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Los Nothing Headphone (1) Pro, unos auriculares con tres altavoces donde casi todos llevan solo uno

Nothing Headphone (1) Pro
Foto: Nacho Grosso
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Ojo al detalle, en el canto de la copa izquierda de los nuevos Nothing Headphone (1) Pro hay un pequeño interruptor con la palabra FLAT serigrafiada al lado. Resume bien lo que la marca londinense quiere presentar con estos auriculares. Al bajarlo desaparecen el ecualizador, el audio espacial y el modo transparencia, y queda un sonido plano pensado para quien mezcla o revisa música. Al subirlo vuelven los ajustes de siempre para el tren, la oficina o el sofá.

Nothing lleva un tiempo fabricando auriculares de diadema y con este modelo busca a un oyente más exigente que el de sus dos primeros intentos. Los he probado y el resultado tiene más matices de los que la propia marca deja ver.

Así son los Nothing Headphone (1) Pro

Son unos auriculares inalámbricos de diadema y tipo circumaural, es decir, las almohadillas rodean la oreja en lugar de apoyarse sobre ella. Tienen cancelación activa de ruido y admiten tres vías de conexión, Bluetooth, cable USB-C y jack de 3,5 mm. En el catálogo de Nothing se colocan por encima de los Headphone (1) y de los Headphone (a), y se venden en blanco y en negro.

Foto: Nacho Grosso

La unidad que he usado es la negra, que en realidad es un gris antracita con reflejos metálicos de aspecto premium. Los cambios frente al modelo original se concentran en tres frentes. El sonido gana un tercer transductor y la firma de Metropolis Studios, la cancelación de ruido pasa a trabajar con diez micrófonos y los materiales suben de categoría con brazos de titanio, marco de aluminio y cristal en las copas.

Características del Nothing Headphone (1) Pro
Colores Blanco, negro
Dimensiones 190,2 mm (alto) x 174,4 mm (ancho) x 78 mm (fondo)
Peso 327 g
Estuche de transporte 228,5 mm (alto) x 123,0 mm (ancho) x 53,0 mm (fondo), 383,5 g
Materiales Brazos de titanio, marco de aluminio, cristal Panda Glass 9H
Transductores Dinámico de graves de 40 mm; dinámico de precisión de 13 × 8 mm; xMEMS de agudos de 3,2 × 6,0 × 1,15 mm, de estado sólido
Diafragmas Graves, cúpula de PET + metal-cerámica electrochapada y suspensión de PEEK + PU; precisión, PEN (naftalato de polietileno); xMEMS, silicio
Respuesta en frecuencia 20 Hz – 40.000 Hz
Cancelación de ruido Adaptativa en tiempo real, hasta 46 dB, rango de frecuencia 2000 Hz
Micrófonos 10 micrófonos; ANC híbrida con 5 micrófonos por lado
Batería Ion-litio recargable, 1060 mAh, carga por USB-C con cable, carga completa en 2 horas
Autonomía Hasta 30 horas con ANC; hasta 68 horas sin ANC
Autonomía con LDAC Hasta 28 horas con ANC; hasta 53 horas sin ANC
Tiempo de conversación Hasta 33 horas con ANC; hasta 40 horas sin ANC
Carga rápida 5 minutos de carga para 2 horas con ANC; 5 minutos de carga para 4 horas sin ANC
Conectividad Bluetooth 6.1, alcance de 10 m, conexión dual
Códecs AAC, SBC, LDAC (reproducción de música), LC3 (solo audio de emisión)
Audio por cable USB-C sin pérdidas hasta 24 bits/192 kHz; jack de 3,5 mm Hi-Res hasta 24 bits/96 kHz
Certificación Hi-Res Audio con cable e inalámbrico, hasta 24 bits/96 kHz
Latencia Menos de 120 ms en modo baja latencia por Bluetooth; menos de 15 ms por jack con Flat EQ activado
Compatibilidad Android 8.0 o superior; iOS 13 o superior
Resistencia IP52 frente a polvo y agua
Contenido de la caja Headphone (1) Pro, estuche de transporte, cable de audio de 3,5 mm, cable USB-C, guía de inicio rápido, 2 conectores para cordón

Aluminio, titanio y un cristal que rompe esquemas

Nothing ha mantenido la silueta cuadrada de las copas y el guiño transparente, pero ha cambiado casi todo lo que se toca. El marco es de aluminio, los brazos de la diadema son de titanio y la ventana de cada copa es un cristal Panda Glass de dureza 9H, pensado para resistir arañazos. Debajo se ve una recreación en relieve de los tres transductores con el cuadradito rojo de la casa y el nombre del modelo impreso. Es un diseño que se reconoce a varios metros y que no pasa desapercibido, ni lo busca.

