‘Cónclave’, la película nominada a los Oscar para entender qué pasa si muere el Papa
'Cónclave' explica de manera fiel a la realidad cómo es el proceso de elección del nuevo Papa tras la muerte del Santo Padre
El camarlengo (Ralph Fiennes) se convierte en la figura más importante del cónclave desde que verifica que el Papa está muerto
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No hay mejor manera de entender cómo funcionan los entresijos de la Iglesia Católica si muere el Papa, un asunto que despierta especial interés en la actualidad por el estado de salud de Francisco: Cónclave, nominada a 8 premios Oscar 2025, entre ellos el de Mejor película, es uno de los grandes descubrimientos cinematográficos de los últimos meses, tanto por la actualidad informativa como por la fusión de su calidad técnica con un reparto que sabe lucir la sotana, unos cuidadísimos planos y un tema que siempre genera curiosidad, el de las intrigas del Vaticano, en este caso para elegir un nuevo Papa desde el momento en el que se produce la Sede Vacante.
Cónclave, que se estrenó en diciembre de 2024, ha recobrado fuerza y se ha convertido, a su vez, en un largometraje didáctico: la cinta dirigida por Edward Berger (Sin novedad en el frente) y basada en la novela homónima de Robert Harris es sorprendentemente fiel a la realidad y facilita la comprensión de cómo se desarrolla el proceso de elección de un nuevo Papa.
En este sentido, si hay una figura imprescindible en todo el procedimiento, desde el mismo momento en el que el Papa deja de respirar hasta que la fumata blanca sale de la Capilla Sixtina, esa es la del cardenal decano, es decir, el que preside el Colegio Cardenalicio, también conocido como el camarlengo. Ralph Fiennes da vida al funcionario de la curia pontificia que, además de sus funciones extraordinarias en lo que se refiere al cónclave, se encarga también de administrar los bienes e ingresos del Vaticano con un cargo vitalicio, así como de oficiar el funeral del Pontífice. Actualmente, el camarlengo de la Iglesia Católica es Kevin Farrell, aunque Cónclave no está inspirado en ninguna personalidad real.
Así cuenta ‘Cónclave’ cuál es el proceso a seguir si muere el Papa
Así, el camarlengo verifica que el Papa está muerto con un martillo de plata con el que golpea su frente y lo llama por su nombre de pila 3 veces. Si el Sumo Pontífice no contesta, su muerte se declara oficial cuando el cardenal decano pronuncia la frase vere Papa mortuus est (realmente, el Papa está muerto). A continuación, como muestra la película, le retira del dedo el anillo del Pescador (o piscatorio), cuya destrucción representa una ceremonia de la Sede Vacante junto a la del sello con el escudo que el Santo Padre utilizaba para los documentos oficiales. Se golpea con el martillo de plata hasta deformarlo y se reutiliza para hacer el anillo del siguiente Papa.
Cuando se anuncia la muerte del Papa, las campanas de la Basílica de San Pedro tocan y el portón de bronce del Palacio Apostólico se cierra a la mitad. Tras trasladar el cadáver, el camarlengo -jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano en funciones- se encarga de sellar el estudio y la habitación del Papa.
La Capilla Sixtina se prepara con mesas a los lados del pasillo central, revestidas con dos manteles, uno rojo y otro beige, y con un horno crematorio con una chimenea visible desde la Plaza de San Pedro para hacer participes a todos del color de la fumata. Resulta imposible transmitir señal alguna desde la sala o desde la Casa Santa Marta, en la que se alojan los cardenales, debido a los dispositivos de seguridad instalados para impedir que se filtren las deliberaciones.
En el largometraje también se muestra cómo, junto a los cardenales, se aísla en el edificio parte del personal, es decir, quienes colaboran en el desarrollo de la elección y en la prestación de servicios a los cardenales (médicos, religiosos de diferentes lenguas para la confesión, personal del servicio de comedor, de limpieza, etc.). Deben guardar la confidencialidad de todo, bajo pena de ex comunión late sententiae.
Una vez en la Capilla Sixtina, con el Evangeliario abierto en el centro de la nave, todos piden al Espíritu Santo que les asista en su cometido cantando el himno Veni Creator y, después, el camarlengo pronuncia una oración. Al finalizar, uno a uno presta juramento en voz alta, por orden y antigüedad.
Cuando finalmente logran elegir a un nuevo Papa -para lo que se necesita una mayoría de dos tercios-, si éste es uno de los cardenales electores, el camarlengo le pregunta en presencia de todos en la misma capilla: «Accesptásne electiónem ad te canónicefactam in sumum Pontíficem?» («¿aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?»). Si la respuesta es afirmativa, el cardenal decano le hace una nueva pregunta: «Quod nómine vis vocári?» («¿cómo quieres ser llamado?»). La respuesta del nuevo Papa debe ir precedida por la palabra «vocábor» (por ejemplo, vocábor Francisco).
Así, y sólo después de que el elegido haya aceptado, las papeletas se queman para que se produzca la fumata blanca, sin mojarlas -de hacerlo, el humo sería negro-.
En lo que respecta al protocolo, Cónclave sólo presenta una diferencia con la realidad: el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas encarga la confección de sotanas blancas, zapatos rojos, camisas blancas y fajas para colocarlas en la sacristía de la Capilla Sixtina, junto a una muceta y una estola roja. En cambio, este detalle no es exacto en la película, aunque se trata de una decisión consciente de la directora de vestuario, Lisy Christl.
Cónclave ha sido un éxito en taquilla, con una recaudación de 100 millones de dólares y un reparto que ha sido un reclamo desde el principio, con Ralph Fiennes, Isabella Rossellini, Stanley Tucci, Sergio Castellito o John Lithgow.
El director ha sabido sacar partido a lo mejor del enclaustramiento de los cardenales y, con ello, ha conseguido un buen thriller en forma y fondo, con un guion ágil y una puesta en escena en la que destacan tanto los actores como la Capilla Sixtina o cualquier otro detalle del emplazamiento, gracias al tono solemne que Berger le ha dado a la cinta. Es la película más fiel sobre la Santa Sede, un tema manido, pero con el que no han destacado demasiados largometrajes, como sí lo hicieron, por ejemplo, Habemus Papam (Nanni Moretti) o Los dos papas (Fernando Meirelles).
this is a conclave, aldo, it’s not a war
pic.twitter.com/21a9Dt7MYF— gab (@kenobitrinity) February 23, 2025