Juicio Daniel Sancho

Los testigos confirman que vieron a Daniel Sancho mientras preparaba cómo se iba a deshacer del cadáver

Testifican 10 tailandeses: de las dependientas que vendieron las bolsas y los cuchillos a los policías

Juango Ospina, abogado de la familia del asesinado: "Estamos muy satisfechos con el desarrollo del juicio"

Daniel Sancho testigos
Tribunal de Samui (Tailandia).

Concluye la primera semana del juicio a Daniel Sancho por el asesinato al doctor Edwin Arrieta. Uno a uno, los testigos que han declarado frente al tribunal de Samui, una isla al Sur de Tailandia, van confirmando la versión de la policía local y de la Fiscalía, que acusa a Sancho de asesinato premeditado, ocultación del cuerpo y destrucción de documentación. El hijo del actor Rodolfo Sancho podría enfrentarse, si se confirman esos delitos, a la pena de muerte como castigo máximo.

En una sala de madera bajo la atenta mirada de dos cuadros del rey de Tailandia, Daniel Sancho afronta su momento más difícil. Con el pelo rapado y con grilletes está arropado por su padre, que se sienta justo detrás de él, y su madre, que se sitúa un banco más al fondo. Ha intercambiado algún comentario durante la vista con sus progenitores: «¡Mirad como mienten!».

El acusado de descuartizar al médico colombiano mantiene una actitud de miradas perdidas. A pesar de la reconstrucción al detalle de los hechos tras su detención, ahora no reconoce el relato completo y cree que sufre una conspiración de la policía tailandesa.

El ambiente del juicio es más informal y distendido que en España. La gente se puede levantar y moverse con más libertad. Daniel Sancho tiene la posibilidad de preguntar directamente a los testigos, algo impensable en nuestro país. Su abogado tailandés, que es de oficio, permanece callado la mayor parte del tiempo y, las fuentes consultadas, aseguran que por momentos ha dado cabezadas de sueño.

El abogado que representa a la familia de Arrieta en España y que ejerce la coacusación junto a la Fiscalía, Juan Gonzalo Ospina, detalla que el juicio se está celebrando «sin sorpresas ni sobresaltos». «Estamos muy satisfechos con del desarrollo de las sesiones», enfatiza. Las diferencias de la Justicia tailandesa son grandes, pero hay medios materiales para realizar un trabajo óptimo. El letrado se ha asociado con un abogado local que se encargará del caso en las próximas semanas.

Por su parte, Rodolfo Sancho, que está protagonizado una serie documental sobre el caso, ha pedido «respeto» a los medios de comunicación durante su llegada al tribunal. «Yo os trato con educación y respeto y espero lo mismo de vosotros, así que por favor no me cerréis el paso, dejadme pasar, no me empujéis, no me pongáis zancadillas…», ha expuesto. Su ex mujer ha apuntado: «Aquí nadie gana, aquí todos han perdido».

Testigos

En la primera semana de juicio han desfilado por la silla de los testigos, que se sitúa en el centro de la sala, una decena de personas. Han ido ratificando lo que vieron en las horas claves, el 2 de agosto de 2023. En el primer día del juicio, que se alargará hasta principios de mayo, han hablado los primeros tailandeses que vieron a Daniel Sancho a su llegada a la isla. Han ratificado que, tal como se grabó en las cámaras de seguridad, Sancho compró horas antes de la muerte bolsas de basura grandes, cuchillos, guantes de goma y productos de limpieza.

Rodolfo Sancho y Juango Ospina en Tailandia.

Otros de los testigos han sido los responsables del hotel Panviman Resort Koh Phangan donde se alojaron Sancho y Arrieta. Han expuesto que la reserva de la villa la hizo Sancho y que no llegaron a ver a su compañero. Al joven de 30 años se le veía muy tranquilo. Nada levantó sospechas en ese punto.

También ha expuesto su vivencia el trabajador de la empresa de alquiler de moto. Precisamente, una cámara de seguridad captó la matrícula del vehículo y eso permitió inicialmente dar con Sancho, que había dado su número de pasaporte en ese negocio.

Otro testigo ha sido la persona que le vendió el kayak que también usó Sancho para deshacerse por fragmentos del cuerpo sin vida. Este trabajador ha indicado que el joven cocinero español quería alquilarlo en un horario fuera de lo establecido. Ante esto, le vendió directamente la embarcación por 1.000 euros.

Sancho fue a la comisaría de Phangan a denunciar la desaparición de Arrieta la tarde del 3 de agosto, horas después de que los policías lo hubieran descubierto maniobrando en las grabaciones de seguridad. Él no sabía entonces de estas primeras pesquisas policiales. Acudió a denunciar tras ser contactado por la familia del colombiano, alarmada por no recibir noticias del cirujano.

El acusado no supo certificar qué hacía en Tailandia los días previos a su encuentro con su amigo. Sí ha trascendido que en ese momento le envió un mensaje a su amigo con el texto: «Los cielos abiertos de Koh Samui siempre estarán abiertos para ti». Ahora defiende que la muerte fue fruto de una pelea violenta en la que se tuvo que defender.

Policías

Del mismo modo, esos policías que en un primer momento se hicieron cargo del caso se han ratificado ante los dos jueces encargados en los hechos que plasmaron en un atestado. Daniel Sancho les reconoció los hechos y les hizo un dibujo.

Daniel Sancho cuchillo
Imágenes de Daniel Sancho comprando un cuchillo y otros objetos el día antes del crimen.

Por su parte, los jueces tailandeses y los fiscales se han mostrado sorprendidos con la atención mediática del caso. Han comentado que están molestos porque la defensa de Sancho les enmienda la plana sobre cómo hacen su trabajo. Las autoridades locales piden empatía y que piensen qué harían si el caso fuera el de un tailandés asesinado en España. Dejan caer que los jueces españoles mantendrían una actitud impasible y no se dejarían influenciar por nada.

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