Foto: Nacho Grosso

En cuanto al peso, el titanio reduce un 45 % el de los brazos respecto al Headphone (1), y aun así el conjunto se queda en 327 gramos, apenas dos menos que el modelo original. El ahorro existe, pero se diluye en el resto de la estructura. La diadema se ajusta entre 132 y 169 mm, las copas pivotan 20 grados y, según Nothing, el acolchado es un 12 % más grueso y la espuma de las almohadillas un 50 % más blanda.

En la cabeza la sensación es de presión firme, sin llegar a apretar. La diadema reparte bien el peso y no he notado ese punto de molestia en la coronilla que aparece con otros modelos pasada la primera hora. El problema llega, como con cualquier auricular de diadema, con el calor. En exteriores y con sol, la piel de las almohadillas acaba calentando la oreja, y después de un rato largo apetece quitárselos unos minutos. En interiores aguantan sesiones largas sin esa necesidad.

Foto: Nacho Grosso

La certificación IP52 protege frente al polvo y a gotas de agua que caen en vertical o con poca inclinación. Aguanta sudor y una llovizna, pero no están pensados para un chaparrón. El estuche rígido, ovalado y con asa, protege bien, aunque pesa 383,5 gramos, más que los propios auriculares, y ocupa lo suyo en la mochila.

Foto: Nacho Grosso

Cuatro controles físicos y ninguno táctil

Nothing sigue apostando por botones de verdad, y es una decisión que agradezco. En la copa derecha están la rueda, la paleta y un botón redondo. La rueda sube y baja el volumen al girarla, pausa la música con una pulsación y alterna entre cancelación de ruido y transparencia si se mantiene pulsada. La paleta salta de canción hacia un lado u otro, adelanta o retrocede si se sostiene y sirve para aceptar o rechazar llamadas.

Foto: Nacho Grosso

El botón redondo es configurable desde la app. Yo lo he dejado como disparador de la cámara, una función curiosa para hacer fotos de grupo con el móvil apoyado, mientras que la pulsación larga silencia el micrófono durante las llamadas. También puede lanzar el asistente de voz o ChatGPT, aunque algunas integraciones, como Essential News, solo están disponibles con un móvil de Nothing.

Foto: Nacho Grosso

En la parte inferior de la copa derecha quedan el interruptor de encendido, el puerto USB-C, el jack de 3,5 mm y el LED de estado. El interruptor FLAT está solo en la copa izquierda, algo apartado, porque la marca quiere diferenciar los controles del día a día de los especializados.

Foto: Nacho Grosso

Tres transductores para repartirse el sonido

La gran novedadestá en las tripas. En lugar de un único altavoz por copa, los Headphone (1) Pro cuentan con tres. Un transductor dinámico de 40 mm se ocupa de los graves hasta los 10 kHz, otro dinámico más pequeño, llamado de precisión, cubre la franja de 5 a 15 kHz, y un xMEMS de estado sólido con diafragma de silicio se encarga de los agudos entre 10 y 40 kHz. Las franjas se solapan para que el paso de uno a otro no se note.

Es necesario matizar lo que promete cada pieza. El transductor de precisión no se encarga de la voz entera, sino de los detalles que la hacen creíble, como el sonido de la S, la respiración entre frases o ese brillo que da la sensación de tener al cantante cerca. El de agudos, según Nothing, es mucho más rígido y ligero que un altavoz convencional, lo que le permite reaccionar más rápido a los golpes de sonido, como el de una baqueta sobre un plato. Que llegue hasta los 40 kHz suena impresionante en la ficha, pero el oído humano no pasa de los 20 kHz, así que esa cifra sirve más para lucir el sello de alta resolución que para escuchar algo distinto.

