La autopsia desmonta las patrañas podemitas: el senegalés murió de una cardiopatía congénita
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El ciudadano senegalés que falleció el pasado jueves en Lavapiés por un infarto padecía una cardiopatía congénita, tal y como ha revelado la autopsia realizada. Según el examen que se realizó a Mame Mbaya, su órgano vital se encontraba muy deteriorado y no correspondía al de un hombre de 35 años.
Los forenses no apreciaron ningún golpe o traumatismo en el fallecido, lo que viene a corroborar que no había sufrido una alteración por haber corrido perseguido por los agentes, versión que dirigentes podemitas trataron de hacer circular en las primeras horas tras el incidente, lo que dio lugar a numerosos episodios de violencia en el barrio madrileño de Lavapiés.
Mame Mbaya perdió la vida por un paro cardiaco el jueves cuando se encontraba caminando hacia su casa junto a un amigo, encontrándose ya mal en esos momentos, antes de desplomarse al suelo y comenzar a echar espuma por la boca.
Poco después llegaron a donde se encontraba dos agentes de la Policía Municipal, que intentaron reanimarle mientras se desplazaban los médicos del Samur, sin que consiguieran salvar la vida de Mame.
El hecho de ver a los dos policías junto al cuerpo del senegalés llevó a algunos manteros a pensar erróneamente que se trataba de un altercado de Mame con estos agentes, por lo que comenzaron a juntarse en la calle. Fruto del malentendido la tensión fue en aumento, y la violencia estalló cuando las redes sociales, espoleadas por dirigentes podemitas, se convirtieron en un hervidero de bulos y rumores. Pero, como adelantó El Mundo, la autopsia ha revelado que sufría una cardiopatía congénita, y eso fue lo que causó el infarto fatal.
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