Turismo de silencio: la nueva forma de desconectar en vacaciones
La hiperconectividad impulsa una nueva forma de disfrutar del tiempo de descanso
Naturaleza, calma y ausencia de ruido marcan el nuevo modelo de las escapadas turísticas
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Si bien la tecnología es crucial para el trabajo y en la comunicación diaria, los expertos constatan que su uso inadecuado se asocia con un mayor incremento en los niveles de ansiedad, estrés, fatiga mental y con la disminución de la capacidad de concentración y rendimiento.
Durante años, la industria turística ha competido por ofrecer más y más propuestas para llenar cada minuto de un viaje: excursiones, actividades, juegos, desafíos…. Ahora esta tendencia ha empezado a cambiar porque muchas personas necesitan justamente lo contrario: bajar el ritmo, desconectar del ruido y visitar espacios naturales donde no pase nada, tan solo por el placer de contemplar lo que les rodea en silencio, sin pantallas ni estímulos digitales, viajeros que optan por experiencias que invitan a apagar el móvil para volver a conectar con uno mismo.
Para la psicóloga, CEO de Dictea y experta en bienestar emocional, Rosa Rodríguez del Tronco, este fenómeno responde a una demanda cada vez más evidente: «Hay una necesidad creciente de parar porque vivimos con demasiada estimulación: pantallas, notificaciones, mensajes constantes, redes… y eso nos está agotando poco a poco», explica. Desde su experiencia profesional, considera que «esta hiperconexión afecta a nuestra atención, a nuestro descanso y a la capacidad de estar presentes», por lo que «cada vez más personas están buscando experiencias donde puedan bajar el ritmo, estar en silencio y reconectar consigo mismas».
Muchas de estas experiencias de «desconexión digital» se han convertido en opciones ‘premium’ en las agencias de viajes porque, actualmente, el verdadero lujo no solo se mide por el confort material, sino también en poder disfrutar de alojamientos y entornos donde recrearse del tiempo de descanso sin interrupciones ni distracciones. Esto incluye la desconexión digital y la eliminación del ruido ambiental. Pero la experta insiste en que no hay que demonizar la tecnología: «No se trata de ir contra la tecnología ni de hacer una batalla contra ella, sino de la necesidad del ser humano de recuperar el equilibrio», afirma. En ocasiones, añade, «necesitamos apagar la pantalla para poder escucharnos a nosotros mismos».
La desconexión digital como turismo de bienestar
Pero este fenómeno de los viajes de silencio va más allá de una moda turística. Refleja un cambio en la forma de viajar y, en cierto modo, en la forma de vivir.
Ya no basta con conocer un destino o acumular fotografías. Muchas personas buscan regresar de sus vacaciones sintiéndose mejor de lo que se fueron. Ahí es donde el turismo de silencio encuentra su espacio: une naturaleza, bienestar, autenticidad y desconexión en una propuesta que, además de responder a una demanda creciente, abre nuevas oportunidades para destinos, alojamientos y empresas del sector.
El crecimiento de esta modalidad es visible en todos los continentes: hoteles boutique, resorts de montaña, cabañas en el bosque, retiros en desiertos y cabañas aisladas están incorporando propuestas centradas en la desconexión, la calma y el contacto con la naturaleza. Al que se unen charlas y actividades de mindfulnnes, yoga, pilates, etc.
Según Rosa Rodríguez del Tronco, eliminar durante unos días las notificaciones y las redes sociales tiene efectos muy positivos sobre el bienestar. «Sin notificaciones, redes sociales o dispositivos, nuestro sistema nervioso deja de estar en modo respuesta, en modo alerta constante», señala. Como consecuencia, «muchas personas empiezan a dormir mejor, a respirar con más calma y a estar menos pendientes de lo que ocurre fuera y más conectadas con lo que necesitan dentro».
La psicóloga añade que este descanso también reduce algunos de los efectos asociados al uso intensivo de las redes sociales: «Nos ayuda a reducir la comparación social, esa sensación de estar todo el tiempo mirando la vida de otros, y aparece más espacio para algo que se nos está olvidando: el disfrute real; una conversación, una comida, un paseo, el descanso sin culpa o ir a un concierto y disfrutar realmente del concierto en sí. Muchas personas empiezan a necesitar vacaciones ya no solo para cambiar de lugar, sino para cambiar de ritmo», ya que ¡»cada vez vemos más que la gente vuelve de las vacaciones y al día siguiente está igual de agotada».
Sin embargo, la experta considera que el verdadero objetivo debe ir más allá de disfrutar de unos días de calma. «Lo que me gustaría no es que se quedara solo en una tendencia bonita o una experiencia de unos días. Lo interesante sería que estos espacios ayudaran a revisar cómo estamos viviendo, cómo usamos la tecnología y qué hábitos queremos recuperar cuando volvamos a casa».
Y concluye con una reflexión que resume el espíritu del turismo de silencio: «Desconectar en vacaciones está muy bien, pero el verdadero reto es no necesitar escapar de nuestra vida para poder descansar; no tener que esperar al fin de semana o a esas vacaciones tan ansiadas, sino que ese ratito de desconexión y de espacio para nosotros se convierta en parte de nuestro día a día».