Con el ecualizador en Balanceado, el sonido tiene un punto de calidez en los graves que no llega a tapar el resto. Los bajos pegan con cuerpo y se cortan rápido, sin ese retumbar que empastan las canciones con mucha percusión. Donde más he notado el tercer transductor es en las voces, que suenan cercanas y con detalle, y en los platos y guitarras acústicas, que ganan textura sin volverse chillones a volumen alto. La separación entre instrumentos es buena, y en grabaciones cargadas cada elemento conserva su sitio. Es un sonido que invita a subir el volumen sin fatigar, aunque quien busque unos graves contundentes para música electrónica tendrá que tirar del ecualizador.

Flat EQ y Estudio B, lo que aporta Metropolis Studios

La colaboración con el estudio londinense da como resultado tres herramientas. La primera es el Flat EQ del interruptor, un perfil neutro que elimina coloración y procesado para revisar mezclas o comparar pistas. Con él activado se desactivan el modo transparencia, el audio espacial y cualquier ecualización, así que es un modo de trabajo y no de paseo. Tiene una ventaja poco comentada, ya que por el jack de 3,5 mm y con Flat EQ activas la latencia baja de los 15 ms, una cifra perfecta para grabar voz o tocar un instrumento escuchándose a uno mismo.

La segunda es Estudio B, uno de los cinco modos de audio espacial junto a Estándar, Live House, Club y Sala de conciertos. Imita la acústica de la sala de control del mismo nombre y coloca al oyente en el centro de la escena. La app permite activar el seguimiento de la cabeza para que el sonido se mantenga fijo cuando uno gira el cuello.

Fuente: Nothing

La tercera son cinco ecualizaciones por géneros, Neo-Jazz, British Rock, UK Rap + Grime, Electronica y UK Bass, que se descargan desde la biblioteca de Nothing X. Llevan la firma del estudio, aunque en el fondo siguen siendo preajustes.

Estudio B es el modo con el que más he escuchado. Abre la escena sin el efecto de eco artificial que tienen otros audios espaciales, y la música parece salir de unos altavoces colocados delante en lugar de dentro de la cabeza. El Flat EQ, en cambio, suena plano y algo apagado para escuchar por placer, lo que confirma que está pensado para trabajar y no para el día a día.

Cancelación de ruido con diez micrófonos

Cada copa tiene tres micrófonos que escuchan el exterior y dos que controlan lo que llega al oído, diez en total. Nothing los ha orientado hacia dentro para que el viento no los golpee de frente. La app ofrece los niveles Baja, Media, Alta y Adaptativa, este último ajusta la intensidad en tiempo real según el entorno. Según la marca, la reducción alcanza los 46 dB, supera en 5 dB de media al Headphone (1) y cubre un 40 % más del espectro. Parte del aislamiento es pasivo, gracias a una almohadilla de dos capas y una pared de silicona de 8 mm que sella el contorno de la oreja.

En el nivel Alta, el zumbido del tráfico y el ruido grave de motores desaparecen casi por completo, y es ahí donde más se nota el salto. Las voces cercanas y los ruidos agudos se atenúan bastante, aunque no se esfuman, algo normal en cualquier auricular de este tipo.

Foto: Nacho Grosso

Con viento, los micrófonos orientados hacia dentro cumplen y apenas he oído ese soplido molesto que estropea otros modelos al caminar por la calle. El modo Adaptativa hace su trabajo sin transiciones bruscas, pero en entornos cambiantes prefiero fijar Alta y olvidarme. El modo transparencia es natural para mantener una conversación corta o escuchar los avisos, aunque deja notar un ligero procesado en las voces.

Para las llamadas trabajan cuatro micrófonos con un algoritmo que, según Nothing, se ha entrenado con 30 millones de muestras de tráfico, restaurantes y viento.

La app Nothing X y el perfil de sonido personalizado

Casi todo se gestiona desde Nothing X, disponible para Android e iOS. Además del ecualizador sencillo con preajustes, hay uno avanzado que permite arrastrar puntos de ajuste por toda la banda audible, de 20 Hz a 20 kHz, en lugar de mover bandas fijas.

