Suena extraño pero la tradición lo avala: a los niños de Mongolia no les cortan el pelo hasta que cumplen 5 años
Los niños de Mongolia crecen con un pelo largo que, para la mirada occidental, puede resultar llamativo. Pero alto ahí, que no se trata de descuidos… Lo que hay en el medio responde a una norma cultural que establece cuándo y cómo debe realizarse ese primer corte. La decisión no la toma la familia espontáneamente, sino que sigue calendarios astronómicos.
La tradición distingue entre niños y niñas incluso en esto. Mientras que ellos se someten al ritual en años impares de su vida (a los tres o a los cinco años), ellas lo hacen en años pares (a los dos o a los cuatro). Esta diferencia no es arbitraria: responde a los conceptos filosóficos mongoles de arga (método, asociado a los números impares) y bileg (sabiduría, vinculado a los pares), que estructuran buena parte de la cosmovisión tradicional de este pueblo.
El primer corte de pelo de los niños de Mongolia, un rito de paso familiar
La ceremonia recibe el nombre de khüükhdiin üs avakh (literalmente, «corte del cabello del niño») u örövlög ürgeekh («corte de la cresta del niño»), aunque también se la conoce como daahi urgeeh. Marca el final de la etapa de bebé y el inicio de la infancia.
En la práctica, es uno de los momentos más importantes en la vida de un niño mongol, comparable a lo que en otras culturas representaría un bautizo o una celebración de cumpleaños.
El ritual comienza con un acto simbólico. Primero, un familiar de confianza (habitualmente el abuelo o el padre) simula el primer corte con un cuchillo de madera, empezando por el lado derecho de la cabeza.
Después, se utilizan tijeras reales. Antes de proceder, los utensilios se purifican con enebro e incienso. El primer mechón real lo corta la persona de mayor edad o más respetada entre los presentes, y ese cabello se envuelve en un khadag, la bufanda sagrada de seda azul que los mongoles usan en los momentos más solemnes.
A continuación, los invitados van pasando de derecha a izquierda alrededor del niño. Cada uno corta un pequeño mechón, pronuncia un deseo («Vive largo», «Sé amable con tu padre», «Sé feliz») y entrega un regalo o dinero. También se aplica leche de yak sobre la frente del pequeño, y se pasa un cáliz con leche entre los asistentes: un gesto de bendición y comunidad.
¿Cuánto dura este ritual mongol?
La celebración puede durar varios días, con comidas en las que no faltan los productos lácteos, la carne de cordero y el pan frito.
El cabello recogido durante la ceremonia no se desecha. La familia lo guarda con cuidado, generalmente dentro de una bolsa que el propio niño llevará consigo, para entregarlo más adelante en un monasterio budista.
Incluso hay una práctica en el oeste de Mongolia por la que se dejan pequeños mechones sin cortar (llamados sugusu) si algún familiar importante no ha podido asistir: esas hebras esperan, literalmente, a que esa persona llegue para completar el rito.
¿Qué simboliza el pelo de los niños de Mongolia para la tradición del país?
En la cultura mongola, se considera que ese pelo inicial pertenece a la etapa más vulnerable del niño, cuando aún no ha establecido su vínculo pleno con la comunidad. Dejarlo crecer durante los primeros años es una forma de protegerlo espiritualmente. Cortarlo antes de tiempo, según la creencia tradicional, podía traer consecuencias negativas para el desarrollo del menor.
La ceremonia invierte ese estado. Al cortar el pelo con el respaldo de la familia y los allegados, el niño queda integrado en el tejido social más amplio. Deja de ser exclusivamente hijo de sus padres para convertirse en miembro de un clan, de una comunidad. Los mechones que cada invitado recorta funcionan como una forma de participación activa en ese tránsito.
También hay un matiz de género en los mechones que se conservan. En este sentido, a los niños de Mongolia se les deja un mechón en la frente, y a las niñas, dos en las sienes. La interpretación tradicional dice que uno simboliza que el varón será «cabeza de familia» y el otro que la niña llegará a ser «esposa de una familia».
Más allá de la lectura que hoy pueda hacerse de esos roles, hablan de una cultura que codificaba el futuro de sus miembros desde los primeros años de vida.
Otras culturas con tradiciones similares a la mongola alrededor del mundo
Mongolia no es el único lugar donde el primer corte de pelo reviste un significado que va mucho más allá de lo estético.
- En la tradición hinduista, el rito del chūdākarana se realiza antes de que el niño cumpla el tercer año, y en algunos textos védicos se especifica que debe hacerse en el primero o el tercero. Implica la purificación del cabello con el que el niño nació, que se considera que viene cargado de energías de vidas anteriores.
- En la cultura judía ortodoxa, los varones no reciben su primer corte hasta los tres años, en una celebración llamada upsherin que a menudo reúne a toda la familia.
- En Malasia, los bebés reciben su primer corte a los 20 días de vida, con una ceremonia que incluye a la familia extensa y la aplicación de agua de rosas.
- Entre algunas comunidades de América del Norte, el primer corte de pelo va acompañado de danzas rituales y representa el primer paso del niño en su identidad como miembro del grupo.
Lo que comparten todas estas tradiciones es la idea de que el pelo es un marcador de pertenencia, de tránsito entre etapas y de vínculo con algo más grande que el individuo.