Parecen los Alpes suizos, pero están en Lérida y quizá sea el paisaje más bonito de España: tiene embalse, cascada, lagos y montañas de fantasía
Para quienes todavía no lo sepan, Lérida esconde uno de los parques nacionales más espectaculares del país, con picos de granito, lagos de origen glaciar y valles esculpidos por el hielo durante miles de años. Dentro de ese territorio descansa un itinerario muy concreto que ha empezado a circular entre senderistas como uno de los más completos de todo el país.
Se trata de la Ruta de la Marmota, dentro del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici. Y desde luego, no es la más larga ni la más exigente del parque, pero reúne en un solo recorrido casi todos los elementos que hacen que muchos la señalen como el paisaje más bonito de España.
El paisaje más bonito de España: así es la Ruta de la Marmota en Lérida
La Ruta de la Marmota comienza en la Presa de Cavallers, a la que se llega desde la localidad de Boí por la carretera de Caldes (L-500). Esta descansa en la comarca de La Alta Ribagorza.
Desde el aparcamiento, el sendero avanza junto a un embalse encajado entre paredes de granito que ya anticipa la magnitud del paisaje.
El recorrido, de dificultad moderada, tiene una duración aproximada de dos horas y cuarto hasta el Estany Negre, con un desnivel de 350 metros entre los 1.780 y los 2.130 metros de altitud. El camino está bien señalizado y transcurre casi en su totalidad por terreno de alta montaña.
Embalse, cascada y lagos: el recorrido que parece sacado de los Alpes
Nada más comenzar, el embalse de Cavallers ofrece una de las postales más reconocibles del recorrido, con el agua enmarcada por paredes verticales de roca. Poco después, la cascada de Riumalo se despeña con un salto de más de veinte metros, uno de los puntos más fotografiados de la ruta.
Tras cruzar el Planell de Riumalo, una extensa pradera donde es habitual avistar marmotas, el sendero llega hasta el Estany Negre. Se trata de un lago de origen glaciar de unos 35 metros de profundidad, de aguas oscuras y heladas incluso en pleno verano.
Los senderistas que quieran alargar la experiencia pueden continuar hasta el Refugio Ventosa i Calvell, a 2.220 metros de altitud, sumando en total unos once kilómetros de ida y vuelta y cerca de cuatro horas de caminata.
¿Por qué comparan este rincón de Lérida con Suiza o los Dolomitas?
Las cimas de más de 3.000 metros que rodean el valle, junto con el granito desnudo y los lagos de aguas profundas, son las que provocan la comparación con los Alpes suizos o los Dolomitas italianos. En esta zona del parque se concentran, de hecho, todas las cumbres de más de 3.000 metros de Aigüestortes.
El propio Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici alberga otro de los símbolos de alta montaña más fotografiados de los Pirineos: los Encantats, dos agujas gemelas de granito de más de 2.700 metros que dominan el vecino lago de Sant Maurici.
Según cuenta la leyenda popular, dos cazadores de Espot desafiaron una peregrinación sagrada para subir a cazar a la montaña y quedaron convertidos en piedra tras una tormenta repentina.
Desde entonces, esas dos cimas gemelas se conocen como Els Encantats, que se traduce del catalán como «las montañas encantadas».
¿Merece la pena hacer la Ruta de la Marmota si buscas el paisaje más bonito de España?
Para responder a esto, hay que adelantarse a ciertas cuestiones. Al tratarse de un parque nacional, el acceso en coche privado está restringido en temporada alta: conviene informarse sobre los horarios del taxi o el autobús lanzadera que conecta Boí con el aparcamiento de Cavallers.
La mejor época para recorrerla va de junio a octubre, aunque conviene evitar julio y agosto si se busca tranquilidad, ya que son los meses de mayor afluencia.
Conviene llevar botas de montaña, agua suficiente (no hay fuentes potables en el camino) y estar atento a los cambios repentinos de tiempo.

A modo de cierre, con un dato de color, quien complete el camino de vuelta con la última luz del día suele coincidir con las marmotas saliendo a buscar comida en el Planell de Riumalo, justo antes de que el embalse de Cavallers se tiña del color naranja del atardecer.