Captura: Nacho Grosso

El sonido personalizado hace una prueba de audición y genera una curva distinta para cada oído, que luego se aplica a la reproducción. Hice la prueba y el proceso es rápido, aunque conviene repetirlo en un lugar silencioso para que el resultado sea fiable. La función para localizar los auriculares, en cambio, solo muestra el último punto de conexión con el móvil, no su ubicación en tiempo real.

Conectividad, cable y audio compartido

Los Headphone (1) Pro usan Bluetooth 6.1, se conectan a dos dispositivos a la vez y admiten emparejamiento rápido en Android y Windows. Con móviles Android compatibles pueden usar LDAC, el códec que permite la certificación Hi-Res inalámbrica.

Aquí va un aviso para usuarios de iPhone, que no admite LDAC y se queda con AAC, así que buena parte de la promesa de alta resolución sin cables no les alcanza. La alternativa es el cable, ya que por USB-C reproducen audio sin pérdidas hasta 24 bits y 192 kHz, y por jack admiten hasta 24 bits y 96 kHz.

La función más original es el audio de emisión, basado en Auracast. Los auriculares pueden crear una transmisión para que otras personas cercanas escuchen lo mismo o unirse a la de otro dispositivo, sin pasar por el móvil. La limitación está en el otro extremo, porque los receptores también tienen que ser compatibles con Auracast, y todavía no es lo habitual. Completan el apartado un modo de baja latencia por Bluetooth, por debajo de 120 ms según la marca, y la detección de uso, que pausa la música al quitarse los auriculares.

Captura: Nacho Grosso

Batería, el único apartado que retrocede

La batería de 1060 mAh ofrece hasta 30 horas con cancelación de ruido y 68 sin ella. Son cifras buenas para cualquier auricular de diadema, pero inferiores a las del Headphone (1), que anunciaba 35 y 80 horas. Con LDAC bajan a 28 y 53 horas. Tres transductores y diez micrófonos tienen un coste energético, y aquí se nota. La carga completa tarda dos horas y cinco minutos enchufados dan para dos horas de música con cancelación, o cuatro sin ella.

En mi uso, con la cancelación en Alta y conectados a un iPhone por AAC, han aguantado varios días en casa y paseos sin pasar por el cable. La cifra de la marca me parece realista, y aunque el recorte frente al modelo anterior existe, en el día a día solo se nota a la hora de acordarse de cargarlos.

Foto: Nacho Grosso

Disponibilidad y precio

Los Nothing Headphone (1) Pro se venden en blanco y en negro por 349 euros, con el estuche rígido y los cables USB-C y de 3,5 mm incluidos en la caja. Son 50 euros más de lo que costaba el Headphone (1) en su lanzamiento, una diferencia que se justifica por los materiales, el tercer transductor y las funciones de Metropolis Studios.

Mi valoración de los Nothing Headphone (1) Pro

Nothing ha hecho unos auriculares que tienen más sentido cuanto más se aprovechan sus extras. El interruptor Flat EQ con la latencia mínima por cable es una herramienta real para quien graba, produce o simplemente quiere oír una mezcla sin adornos, y poder pasar de ese modo al audio espacial con un gesto físico es una idea bien resuelta. Los controles físicos siguen siendo de lo mejor de la categoría, la conectividad por cable es completa y la posibilidad de emitir audio desde los propios auriculares abre usos que otros modelos no ofrecen.

Los peros también existen. La autonomía retrocede un poco respecto al modelo original, el titanio apenas se traduce en un auricular más ligero, el estuche pesa más que el propio producto y el cristal obliga a limpiar huellas si tienes algo de toc. Quien use iPhone pierde LDAC y las funciones reservadas a los móviles de Nothing.

Aun así, el sonido y la cancelación de ruido están a la altura de lo que se espera por ese precio, y el conjunto tiene una personalidad que pocos auriculares de este rango ofrecen. Son una compra recomendable para quien valore los controles físicos, escuche música con atención y quiera tener un modo de estudio sin comprar otros auriculares. Y, hay más, para quien no desee pasar desapercibido.

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