DESAPARICIONES

De desaparecido a preso en Mallorca: la historia de un hombre de 81 años y 600 euros impagados

SOS Desaparecidos difundió su imagen por redes para tratar de localizar al anciano, pero Pepe estaba entre rejas

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Pedro Serra

Lo buscaron como desaparecido, pero estaba en la cárcel. La historia de José María R.B., ‘Pepe’, un hombre de 81 años vecino de Porto Cristo (Mallorca), ha dejado perplejos a familiares, vecinos y redes sociales.

La alarma saltó cuando la asociación SOS Desaparecidos difundió su imagen tras perderse su pista el pasado 9 de enero. Su fotografía comenzó a circular con rapidez por las redes sociales y medios de comunicación: un octogenario solo, sin noticias, vulnerable. La preocupación crecía por horas. Pero el desenlace dio un giro inesperado.

Pepe no estaba desaparecido. Estaba entre rejas. El anciano cumple condena en la prisión de Palma por no haber pagado una multa de 600 euros derivada de un delito: conducir sin carné. Una sanción penal que, al no ser abonada, se convirtió automáticamente en prisión. En España, la ley es clara: cada dos días de multa impagada se transforman en uno de cárcel. Resultado: dos meses privado de libertad.

La cifra ha indignado a muchos: 600 euros. Esa es la cantidad que separa a este hombre de 81 años de su libertad. Si alguien abonara hoy mismo la multa pendiente, podría salir de inmediato sin terminar la condena. Pero no tiene recursos. Ni familiares cercanos en la isla.

En Porto Cristo, en el término municipal de Manacor, lo describen como educado, autónomo y conocido en la zona. Algunos vecinos recuerdan verlo haciendo autostop entre Manacor y la localidad. Una escena cotidiana que contrasta con la imagen actual: un octogenario en prisión.

La sorpresa fue mayúscula cuando quienes compartían su foto como desaparecido supieron la verdad. ¿Cómo es posible que durante días se buscara a un hombre que estaba en un centro penitenciario? La revelación ha generado críticas y malestar entre allegados.

La historia de Pepe abre un debate incómodo: ¿debe un anciano acabar en prisión por no poder pagar 600 euros? ¿Es justicia o es el peso de la precariedad? Un hombre mayor, una multa impagada y una celda en Palma. A veces, la realidad supera cualquier titular.

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