PRIMERA LÍNEA

¿Dónde están los ‘domassos’ de Montesión?

¿Dónde están los ‘domassos’ de Montesión?

Vaya por delante que soy ex alumno de Montesión y mi promoción es la de 1968. Entre mis compañeros de curso se encuentra Bernardo Obrador Vidal quien, pasados los años, resultará providencial para revitalizar la asociación de antiguos alumnos, además de escribir en tomos la historia de Montesión. Lo de necesitar emplear varios tomos para contar la historia de los jesuitas en Palma da buena prueba de su intensa y prolongada implantación.

Su llegada se remonta al verano de 1561, iniciándose a partir del año 1571 las obras de construcción de la iglesia, acabada en el siglo XVII y el punto de referencia obligado de las generaciones de alumnos que se han formado en sus aulas durante cinco siglos, convertido así Montesión en el colegio de la orden más antiguo del mundo en funcionamiento. He tenido el honor, como muchos más, de estar en las orlas que acreditan una larga dedicación a dar una excelente educación a generaciones de mallorquines.

Todo ello viene a cuento porque el 6 de mayo aparecía en El Debate este reportaje de Cristina Suárez Suero titulado ¿Qué es la endomassada? Una iglesia de Mallorca recupera una tradición que llevaba 60 años olvidada. 

La verdad es que soy lector habitual de El Debate, especialmente en lo que se refiere a sus columnistas de cabecera, y en particular me enternece ese compromiso con la música de dos de ellos, Gabriel Albiac y Luis Ventoso. Uno felicitando recientemente el cumpleaños de Bob Dylan (85) y el otro haciéndose eco de la muerte (95) de una leyenda del saxo: Sonny Rollins. 

Volviendo a la endomassada, está bien recrearse en la recuperación de una tradición en desuso las últimas décadas. Tiene su grácil toque folclórico, es cierto. ¿Pero solo debemos fijarnos en eso? La tradición endomassada se remonta en Mallorca a la Edad Media, perdiéndose en la segunda mitad del siglo XX. Se trata de una costumbre litúrgica y ornamental, en definitiva, ir a «vestir la iglesia para subrayar lo extraordinario del momento», como nos cuenta Suárez Suero en su reportaje. De manera que reavivar la costumbre, al margen de su lado anecdótico, lo que sí nos muestra es una recuperación patrimonial. Y eso ya adquiere una muy importante trascendencia y eso es lo que me lleva a preguntarme: ¿Dónde están los domassos de Montesión?

Porque los hubo y de enorme valor artístico. Las crónicas recogidas por mi condiscípulo Obrador Vidal, en su Historia de Montesión, relatan que la endomassada en su iglesia está documentada con motivo de las fiestas de beatificación de Alonso Rodríguez, en los días finales de octubre de 1825: «Toda la iglesia se cubrió de damascos con sus flecos, emblemas, borlas y florones dorados». Posteriormente, en el cronicón de 1903 se recoge que «el Padre Superior de los Jesuitas anuncia que se está ya bordando la última cortina de las colgaduras de la iglesia y que una gran parte de su valor ha sido ofrecida espontáneamente por la Señora Marquesa de Vivot». 

Una generosa aportación que no ha sido secundada por la élite social de la capital en los momentos más críticos para la comunidad de jesuitas dejados a su suerte por los responsables de la cúpula de la Compañía de Jesús. Los jesuitas que quedaban en Montesión fueron obligados a irse, cerrándose el capítulo de cinco siglos de historia. Bernardo me comenta que el año 2021 pudo comprobar que los damascos estaban bien doblados y en buen estado, guardados en dos cajas grandes de madera, situadas en el pasillo de acceso al coro lindante con la calle del Viento. Lo visualizo bien porque yo formé parte del coro del colegio en mis días de voz blanca. Me llamaban la voz de petróleo. Una exageración. O no. Luego vino aquella preocupante situación de deterioro de la estructura de la iglesia, obligando a cerrarla y trasladar el conjunto de bienes, yendo a parar los damascos a ¡un antiguo gimnasio! Lo más probable es que allí continúen, salvo que algún avispado haya distraído el botín. ¿Y qué pasa con las reliquias de San Alonso Rodríguez?

El obispo Taltavull quiso llevarlas a la Catedral de Palma cuando cerraron la iglesia a mediados de 2022, pero finalmente se declaró BIC la iglesia y el claustro, obligando a que los restos del santo no se pudieran tocar. Total, su urna resta quieta en un templo cerrado a la oración y los damascos en cajas de madera en un gimnasio, que nadie sabe si debidamente custodiados.

A mediados de 2025 se llegó a un acuerdo para garantizar que la propiedad del complejo de Montesión, los próximos 70 años, restaurase la iglesia y el claustro. ¿Se ha hecho algo? ¿Siguen en el antiguo gimnasio el conjunto de damascos? Parece que nos da exactamente igual. ¿Somos así? Pues vale.

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