PRIMERA LÍNEA

Nuevos campus en Baleares y Bachillerato de Excelencia, pese a la izquierda

Nuevos campus en Baleares y Bachillerato de Excelencia

La cuenta atrás es imparable en la diversificación de estudios universitarios con la aparición de los nuevos campus de la UMAC y CEU. Además, de la entrada en vigor del Bachillerato de Excelencia desde el curso 2026-2027 y dirigido a jóvenes con alto rendimiento y vocación de excelencia, 

El pasado mes de abril marcó el punto de inflexión, con la aprobación en el Parlament balear tanto de la Universidad de Mallorca (UMAC), como del Bachillerato de Excelencia. Estamos hablando de una auténtica revolución en el mundo educativo, impensable en las dos pasadas legislaturas como lo ha puesto de manifiesto la votación de los grupos de izquierdas, pues tanto Més y Podemos votaron en contra, mientras el PSIB-PSOE se abstenía con el añadido de un toque de atención: «Estaremos vigilantes», en palabras de la diputada Mercedes Garrido. Tanto como decir: No acaba de gustarnos y evitaremos oponernos frontalmente para que no se diga, aunque encontrar la manera de ponerle palos en las ruedas es nuestra especialidad.

Pregunta. ¿El hecho de votar a favor, solamente PP y Vox, convierte estas propuestas en fascistas o como mínimo de extrema derecha? ¿De verdad?

En estos tiempos en que la izquierda -toda ella- desprecia el esfuerzo y la motivación, primando el aprobado general (en eso consiste pasar de curso con asignaturas suspendidas); incluso tacha de inaguantable que el alumno se estrese (una compañía habitual en la educación) siendo el procedimiento elegido igualar a la baja, es condenar al sistema educativo a hundirse en el pozo de la mediocridad. Irremediablemente.

Parece lógico, entonces, que se busquen alternativas para aquellos alumnos a quienes no intimida el estrés, precisamente porque tienen vocación de excelencia, es decir, conforme a la cultura del mérito por el esfuerzo. Quienes peinamos canas, en el colegio se nos educó conforme a la cultura del esfuerzo. Incluso se ponían notas para asignaturas como urbanidad, conducta y aseo personal. Desaparecidas en democracia, aunque presentes durante el Franquismo porque la Educación era una prioridad incuestionable. De ahí nació la clase media que posibilitó  el tránsito de la dictadura a la democracia durante la feliz transición del 78 que ahora pretende destrozar la izquierda con sus malas artes..

En un mundo que rinde culto a la mediocridad, era de justicia premiar a los alumnos que llegan al bachillerato, con una nota media mínima de 8, dando la oportunidad de seguir creciendo en su proceso educativo, algo que odia, y con razón, la izquierda –toda ella-, porque es el camino para crear mentes con espíritu crítico, libres e independientes, no sojuzgadas al imperativo de la mediocridad, que es lo que siempre ha perseguido la izquierda deseosa de mentes dóciles y apesebradas. Estómagos ideológicamente agradecidos.

Esta entrada de aire fresco en la educación, contrasta con la intransigencia de la educación pública partidaria de la inmersión que, paradójicamente, sí causa enorme estrés a los estudiantes no catalanoparlantes. Parece ser, que en las nuevas universidades y el Bachillerato de Excelencia se empleará el modelo bilingüe, reconocido tanto por la Constitución como por el Estatut. 

Conviene recordar el bochornoso espectáculo vivido a finales de los años 80 en la Universitat de les Illes Balears (UIB), cuando el claustro les negó de inicio a Camilo José Cela y Manuel Tuñón de Lara dar clases porque no hablaban catalán, hasta que muy poco después Cela ganó en 1989 el Nobel de Literatura y resultaba ya insostenible mantener esa actitud cerril. Puedo asegurarlo: viví aquel proceso, infumable, como redactor de Informativos.

Desde que la UIB llevó en 1992 al campus de la carretera de Valldemossa todas las carreras que entonces se estudiaban en Mallorca, la supremacía de la UIB ha sido una constante invariable. Eso va a cambiar a partir del curso 2026-2027, al entrar en juego el CEU (qué delicia ver sus oficinas en Paseo Mallorca con Jaime III) y la UMAC. El Bachillerato de Excelencia, con un número de alumnos ligeramente superior a las 130 plazas en Palma, Mahón e Ibiza, en la capital balear se instalará en el edificio de Sa Riera próximo a las Avenidas y dependiente de la UIB. Esperemos que no sea mal presagio.

Los buenos estudiantes están de enhorabuena, también nosotros, porque en el futuro llegarán a ser profesionales absolutamente fiables para atender las prioritarias necesidades en el devenir del día a día y liberados de las cargas de la enseñanza mediocre, en la que sigue empeñada la izquierda, toda ella. 

No sé si es correcto hablar de ello. Voy a hacerlo. El 13 de abril tuve una reunión en privado con la presidenta Marga Prohens. Fueron dos horas, de reloj, mantenidas cara a cara, sin intermediarios. Me impactó mucho verla, cómo se iluminaba su mirada mientras me hablaba de la diversificación de la enseñanza universitaria y también del Bachillerato de Excelencia, que al poco iba a ser aprobado en el Parlament. Incluso facilitar que alumnos en la edad adolescente viajasen al extranjero para adquirir experiencias vitales de una intensidad indescriptible. Algo imposible con el Pacte de Progrés.

No siempre he hablado bien de Marga Prohens y continuaré haciéndolo, si entiendo que esa es mi obligación como columnista. Pero el 13 de abril sí tuve muy claro que el cambio político generado en mayo de 2023 era lo realmente trascendente. La izquierda –toda ella y extrema también- será el cáncer de nuestro futuro si no seguimos manteniéndola alejada del poder.

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