Fuera no se entiende, pero en un pueblo de Burgos se disfrazan para saltar por encima de los bebés recién nacidos
Hay un pueblo de Burgos que, por su extensión, quizás sea poca cosa sobre el mapa. No obstante, una tradición que allí se da ha terminado por llevarle a los medios de todo el mundo: se disfrazan para saltar por encima de los bebés recién nacidos. Este ritual mezcla catolicismo popular, simbolismo diabólico y la convicción de que, al hacerlo, uno «se protege de los males del mundo».
La celebración tiene lugar el domingo siguiente al Corpus Christi, es decir, unos 60 días después de Pascua y se lleva celebrando de forma ininterrumpida desde 1620. Para este 2026, el día principal de la celebración será el domingo 7 de junio.
¿Cuál es el pueblo de Burgos en el que se disfrazan para saltar por encima de los bebés recién nacidos y por qué?
El pueblo de Burgos con esta curiosa tradición se llama Castrillo de Murcia y es una pedanía del municipio de Sasamón que no llega a los 200 habitantes. Uno pensaría que pasa desapercibido, pero en medios de todo el mundo se habla de la fiesta que allí se da anualmente: El Colacho.
El Colacho es en realidad el personaje protagonista de esta tradición y no se lo asocia precisamente a sus piruetas: es la encarnación del «Mal», el diablo que durante unos minutos toma las calles del pueblo.
El hombre que encarna al Colacho viste una botarga de colores llamativos (predominan amarillo y rojo) y una máscara que en más de una ocasión ha provocado el llanto de algún niño entre el público.
Y aquí viene lo curioso: los bebés nacidos a lo largo del año anterior se colocan sobre colchones extendidos en el suelo, a lo largo del recorrido de la procesión del Corpus. El Colacho, tomando carrerilla, salta limpiamente por encima de cada grupo.
Una vez completado el salto, se rocían pétalos de rosa sobre los pequeños para «purificarlos».
Por suerte, nunca ha habido que lamentar accidentes. En más de cuatro siglos de celebración, el salto sigue ejecutándose sin red y sin más protocolo de seguridad que la pericia del hombre que lo protagoniza.
El pecado original y la superstición de este pueblo de Burgos: ¿Qué significa el salto del Colacho?
La interpretación oficial del ritual remite a la teología católica: el Colacho representa las fuerzas del mal que acechan a los recién nacidos, y su salto sobre los bebés simboliza que esa «maldad» ha sido vencida y expulsada.
Los niños de Castrillo de Murcia que participan en la fiesta habrán sido «limpiados» del pecado original y protegidos frente a enfermedades y contratiempos en su vida adulta, al menos según la tradición local.
La superstición tiene mucho peso entre los vecinos. En el pueblo se considera que los bebés que no pasan por el ritual tienen más probabilidades de sufrir enfermedades o problemas a lo largo de su vida. No todos los padres lo ven como una ceremonia religiosa: muchos lo viven como un acto cultural y de pertenencia al lugar.
La fiesta la organiza la Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva, y no solo está presente el salto: hay procesión, discurso y un programa de actos que convierte el evento en una jornada de celebración colectiva que desborda al pequeño municipio.
La Iglesia no lo reconoce: Benedicto XVI pidió al clero español que se apartara del ritual de Castrillo de Murcia
A pesar de que la fiesta orbita en torno al Corpus Christi y lleva siglos enraizada en la liturgia del pueblo, la Iglesia católica nunca ha reconocido oficialmente El Colacho.
El desencuentro entre la institución y la tradición popular es antiguo, pero el episodio más llamativo llegó cuando el papa Benedicto XVI pidió expresamente al clero español que se distanciase del ritual.
La petición no surtió efecto práctico: la fiesta siguió celebrándose, el cura del pueblo siguió asistiendo y los vecinos siguieron llevando a sus hijos.
La fricción entre la jerarquía eclesiástica y las tradiciones populares de raíz pagana es habitual en España, pero pocas veces el desacuerdo ha llegado a implicar directamente a un papa.
Más allá del Colacho: ¿Qué más hay que saber de Castrillo de Murcia?
Castrillo de Murcia tiene además una historia que pocas veces se cuenta junto al salto. El nombre del pueblo podría derivar de «Castello de Muza»: según la hipótesis más extendida entre los historiadores locales, un guerrero árabe llamado Muza levantó en la zona una fortaleza durante su avance desde Zaragoza hacia León.
Más tarde, el conde Diego Rodríguez Porcelos (fundador de la ciudad de Burgos) repobló el lugar durante el reinado de Alfonso III.
En la actualidad, su principal atractivo patrimonial es la iglesia de Santiago Apóstol, de estilo gótico y renacentista, construida entre los siglos XV y XVI sobre restos románicos. Guarda un retablo barroco del XVII dedicado a Santiago y a Santa Bárbara, y una escalera de caracol de más de cien escalones en el interior de la torre.
Por último y a tener en cuenta, la celebración del Colacho está declarada Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León, lo que atrae cada año a visitantes de fuera de la provincia e incluso del extranjero que, cámara en mano, acuden a ver con sus propios ojos algo que en ningún otro lugar del mundo ocurre de la misma manera.