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El dueño de un chiringuito cerrado por Armengol: «Explique a mis empleados por qué no pueden trabajar»

"Nos está quitando todo lo que nos gusta a los mallorquines: ir a la playa, tomar una paella y una cerveza en el chiringuito"

Lamenta que con el cierre "pierde todo el mundo y sólo gana Mir", el conseller independentista de Medio Ambiente del Govern

El cierre de una decena de chiringuitos de playa por el Govern dejará en el paro a 200 trabajadores

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Miquel Pizà, concesionario de un chiringuito en la playa de arena virgen de Ses Covetes, en Mallorca, situada a una decena de kilómetros de la localidad de Campos, es uno de los diez empresarios a los que la Conselleria de Medio Ambiente, liderada por el independentista Miquel Mir (Més), ha puesto en jaque este verano, obligándole a echar la persiana. Y esto sucede tras dos años de crisis económica que ha dejado en la estacada a miles de pequeños empresarios de la restauración en Baleares.

Ahora que parecía que podría empezar a recuperar fuelle, la persecución emprendida por el Ejecutivo de Armengol contra los chiringuitos de las Islas está provocado un serio quebranto a los más de 200 trabajadores y empresarios afectados por estos cierres.

Pizà habla claro sobre los motivos de una decisión, que califica de «ideológica» del conseller Mir, adoptada por supuestos motivos medioambientales que nadie entiende, ya que impedirá además a los ayuntamientos cuidar de estas playas gracias a los beneficios que obtenían con estos negocios. «Aquí pierde todo el mundo y sólo ganar el señor Mir».

Este restaurador recuerda que hace cinco años en la zona «éramos 120 personas trabajando, el Ayuntamiento recaudaba 1.650.000 euros por la concesión y, a día de hoy, posiblemente serán cinco o seis personas y el Ayuntamiento va a recaudar 100.000 euros, si es que llega».

Para Pizà, el trasfondo que hay tras la decisión de no renovar estas concesiones es que «el conseller Mir y su séquito nos está quitando todo lo que nos gusta a los mallorquines: ir a la playa, tomar una paella y una cerveza en el chiringuito», cosa que este verano no se podrá hacer en esta decena de establecimientos, que no abrirán sus puertas.

A esta decisión se le une la nula respuesta que ha obtenido este empresario desde el Ayuntamiento de Campos. «Hace un mes que estamos pidiendo una reunión con la regidora de Més por Campos y ni tan siquiera se ha puesto en contacto con nosotros», lamenta.

Por ello, pide al conseller independentista de Més que dé la cara y acepte «una reunión para que explique a nuestros empleados por qué motivo este año se quedan sin trabajo. Ya van siete o ocho chiringuitos quitados de en medio y el próximo año, qué harán. Vivimos del turismo», concluye este restaurador mallorquín.

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