Guerra contra la dictadura de los ayatolás

El ayatolá Arafi se estrena en la cúpula de Irán con un mortífero ataque a Israel y el cierre de internet

Un ataque iraní con misiles ha matado a 9 personas y herido a 51 en la ciudad israelí de Beit Shemesh

La teocracia iraní bloquea Internet a la desesperada para 'cegar' a los ciudadanos y anular la disidencia

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Roberto Pérez
  • Roberto Pérez
  • Periodista y licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en sector público, economía política y presupuestaria, e instituciones político-administrativas. Trabajó para Agencia Efe y Cope, ejerció durante más de 20 años en ABC -etapa que incluyó el ejercicio temporal de la corresponsalía de Nueva York- y actualmente es subdirector de OKDIARIO.

El ayatolá Alireza Arafi se ha estrenado como nuevo líder religioso de la tiranía iraní con un mortífero ataque a Israel, ataques a bases militares que sirven a EEUU en países árabes de la región, el cierre absoluto del acceso a Internet en Irán y una escalada dialéctica contra EEUU e Israel: la descabezada dictadura de los ayatolás promete venganza.

Alireza Arafi ha sido elevado a la cúpula de la teocracia iraní para cubrir la vacante del abatido ayatolá Alí Jamenei, el sanguinario líder supremo del país desde 1989, que murió este sábado en la ola de selectivos bombardeos de EEUU e Israel contra objetivos estratégicos de las fuerzas armadas iraníes y de la cúpula política y militar, entre ellos, el más destacado, el complejo residencial de Jamenei.

Los misiles lanados contra Israel este domingo han dejado una larga lista de víctimas en Beit Shemesh, una ciudad cercana a Jerusalén. Ha sido un bombardeo de especial potencia, hasta el punto de que varios de los civiles han muerto dentro del refugio antiáereo al que habían logrado llegar. La gran explosión ha derrumbado el refugio. Los daños materiales han sido cuantiosos en edificios e infraestructuras de esta zona. Los servicios de emergencias han tenido que rescatar incluso a ciudadanos que han quedado atrapados en viviendas, algunos de ellos heridos.

Lejos de plegarse a rebajar la desafiante estrategia de Irán que ha provocado el ataque de EEUU e Israel –su persistencia en dotarse de armas nucleares, su financiación del terrorismo internacional y más de 50.000 iraníes masacrados por la teocracia durante las protestas ciudadanas de enero–, el triunvirato que ahora gobierna provisionalmente Irán pretende dar una imagen de fuerza que, en la práctica, está muy debilitada, con un régimen que se tambalea.

Pese a que los ataques de EEUU e Israel han anulado una decisiva parte de la capacidad militar de Irán, este país sigue manteniendo operaciones varias bases de lanzamiento de misiles. Son las que están utilizando, a la desesperada, para bombardear Israel, bases militares de EEUU en países árabes de la región –Qatar, Emiratos Árabes, Dubái…– e incluso intentar hundir el portaaviones Abraham Lincoln con una oleada de misiles que este domingo, sin embargo, no han logrado alcanzar este gran buque de la Navy estadounidense apostado en el Golfo Pérsico.

El ayatolá Alireza Arafi ha llegado al poder provisional de Irán por la vacante dejada con la muerte de Jamenei, si bien la cúpula la comparte junto a otros dos jerarcas del régimen: el presidente del Gobierno, Masoud Pezeshkian, y el jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, este último un sanguinario represor de larga trayectoria y experto en espionaje exterior y en servicios de inteligencia para tiranizar a sangre y fuego a la población iraní dentro del país.

La llegada de Arafi tras la muerte de Jamenei no sólo no ha conllevado un cambio del belicoso discurso de la tiranía iraní sino que ha servido, al menos en sus primeras horas en el poder, para reforzar esa estrategia dictatorial, represora y belicista en la que cuenta como socios a los otros dos miembros del triunvirato que ha pasado a liderar el régimen hasta la elección de un nuevo líder supremo –si es que la guerra no acaba por derrocar antes la teocracia–.

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