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El final de las obras en la Milla de Oro de Palma se retrasa a junio al hallarse restos arqueológicos

Los trabajos de renovación de la red de aguas en Jaime III iban a durar mes y medio y, como mínimo, serán seis meses

Los comerciantes indignados con que el alcalde socialista, José Hila, tenga la ciudad 'patas arriba' con obras en Semana Santa

Los comerciantes de la Milla de Oro de Palma contra las cuerdas por las obras y el cierre al tráfico

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Las obras de arreglo de canalizaciones de agua que ejecuta el Ayuntamiento de Palma en la conocida como Milla de Oro de la capital balear, avenida Jaime III, que arrancaron a finales del mes de enero con una previsión inicial de duración de mes y medio, ya llevan un mes de retraso y se prolongarán como mínimo hasta el mes de junio, después del hallazgo de restos arqueológicos que han retrasado de forma notoria las previsiones iniciales de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya).

Así lo reveló el portavoz del gobierno municipal, y concejal de Podemos, Alberto Jarabo, en la reciente reunión de la Junta de Distrito del Centro de Palma que postergó hasta ese mes, ya en plena temporada alta, la conclusión de los trabajos para la renovación de la red de alcantarillado para desesperación de vecinos y comerciantes de la zona.

Todo ello a raíz de una propuesta presentada por el Partido Popular en la que se instaba a agilizar el máximo posible estas obras que han provocado el cierre parcial al tráfico rodado de esta avenida,  y que está ocasionando notables pérdidas económicas a los comerciantes y empresarios de una de las zonas que cuenta con los precios de alquiler de locales comerciales más elevados de toda la capital balear, cuyos propietarios han padecido los efectos devastadores de la crisis económica derivada de la Covid.

El retraso en la ejecución de estos trabajos se viene a sumar a la batería de obras, que para indignación de los comerciantes, tiene en marcha en los días previos a la primera gran cita turística del año como es Semana Santa, el actual gobierno municipal presidido por el alcalde socialista, José Hila.

En un comunicado la patronal del Pequeño y Mediano Comercio de Mallorca (Pimeco) lamenta que en estos momentos, «caminar por Palma se ha vuelto una odisea» lo que da «una imagen terrible a los turistas, y provocará que éstos disminuyan las visitas a la ciudad y los comercios, una vez más, sufriremos las consecuencias de esta mala gestión del Ayuntamiento».

«Nos da la sensación de que el Ayuntamiento de Palma quiere llegar a las próximas elecciones con todas las obras hechas», ha afirmado el presidente de la patronal, Toni Fuster, quien añadió que «han tenido tres años para hacer las obras y deciden empezarlas ahora todas a la vez».

Pimeco ha señalado que hay obras en puntos clave de visita turística, como es el caso de la Catedral donde «llevan meses realizándose y todavía les quedan aproximadamente nueve meses para acabarse», lo que implica «un serio perjuicio» para los comercios de la zona «cuyas bajadas de facturación ya son muy importantes», o las polémicas obras de la calle Nuredduna, que hasta junio o julio no estarán finalizadas o el caso de los arreglos de canalización de Jaime III y de la calle Olmos, que «van para largo», aunque en esta última, «hay un compromiso de paralizar las obras a inicios de la temporada turística».

Además han lamentado que «tras dos temporadas en las que ha habido poco turismo como resultado de la pandemia, este es el primer año en el que los números parecían que iban a remontar».

«Los turistas, al ver que no pueden circular tranquilamente y apreciar la magia del centro de Palma, preferirán visitar otros lugares». Esto, según dicen, afectará al «pequeño y mediano comercio, a quienes ya les está costando sobrevivir por la subida de los costes de la electricidad y por el aumento del precio de los carburantes que también afecta al bolsillo del consumidor».

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