Detenido en Dubái un británico-australiano por compartir en Facebook un comentario de una ONG

Detenido en Dubái un británico-australiano por compartir en Facebook un comentario de una ONG
Scott Richards en una foto de su perfil en Facebook.

Compartir el comentario de una ONG en facebook puede resultar de lo más común hoy en día. Pero en Dubái, esta acción, le ha valido la cárcel a Scott Richards, un hombre de nacionalidad británico-australiana. Richards fue detenido en Dubái y encarcelado, tal y como informa el medio británico BBC, después de compartir un comentario en la conocida red social en el que pedía comprar mantas y lonas para los refugiados afganos.

El año pasado se aprobaron una serie de estrictas leyes en las que se prohibió operar en el país a cualquier organización benéfica que no esté registrada dentro del territorio del emirato. De la misma forma, se prohibía cualquier donación o campaña de financiación sin una autorización previa del Departamento de Actividades y Asuntos Benéficos de Dubái.

Las sentencias para los que no cumplen estas leyes van desde los dos meses a un año de prisión, y multas de hasta 100.000 dírhams (unos 25.000 euros).

Al detenido se le ha denegado tanto una fianza como el acceso a representación legal. Richards, criado en la ciudad australiana de Adelaide, trabaja como asesor de desarrollo económico en Dubái. La Policía del emirato ha confirmado que el detenido recomendó en las redes sociales una campaña de recaudación de fondos dirigida por una organización benéfica estadounidense que opera en Afganistán, lo que choca frontalmente con las leyes nacionales.

"Detención indefinida": podría estar en prisión durante meses

La madre de Richards, Penelope Haberfeld, ha explicado a la cadena australiana ABC que su hijo –que fue detenido a finales de julio– simplemente es un voluntario, y que nunca ha recaudado fondos para nadie. Asimismo, ha señalado que se encuentra en "detención indefinida", por lo que podría estar en prisión "durante meses".

El británico-australiano se encuentra en la comisaría de Al Murraqabat, y sólo puede ver a su mujer una vez a la semana. Además, tiene limitadas las llamadas telefónicas, sólo puede cambiarse de ropa cada siete días y tiene que pagar por agua, según explica su madre, quien lamenta que su hijo haya sido detenido por tener "conciencia social".

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