La psicología sugiere que las personas que son felices después de los 70 no es porque hayan encontrado un propósito, sino que han conseguido que los días ‘ordinarios’ sean suficiente
Uno de los hallazgos más conocidos en psicología del bienestar es la denominada curva en forma de U
Aprender a disfrutar de los pequeños momentos parece convertirse en una de las claves de esta etapa
Los expertos apuntan a múltiples factores: una mayor estabilidad emocional
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Los 70 años han dejado de asociarse exclusivamente con la jubilación o con una etapa de limitaciones. Cada vez más investigaciones muestran que muchas personas llegan a esta década de la vida con un elevado grado de bienestar emocional. Lejos de la idea de que la felicidad depende únicamente de grandes logros o proyectos extraordinarios, numerosos especialistas sostienen que el verdadero cambio se produce en la manera de relacionarse con el tiempo, las expectativas y las experiencias cotidianas. Aprender a disfrutar de los pequeños momentos parece convertirse en una de las claves de esta etapa.
Aunque cada historia personal es diferente, la ciencia lleva años intentando explicar por qué tantas personas afirman sentirse más satisfechas con su vida al llegar a edades avanzadas. Diversos estudios internacionales, como el publicado en la web Artful Parent, coinciden en que el bienestar psicológico no sigue una línea descendente con el paso de los años. De hecho, después de la mediana edad suele producirse una recuperación gradual de la satisfacción vital. Los expertos apuntan a múltiples factores: una mayor estabilidad emocional, una mejor regulación de los pensamientos negativos, relaciones personales más significativas y una menor necesidad de demostrar constantemente el propio valor. Todo ello contribuye a que muchas personas afronten los setenta con una serenidad que difícilmente imaginaban décadas antes.
Por qué muchas personas son más felices a los 70 años
Desde el punto de vista psicológico, se puede definir la felicidad como un estado emocional positivo que resulta de experiencias de placer, satisfacción y bienestar general. Es una sensación subjetiva, y lo que puede hacernos sentir felices a unos, puede no serlo para otros, como hemos apuntado.
Uno de los hallazgos más conocidos en psicología del bienestar es la denominada curva en forma de U de la felicidad. Investigaciones dirigidas por economistas como David Blanchflower y Andrew Oswald, realizadas en numerosos países, muestran que la satisfacción con la vida suele disminuir durante la mediana edad para volver a aumentar a partir de los 50 y 60 años.
Este fenómeno ha sido analizado también por organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que estudia periódicamente los indicadores de bienestar de la población.
Aunque las circunstancias económicas o de salud siguen siendo importantes, muchas personas experimentan una mayor sensación de equilibrio emocional con el paso de los años.
Menos presión por demostrar constantemente
Uno de los cambios más relevantes consiste en abandonar la necesidad permanente de convertir cada día en una oportunidad para producir, competir o cumplir nuevas metas. Tras décadas de responsabilidades laborales y familiares, muchas personas dejan de medir su valor en función de su productividad.
Esta transformación permite disfrutar de actividades sencillas sin sentir culpa. Pasear, cuidar plantas, leer unas páginas de un libro o compartir una conversación dejan de verse como tiempo improductivo y pasan a formar parte de una vida satisfactoria por sí misma.
Cambia la forma de entender el propósito
Durante mucho tiempo se ha defendido que encontrar un gran propósito vital era imprescindible para envejecer bien. Sin embargo, diversos investigadores consideran que esta idea puede resultar demasiado exigente.
El propósito continúa siendo beneficioso, pero no siempre tiene que adoptar la forma de un gran proyecto. Estudios publicados por investigadores de PubMed Central indican que mantener pequeñas actividades con significado personal también favorece el bienestar psicológico.
Cuidar de los nietos, participar en asociaciones de vecinos, practicar una afición o mantener una rutina agradable pueden proporcionar un sentido suficiente de utilidad.
Las relaciones cobran más importancia
Otra característica frecuente entre quienes disfrutan de un mayor bienestar a partir de los 70 años es la calidad de sus relaciones personales. En lugar de ampliar continuamente el círculo social, muchas personas priorizan vínculos estables y emocionalmente satisfactorios.
La teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura Carstensen, explica que, cuando las personas perciben el tiempo como más limitado, tienden a dedicar más energía a quienes realmente consideran importantes y reducen el interés por relaciones superficiales o conflictivas.
El presente pesa más que las comparaciones
Otro aspecto que ayuda a explicar esta etapa de mayor felicidad es la reducción de las comparaciones constantes con escenarios imaginarios. Durante la juventud resulta habitual pensar en todo lo que todavía podría conseguirse o en decisiones alternativas.
Con la edad, muchas personas dejan de evaluar continuamente si podrían haber hecho las cosas de otra manera. Esa menor tendencia a recrear posibilidades hipotéticas facilita disfrutar del momento presente sin convertir cada decisión en un motivo de arrepentimiento.
Quizá la mayor enseñanza que ofrecen muchas personas felices a los 70 años sea precisamente la más sencilla. No necesitan que cada jornada sea extraordinaria para considerarla valiosa. Un desayuno tranquilo, una caminata, una llamada con un amigo o una tarde sin planes pueden ser suficientes para terminar el día con sensación de plenitud.
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