La última polémica de Diego Matamoros con sus ex novias: «Los he bautizado»
Diego Matamoros saltó a la fama a raíz de su paso por 'Supervivientes'
El influencer ha bautizado a sus perros con el nombre de sus ex novias
Diego Matamoros ha llamado a sus perros Marta, Carla y Estela
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Diego Matamoros ha vuelto a situarse en el centro de la polémica por un problema que mezcla su pasión por los animales, su actividad en redes sociales y su pasado sentimental. El influencer, que suele mantener un perfil discreto en lo relativo a su vida privada, se ha visto envuelto en críticas tras un vídeo grabado durante una visita a una protectora de animales, en el que decidió poner nombre a varios cachorros utilizando los de algunas de sus ex parejas.
La escena, que en principio pretendía dar visibilidad a una causa solidaria, acabó generando un intenso debate en redes sociales sobre los límites del humor, la exposición mediática y el uso de referencias personales en un contexto que, para muchos, exigía un tono más prudente.
Diego Matamoros se convierte en noticia
Diego Matamoros siempre se ha declarado un firme defensor del bienestar animal, una faceta que forma parte esencial de su identidad pública. En su perfil de Instagram abundan las imágenes y los vídeos junto a Nanuk y Amarok, los perros lobo con los que convive desde hace años y que se han convertido en protagonistas habituales de su día a día.

Ese vínculo con los animales también estuvo muy presente durante su relación con Marta Riumbau, creadora de contenido con la que mantuvo una relación sentimental durante varios años. Ambos llegaron incluso a convivir durante un tiempo después de la ruptura, manteniendo una dinámica compartida en la que los perros ocupaban un lugar central. Esta continuidad reforzó la imagen de Matamoros como alguien especialmente comprometido con el cuidado animal, una percepción que ha cultivado de forma constante ante sus seguidores.
Precisamente por ese perfil bajo y esa imagen cuidada, la polémica reciente ha resultado aún más llamativa. Lejos de los focos habituales del conflicto mediático, el hijo de Kiko Matamoros se convirtió en noticia de manera inesperada, y lo hizo, paradójicamente, a través de una iniciativa solidaria.
La faceta solidaria de Diego Matamoros
Diego Matamoros acudió a la fundación Animal Rescue con el objetivo de dar visibilidad a la labor que desarrolla esta protectora y fomentar la adopción de una camada de cachorros. Desde la asociación agradecieron públicamente su implicación, destacando su sensibilidad ante el abandono animal y el uso de sus redes sociales para ayudar a encontrar un hogar a los perros.
Ver esta publicación en Instagram
«Hoy hemos tenido a Diego Matamoros entre nosotros. Gracias por ser sensible al abandono de animales y por dedicar tu tiempo y tus redes a ayudarles», publicaba la fundación en su cuenta oficial de Instagram, acompañando el mensaje con un vídeo de la visita. En las imágenes, Matamoros aparece interactuando con varios cachorros, en un ambiente distendido y aparentemente ajeno a cualquier controversia.
Sin embargo, fue precisamente uno de esos momentos espontáneos el que acabaría desencadenando la polémica. En el transcurso del vídeo, el influencer decidió «bautizar» a tres de los perros, un gesto que, lejos de pasar desapercibido, fue interpretado por muchos como una referencia directa a su pasado sentimental.
El influencer toma una decisión
«Los he bautizado. Mira, se llaman Carla, Marta y Estela», comenta Diego Matamoros en el vídeo, mientras muestra uno a uno a los cachorros. La elección de los nombres no tardó en generar reacciones, ya que coinciden con los de tres de sus ex parejas más conocidas: Carla Barber, Marta Riumbau y Estela Grande.
La publicación comenzó a llenarse rápidamente de comentarios críticos, en los que numerosos usuarios cuestionaban la idoneidad de utilizar nombres de antiguas parejas en un contexto que pretendía ser solidario. Para algunos, el gesto resultaba innecesario y podía interpretarse como una falta de respeto; para otros, desviaba la atención del verdadero objetivo del vídeo, que era promover la adopción responsable.
La polémica se intensificó a medida que el vídeo se viralizaba y los comentarios se multiplicaban, obligando al propio Matamoros a pronunciarse ante el aluvión de reacciones negativas. El influencer quiso zanjar la cuestión aclarando que cualquier similitud con la realidad debía entenderse en clave de humor, restando importancia a la interpretación que se estaba haciendo de sus palabras.
La reacción ha sido firme
Ante las críticas, Diego Matamoros defendió que el comentario formaba parte de un tono distendido y sin mala intención. Según explicó, «todo parecido con la realidad» que pudiera extraerse del vídeo debía interpretarse únicamente como humor. Una justificación que, sin embargo, no logró apagar del todo el debate en redes sociales, donde se abrió una reflexión más amplia sobre el uso de bromas personales en espacios dedicados a causas sociales.
Pese a la controversia, la visita de Diego Matamoros a la fundación Animal Rescue volvió a situar sobre la mesa la importancia de la adopción y el papel que pueden desempeñar los personajes públicos en este tipo de iniciativas. Un recordatorio de que, en el entorno digital, cada gesto y cada palabra adquieren una dimensión que va mucho más allá de lo anecdótico y que exige una reflexión constante sobre la responsabilidad asociada a la visibilidad mediática.
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