Andalucía
Base naval de Rota

El ojo que todo lo ve llega a la Base Naval de Rota en 2026: así es el radar que detecta misiles en el espacio

La Base Naval de Rota se prepara para recibir este 2026 a uno de los buques más avanzados que Estados Unidos ha construido en las últimas décadas. Se trata de un destructor de la clase Arleigh Burke Flight III, una versión renovada y mucho más potente que las desplegadas hasta ahora en la costa gaditana. El barco sustituirá al quinto destructor incorporado el año pasado y elevará las capacidades del escudo antimisiles en un momento marcado por la inestabilidad internacional y el refuerzo de la cooperación entre Madrid y Washington.

La llegada del nuevo buque no es casual. Las autoridades estadounidenses han trasladado al Gobierno español que querían que el sexto destructor destinado a Rota fuese de nueva construcción, lo que implica un salto tecnológico considerable respecto a los modelos anteriores. De hecho, el Pentágono decidió hace años prolongar la vida de la serie Arleigh Burke con una generación completamente renovada, encargando 24 unidades que ya se están incorporando progresivamente a la Marina norteamericana.

El elemento que marca la diferencia es el radar AN/SPY-6, una pieza central en el sistema de defensa aérea de la Navy. Este sensor, descrito en los círculos militares como «el ojo que todo lo ve», detecta objetivos de la mitad de tamaño al doble de distancia que las versiones previas. No es sólo una mejora incremental: abre la puerta a seguir misiles balísticos y amenazas en trayectorias altas, incluso en fases tempranas del vuelo, lo que refuerza de forma directa la capacidad de la OTAN para anticiparse a ataques desde miles de kilómetros. Para Rota, supone un salto cualitativo que no había tenido hasta ahora.

Así es el radar que llega a la Base Naval de Rota en 2026

La última incorporación en Rota fue el USS Oscar Austin, que llegó en octubre del año pasado como primer representante de la serie Flight IIA en la base andaluza. Desde entonces se ha trabajado en ampliar capacidades y reorganizar recursos a la espera del sexto destructor, cuya llegada se proyecta para 2026. Al tratarse de un buque recién construido, su equipamiento es más moderno que el de los cinco destinados hasta ahora.

El Flight III no sólo  estrena radar. Incorpora mejoras en propulsión, sistemas de combate, arquitectura eléctrica y sensores que aumentan la resistencia del barco frente a ataques saturados. El primero de la serie, el USS Jack H. Lucas, entró en servicio en 2023 y marcó el estándar de una generación diseñada para operar en escenarios con amenazas cada vez más complejas, tanto aéreas como navales y espaciales. Esa misma filosofía llegará ahora a Rota.

Por qué Rota gana peso estratégico

Pese a los ajustes internos que Estados Unidos ha estudiado en su presencia militar en Europa, las señales transmitidas a España han sido claras: la base gaditana no perderá relevancia. Las conversaciones mantenidas a lo largo del último año entre responsables de ambos países han apuntado en la misma dirección. Rota seguirá siendo un punto clave para las Fuerzas Navales de Despliegue Avanzado en Europa, estructura que depende de los mandos estadounidenses en Europa y África.

El papel de estos destructores ha sido determinante en crisis recientes. Desde misiones de defensa antiaérea en Siria hasta la protección del tráfico marítimo en el Mar Rojo frente a los ataques hutíes, pasando por la interceptación de misiles lanzados desde Irán hacia Israel. Cada operación ha reforzado el argumento de que Rota no es solo una base estratégica para la OTAN, sino una pieza esencial en la política de Washington hacia Oriente Próximo.

La presencia de los seis buques también mantiene un importante impacto económico e industrial. Más de 2.000 marineros estadounidenses y alrededor de 1.000 familiares están destinados en la zona, junto con infraestructuras adicionales, como un hangar y un taller para la escuadrilla de helicópteros MH-60. Además, Navantia asume cada año un contrato de mantenimiento valorado en unos 90 millones de euros.

Una relación bilateral marcada por Defensa

La cooperación en materia de seguridad sigue ocupando un lugar destacado en la agenda entre España y Estados Unidos. En los últimos meses, las reuniones entre representantes de ambos gobiernos han estado centradas en la evolución del gasto militar europeo, el calendario de compromisos de la OTAN y los desafíos en Ucrania y Oriente Próximo. Washington ha insistido en que sus aliados deben acelerar el aumento del gasto en defensa y consolidar la industria militar como un pilar estratégico compartido.

España, por su parte, continúa avanzando hacia el objetivo del 2% del PIB destinado a defensa, aunque la presión internacional apunta ya a porcentajes superiores en los próximos años. En ese contexto, la llegada del nuevo destructor a la base de Rota se interpreta como un paso adicional en la consolidación de la relación bilateral en asuntos de seguridad, un terreno que mantiene una continuidad al margen de los cambios políticos que se den en ambos países.