No es magia, es ciencia: el CO₂ de las refinerías producirá combustible sostenible para barcos y aviones

La industria de la aviación y el transporte marítimo se enfrentan al reto más difícil de la descarbonización: reducir sus emisiones sin poder recurrir a la electrificación directa.
Para dar respuesta a ese desafío, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) participa en STEROPE, un proyecto europeo que transformará el CO₂ procedente de refinerías en combustibles sostenibles para aviones y barcos.
La iniciativa, financiada por el programa Horizon Europe con 7 millones de euros, da un paso decisivo hacia la descarbonización de dos sectores que hoy no tienen alternativa eléctrica viable.
El proyecto reúne a dieciséis socios de ocho países europeos bajo la coordinación de Helleniq Energy, empresa griega que pondrá a disposición del consorcio su refinería de Eleusis para las pruebas en condiciones reales. España cuenta con un papel protagonista: el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP) del CSIC ya ha instalado una de las tres plantas piloto del sistema y lidera la investigación nacional.
Tres plantas piloto, un proceso integrado
El núcleo tecnológico de STEROPE descansa sobre tres instalaciones complementarias que, una vez integradas en la refinería griega, formarán una cadena completa de captura y aprovechamiento del carbono. La primera planta, ya operativa en el ICP en Madrid, convierte el CO₂ en e-metanol mediante catálisis termocatalítica. La segunda, en construcción en la Universidad de Génova, capturará y purificará el CO₂ procedente de la propia refinería.
La tercera instalación, que desarrolla la Universidad de Gante, transformará ese e-metanol en combustible sostenible para aviación (SAF). Las tres unidades se trasladarán a Grecia para operar conjuntamente en las instalaciones de Eleusis a nivel TRL 7, la fase de madurez tecnológica más avanzada antes del despliegue industrial pleno.

De residuo a recurso
El proceso sigue una ruta denominada power-to-liquid. Primero se captura el CO₂ residual de la refinería y se combina con hidrógeno verde para sintetizar metanol por catálisis. Ese metanol puede emplearse directamente como combustible renovable para barcos (e-metanol) o bien transformarse en olefinas que, al unirse, forman cadenas de hidrocarburos más largas.
Esas cadenas se hidrogenan y refinan hasta obtener moléculas en el rango del queroseno de aviación, entre C8 y C16, plenamente compatibles con los aviones actuales. «En esencia, es una ruta power-to-liquid en la que primero el CO₂ residual se transforma en metanol y después se reconstruye químicamente hasta un combustible compatible con los aviones actuales», detalla José Miguel Campos, investigador del CSIC en el ICP.
Planta piloto en Madrid
«Instalaremos una planta piloto en una refinería real, que utilizará el CO₂ emitido por la propia instalación, lo que nos permitirá validar la integración del proceso en condiciones reales y entornos ya existentes», señala Campos. La planta en Madrid constituye el eslabón central de la cadena: recibe CO₂ capturado, lo combina con hidrógeno verde y produce e-metanol con alta pureza y rendimiento.
Silvia Morales, investigadora del CSIC en el ICP e investigadora principal del proyecto en España, subraya la dimensión regulatoria: «STEROPE se alinea con el marco europeo que establece que en 2050 el 70 % del combustible de aviación deberá ser renovable, y que una parte significativa de este deberá ser de origen sintético, como el que desarrolla nuestro equipo», añade.
La normativa europea impulsa la apuesta
La legislación de la Unión Europea obliga a que los combustibles sostenibles de origen sintético alcancen una cuota creciente en la aviación y el transporte marítimo. El Reglamento ReFuelEU Aviation fija objetivos vinculantes de SAF hasta 2050, mientras que el FuelEU Maritime exige reducciones progresivas de la intensidad de gases de efecto invernadero en la navegación.
STEROPE responde directamente a esas exigencias legales al demostrar que la producción de combustibles sostenibles a escala industrial es técnica y económicamente viable. El proyecto contribuye asimismo a los objetivos del Pacto Verde Europeo y del paquete Fit for 55, que marca el camino hacia la neutralidad climática en 2050.

Un consorcio de escala europea
El consorcio engloba instituciones académicas, centros tecnológicos y empresas industriales de Grecia, España, Bélgica, Italia, Serbia, Países Bajos, Chipre y Reino Unido. Entre los socios figuran el Centro de Investigación y Tecnología Hellas (CERTH), la Universidad de Belgrado, Aegean Airlines, la naviera Danaos Shipping y la española Ercros. España aporta además Bioplat y la empresa Analisis-DSC.
La diversidad del consorcio garantiza que los combustibles sostenibles producidos se validen en condiciones reales de uso: el e-metanol marino se probará en motores de barcos reales y el SAF se ensayará en una turbina de aviación. Esta doble validación es clave para acortar el camino hacia la comercialización.
Gemelo digital para optimizar el proceso
Uno de los elementos distintivos de STEROPE es la incorporación de una plataforma de gemelo digital que optimizará de forma continua el rendimiento energético y la eficiencia operativa de toda la cadena. La herramienta permitirá ajustar en tiempo real la integración de energía renovable, maximizar la flexibilidad del sistema y reducir el impacto ambiental en cada fase.
La plataforma también servirá para evaluar el ciclo de vida completo de los combustibles sostenibles producidos, así como su viabilidad económica y su impacto social, con el objetivo de garantizar que la solución sea reproducible en otras refinerías europeas.
Impacto climático cuantificado
Los promotores del proyecto estiman que, una vez escalado, el proceso podría evitar más de 3,5 millones de toneladas de CO₂ al año. «A través de STEROPE transformamos el CO₂ de una carga en una oportunidad, desarrollando tecnologías que descarbonicen las operaciones y creen nuevas cadenas de valor europeas en hidrógeno y combustibles sostenibles», afirmó George Alexopoulos, director general adjunto de Helleniq Energy, en la reunión de arranque del proyecto celebrada en Atenas en octubre de 2025.
La participación del CSIC refuerza el liderazgo científico español en tecnologías de captura y utilización de carbono (CCU), un campo estratégico para sectores industriales que no pueden descarbonizarse únicamente mediante electrificación. STEROPE convierte las emisiones de refinerías en combustibles sostenibles que ya se fabrican hoy en laboratorios y plantas piloto españolas.