Viruela del mono: ¿Se pueden corregir las marcas que deja en la piel, principalmente en la cara?

Primer caso de coinfección.
Primer caso de coinfección.

La viruela del mono puede causar una variedad de signos y síntomas. Mientras que algunas personas tienen síntomas leves, otras pueden presentar síntomas más graves y necesitar atención en un centro de salud. Las personas con mayor riesgo de sufrir un cuadro grave de la enfermedad o complicaciones son las personas embarazadas, los niños y las personas inmunodeprimidas.

Sin embargo, una de las preocupaciones de los afectados por este virus son las secuelas que dejan las marcas producidas por las diferentes erupciones en la piel, sobre todo en la cara. Al romperse y secarse, estas erupciones dejaban costras y más tarde cicatrices permanentes, que son fácilmente reconocibles, especialmente en el rostro. Así, estas hendiduras son muy difíciles de cubrir.

Uno de los tratamientos más utilizados es la exfoliación química, que consiste en la aplicación de una solución ácida que elimina y regenera las capas dañadas de la piel, alisándola y consiguiendo una reducción notable de las marcas. También se ha utilizado la dermoabrasión, que abrasa las capas superficiales de la piel mediante acción mecánica (con un cepillo metálico o un torno ultrafino) y la microdermoabrasión, que en su caso utiliza productos abrasivos como cristales de bicarbonato u óxido de aluminio, aunque tiene una eficacia menor en el caso de marcas más profundas.

Dentro de este dosier de tratamientos también figuran los rellenos dérmicos, que se valen de productos como el ácido hialurónico, que es inyectado en las cicatrices de viruela para elevar la piel de la misma e igualarla con la del resto de la cara.

En cuanto al tratamiento láser, figuran: la quema de la capa externa de la piel con cicatrices para incentivar la regeneración celular; y el rejuvenecimiento superficial con láser ablativo, cuyos resultados pueden durar años.

A pesar de que los síntomas más comunes de la viruela símica son fiebre, cefalea, dolores musculares, dolor de espalda, falta de energía y ganglios linfáticos inflamados, estas señales en la piel preocupan una vez se ha considerado que la enfermedad no es grave. Normalmente, las erupciones pueden durar de dos a tres semanas. Estas se puede ubicar en la cara, las palmas de las manos, las plantas de los pies, los ojos, la boca, el cuello, la ingle y las regiones genitales o anales del cuerpo. El número de lesiones puede oscilar entre unas pocas y varios miles. Al principio, las lesiones son planas, luego se llenan de líquido y, a continuación, se forman costras, se secan y se desprenden, y por debajo se forma una capa nueva de piel.

Los síntomas suelen durar de dos a tres semanas y, por lo general, desaparecen por sí solos o con cuidados de apoyo, como medicamentos para el dolor o la fiebre. Las personas son infecciosas hasta que todas las lesiones se han cubierto de costras, las costras se han caído y se ha formado una nueva capa de piel debajo.

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