Policías en el banquillo por defenderse de un agresor en Palma: ¿injusticia o heroísmo?
La Fiscalía pide 11 meses de prisión para unos agentes que se enfrentaron a un detenido extremadamente violento
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma juzgará a partir del lunes a dos agentes de la Policía Nacional que deberán enfrentarse a la acusación de golpear a un detenido, extremadamente violento, por violencia machista. El hombre arrestado no llega al juicio como víctima inocente: también se sienta en el banquillo acusado de agredir a uno de los policías intervinientes, quien sufrió lesiones leves mientras intentaba cumplir con su deber de proteger a la ciudadanía.
El Ministerio Público solicita nada menos que 11 meses de prisión para cada agente, bajo la acusación de lesiones, y más sorprendente aún, tres años y dos meses para el detenido, por lesiones, daños y atentado contra la autoridad. Sin embargo, el debate se centra en si los policías hicieron lo que cualquier ciudadano sensato esperaría: contener a un agresor que se resistía y que ya había mostrado un comportamiento violento.
Los hechos ocurrieron la noche del 14 de marzo de 2021. Varias patrullas recibieron aviso de un posible caso de violencia machista en Palma. Cuando los agentes procedieron a detener al sospechoso, éste propinó un manotazo a uno de los policías y continuó su comportamiento agresivo dentro del vehículo policial, golpeando la luna y la puerta trasera, causando daños valorados en más de 200 euros. En respuesta, los agentes hicieron uso de sus defensas reglamentarias, aplicando golpes en el tronco superior y en la cabeza del detenido únicamente para contenerlo y evitar que huyera o causara más daños.
Para muchos observadores y vecinos, el caso refleja un problema recurrente: la Fiscalía parece más interesada en castigar a quienes arriesgan su seguridad que en proteger a los ciudadanos y a los propios policías. Los golpes en la cabeza, según los expertos en intervención policial, fueron una medida proporcional ante la resistencia activa de un individuo violento, y lejos de ser un exceso, fueron una herramienta necesaria para garantizar la seguridad de todos.
Con el juicio a la vuelta de la esquina, la pregunta que flota en el aire es clara: ¿Se está persiguiendo a los policías que cumplen con su deber, mientras se relativiza la violencia de quienes atacan a la autoridad? El lunes, Baleares será testigo de un enfrentamiento judicial que podría marcar un antes y un después en la manera en que se protege a quienes protegen a la sociedad.