Trastorno

Qué es la hiperfagia

A simple vista podemos decir que la hiperfagia se basa en un aumento del apetito de quienes lo padecen, pero siempre de manera muy exagerada.

Aunque las causas son diversas, una de ellas se debe por enfermedades metabólicas.
Qué es la hiperfagia

Si sufres de hiperfagia, verás que los síntomas que describimos a continuación te serán familiares. A simple vista podemos decir que la hiperfagia se basa en un aumento del apetito de quienes lo padecen, pero siempre de manera muy exagerada.

Se trata, por tanto, de un tastorno alimentario, pues quienes la sufren suelen consumir grandes cantidades de platos incluso tras haber comido. Esto se convierte en un problema que debe ser tratado porque no acaban de saciarse aunque coman mucho.

Principales causas

Aunque las causas son diversas, una de ellas se debe por enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus o la hipoglucemia. Pero también puede predecir a otra clase de patologías como la bulimia o la ansiedad.

Los problemas psicológicos por tanto se unen a otros físicos u hormonales porque al final es la mente y la cabeza la que desea más comida y no acaba de saciarse.

Síntomas de la hiperfagia

El desajuste en el balance energético de la persona es una de las consecuencias de este trastorno. Entonces lo más probable es que se produzca un aumento de peso considerable. A consecuencia de ello puede derivar en otra clase de enfermedades relacionadas con la obesidad y el resultado no es nada bueno.

Así, la mente también sufre y los problemas psicológicos aumentan. De la misma manera que la digestión no se realiza de igual, pues entre los síntomas de la hiperfagia están las digestiones pesadas y lentas, dolores de estómago, diarreas y riesgo de deshidratación.

Cómo la tratamos

Como se trata de un problema psicológico en primer término conviene ponerle remedio a través de un profesional especializado en estos temas. Para ello se tratan problemas tales como la depresión o la ansiedad.

Necesitamos respirar bien, masticar despacio, cambiar de dieta y optar por un estilo de vida más saludable a base de fruta, verduras y hortalizas. Ser conscientes de cuando se dan los atracones e intentar controlarlos cuando se esté produciendo. A su vez, tendremos a reducir las ingestas, y las cantidades que estamos ingiriendo. No es tarea fácil y debemos estar al lado  del profesional que es el que nos dirá qué debemos hacer en cada momento.

 

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