. Durante la ceremonia, arrojan a los bebés desde plataformas situadas entre 9 y 15 metros de altura, generalmente desde el techo o una torre del santuario.

En el suelo, un grupo de hombres sostiene una gran tela o manta extendida que actúa como red improvisada para amortiguar la caída. Tras aterrizar sobre la tela, el bebé es devuelto inmediatamente a sus padres, que esperan abajo junto a otros familiares y asistentes.

Las familias que participan sostienen que el niño no sufre daños y que el ritual simboliza una ofrenda de agradecimiento a la divinidad. En muchos casos, los menores tienen apenas unos meses de vida cuando se realiza la ceremonia.

Durante algunas celebraciones, la participación puede ser numerosa. En determinados templos, cientos de familias acudían tradicionalmente cada año para cumplir la promesa religiosa vinculada al nacimiento de un hijo.

El origen histórico de este ritual en el que arrojan a los bebés

Los historiadores sitúan el origen de esta práctica hace aproximadamente entre 500 y 700 años. En aquella época, la mortalidad infantil en muchas regiones era muy elevada y los recursos médicos eran limitados o inexistentes.

Según una leyenda local transmitida durante generaciones, un líder religioso aconsejó a los padres de bebés enfermos que construyeran un santuario y demostraran su fe absoluta en Dios. Para ello debían lanzar a los niños desde lo alto del edificio sagrado.

La tradición sostiene que, si la fe de los padres era auténtica, el niño sería protegido por la divinidad y sobreviviría. Con el tiempo, el ritual dejó de vincularse exclusivamente a bebés enfermos y se transformó en una ceremonia simbólica relacionada con la buena suerte y la protección.

Actualmente, muchas familias prometen participar en el ritual si el nacimiento de su hijo se produce sin complicaciones o si desean pedir salud y prosperidad para el menor.

Entre las motivaciones más frecuentes para participar en la ceremonia destacan:

  • Pedir larga vida y salud para el bebé.
  • Agradecer el nacimiento del hijo.
  • Cumplir una promesa religiosa familiar.
  • Solicitar prosperidad para la familia.

Para quienes mantienen la tradición, el hecho de que arrojen a los bebés no representa un peligro, sino un gesto de confianza espiritual heredado durante siglos.

Críticas y controversias sobre este ritual

La práctica comenzó a atraer atención internacional en 2009, cuando un vídeo grabado en el santuario de Baba Umer Dargah, en el estado de Maharashtra, se difundió ampliamente en internet.

Las imágenes mostraban el momento en que arrojaban a los bebés desde la parte superior del templo mientras un grupo de hombres los recibe con una sábana extendida. La difusión del vídeo provocó críticas y llevó a intervenir a organismos dedicados a la protección infantil.

La Comisión Nacional para la Protección de los Derechos de los Niños investigó el caso y expresó su rechazo a la práctica. El organismo sostuvo que el ritual podía suponer un riesgo físico y psicológico para los menores.

Entre las preocupaciones señaladas por especialistas se encuentran:

  • Posibles lesiones por impacto.
  • Estrés o miedo en el bebé.
  • Consecuencias psicológicas difíciles de medir.

Además, las autoridades señalaron que el ritual podría vulnerar las leyes relacionadas con la protección de los derechos de los menores en la India.

Un ritual que aún genera debate

Tras las investigaciones iniciadas a finales de la década de 2000, varias autoridades locales anunciaron medidas para impedir que continuara la práctica. En algunos lugares, la policía aseguró no haber recibido denuncias recientes relacionadas con ceremonias en las que arrojan a los bebés desde templos.

Sin embargo, testimonios de residentes de ciertas localidades sostienen que el ritual no ha desaparecido por completo. En algunos pueblos, afirman que la tradición continúa realizándose de forma más discreta durante festividades religiosas.

Quienes han presenciado la ceremonia explican que los padres no son quienes lanzan a los niños. En su lugar, el acto lo realizan personas vinculadas al templo o expertos religiosos que se encargan de sostener al bebé antes de soltarlo hacia la tela extendida.

Para algunos antropólogos, el caso refleja el choque entre costumbres tradicionales profundamente arraigadas y las normas modernas de protección infantil.

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