Ni gasolina ni recarga: el vehículo lunar del Apolo 15 pesaba 210 kilos, llevaba un motor eléctrico en cada rueda y recorrió 27,8 km por la Luna
Desarrollado en 17 meses por el Centro Marshall y fabricado por Boeing, costó 38 millones de dólares, llegó a 12 km/h y solo sufrió un fallo pasajero de la dirección delantera.
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El 31 de julio de 1971, David R. Scott se convirtió en la primera persona que condujo sobre la Luna al probar el vehículo lunar del Apolo 15, un coche eléctrico de 210 kilos que la NASA había subido plegado en el costado del módulo lunar Falcon. Con él, Scott y James B. Irwin recorrieron 27,8 kilómetros en tres salidas por la zona de Hadley-Apenninos, según la ficha del Lunar Roving Vehicle del Centro Goddard de la NASA.
La agencia recuerda en una imagen de su archivo histórico que el único problema que tuvo la tripulación con el vehículo fue un fallo pasajero de la dirección delantera. El Centro Marshall de Vuelos Espaciales, en Alabama, se encargó de su desarrollo y su diseño.
Un coche plegado en el módulo lunar
El Lunar Roving Vehicle (LRV) medía 3,1 metros de largo, con 2,3 metros entre ejes y 1,14 metros de altura máxima, y podía llevar otros 490 kilos de carga además de su propio peso. Su chasis de tubos de aleación de aluminio 2219 estaba dividido en tres partes con bisagras en el centro, de modo que se plegaba y se colgaba en el compartimento lateral del módulo lunar, según la ficha de Goddard.
Para bajarlo, un astronauta subía por la escalerilla y lo soltaba, y el otro lo inclinaba desde el suelo con poleas, carretes con freno y cintas de tela, en un despliegue casi automático en el que las ruedas se abrían y quedaban bloqueadas solas.

Un motor eléctrico en cada rueda
Cada rueda tenía su propio motor eléctrico de 0,25 caballos, capaz de girar a 10.000 revoluciones por minuto, conectado a una transmisión armónica de 80 a 1 y a un freno mecánico. Los neumáticos, de 81,8 centímetros de diámetro y 23 de ancho, estaban hechos de una malla de hilos de acero galvanizado de 0,83 milímetros.
La energía salía de dos baterías de plata y zinc de 36 voltios y 121 amperios hora que no se podían recargar. Un mando en forma de T entre los dos asientos controlaba a la vez los cuatro motores de tracción, los dos de dirección y los frenos.
Para orientarse, el vehículo registraba sin parar la dirección y la distancia con un giróscopo y un cuentakilómetros, y un pequeño ordenador calculaba el camino de vuelta al módulo lunar.
Un contrato que dobló su precio
El contrato original con Boeing, con Delco como gran subcontratista, era de 19 millones de dólares, pero los sobrecostes llevaron la factura final a 38 millones. Se construyeron cuatro: uno para cada una de las misiones Apolo 15, 16 y 17 y otro que acabó como fuente de piezas de repuesto tras la cancelación de las siguientes misiones.
El LRV se desarrolló en solo 17 meses, y aun así cumplió todas sus funciones en la Luna «sin anomalías importantes», según la ficha de la NASA. Antes del vuelo, los astronautas aprendieron a manejarlo en un modelo de entrenamiento preparado para la gravedad terrestre.
Cinco kilómetros desde el Falcon
El módulo lunar se posó en Hadley-Apenninos el 30 de julio, y Scott e Irwin pasaron 67 horas en la superficie. Entre sus cuatro actividades fuera de la nave, tres de ellas con el vehículo, sumaron 19 horas y reunieron unos 77 kilos de rocas y suelo, según el repaso de la misión que publicó la NASA en 2021.
En la primera salida condujeron hacia el sursureste por el borde de la grieta de Hadley hasta el cráter Elbow, a 3,2 kilómetros, mientras Ed Fendell manejaba desde el centro de control de Houston la cámara de televisión montada en el vehículo. En la segunda aparcaron sobre una pendiente de 11 grados a unos 5 kilómetros del Falcon, la mayor distancia a la que se habían alejado unos astronautas de su nave hasta entonces.
De vuelta al módulo lunar, en un tramo de 3,4 kilómetros, marcaron un récord de velocidad sobre la Luna de 12 kilómetros por hora. En total, el Apolo 15 sumó 3 horas y 2 minutos de conducción, con un recorrido máximo de 12,5 kilómetros en una sola salida.
Al final de la tercera salida, Scott dejó caer a la vez un martillo y una pluma de halcón ante la cámara para comprobar que llegaban juntos al suelo, como había descrito Galileo. Después aparcó el vehículo a unos 150 metros del módulo lunar para que esa cámara retransmitiera el despegue unas horas más tarde.
David Scott deja caer un martillo y una pluma en la Luna al final de la tercera salida del Apolo 15. Vídeo: NASA Solar System
La dirección delantera falló el primer día
La dirección delantera quedó inutilizada de forma breve, y Scott e Irwin hicieron el recorrido inicial girando solo con las ruedas traseras, algo que el diseño permitía porque los dos ejes se podían desacoplar. Según la NASA, el problema se resolvió al día siguiente.
Al comprobarlo, Scott se lo comentó por radio a Joe Allen, el científico de la misión, en el centro de control de Houston: «¿Sabes lo que apuesto que hiciste anoche, Joe? Hiciste que algunos de esos chicos de Marshall subieran aquí a arreglarlo, ¿no?», según la nota de la NASA.
Los vehículos del Apolo 16 y del Apolo 17 recorrieron después 26,7 y 35,9 kilómetros. Harrison Schmitt, del Apolo 17, dijo que el LRV resultó ser «el vehículo de exploración lunar fiable, seguro y flexible» que esperaban. Hoy otros vehículos de la NASA, como el rover Perseverance, recorren Marte sin nadie a bordo, y China prepara su propio módulo lunar Lanyue.
La avería, sin causa publicada
Las páginas de la NASA consultadas no explican qué provocó el fallo de la dirección delantera ni por qué volvió a funcionar al día siguiente, más allá de la broma de Scott.
Tampoco dicen cuánta energía gastó cada salida con unas baterías que no se podían recargar. Las cifras cambian además un poco según la fuente: la ficha de Goddard da 210 kilos de masa, y el pie de una foto del Centro Marshall, 462 libras, unos 209,5 kilos.
Los datos técnicos del vehículo se han publicado en la ficha The Apollo Lunar Roving Vehicle del Centro Goddard de la NASA, mantenida por David R. Williams.
Crédito de la imagen: NASA.