Los oncólogos están suplicando a la gente que deje de usar este producto de limpieza tan común

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Pocos temas generan tanta ansiedad como el cáncer. A menudo sentimos que nuestro destino está escrito: si hay antecedentes familiares de la enfermedad o si oímos hablar de jóvenes afectados por ella en las noticias, nos sentimos impotentes. Sin embargo, los oncólogos recalcan que, si bien no podemos elegir nuestros genes, sí podemos controlar nuestro entorno. El oncólogo Amar Rewari asegura que una parte muy importante de la «carga química» proviene del hogar, ya que hay multitud de productos que emiten sustancias nocivas al aire y que respiramos a diario.
El objetivo de este oncólogo no es infundir miedo, sino concienciar; eliminar un solo producto no hace milagros, pero las decisiones inteligentes del día a día pueden marcar la diferencia. En este contexto, los ambientadores, especialmente en aerosol, son muy peligrosos, ya que contienen compuestos orgánicos volátiles (COV). Si bien es cierto que se utilizan para que un espacio parezca más limpio, en realidad lo que hacen es contaminar el aire que respiramos. El benceno o el formaldehído no desaparecen al momento, sino que, al circular en un espacio cerrado, pueden reaccionar con otras sustancias y afectar permanentemente a nuestros pulmones.
El producto de limpieza que los oncólogos recomiendan no utilizar
@witchysoffie El olor a limpio… no es limpio. La mayoría de ambientadores, suavizantes y productos de limpieza que huelen ‘a limpio’ están cargados de químicos tóxicos que afectan tu salud y la de tu familia. Respiramos esas sustancias cada día sin darnos cuenta 😱 Yo elegí vivir una vida sin tóxicos y cambiar esos productos por alternativas naturales 💚 Si quieres un hogar realmente sano, empieza cuestionando lo que hueles. #vidasana #holistica #nontoxic #vidasintoxicos #sintoxicos ♬ sonido original – Soffie Strasser Lifestyle
Entre los productos de uso doméstico en interiores, los ambientadores son los que pueden emitir mayores niveles de compuestos orgánicos volátiles (COV). Un ambientador es un producto diseñado para liberar fragancias con el objetivo de aportar un olor agradable al ambiente o disimular malos olores. Sin embargo, no tiene capacidad para purificar el aire ni para eliminar o reducir los contaminantes presentes en él.
«Al contrario de lo que se nos hace creer, los ambientadores y perfumes para el hogar no purifican el aire, sino que lo contaminan al emitir sustancias claramente tóxicas», afirma el director de BEUC, Jim Murray. Aunque no hay evidencias concluyentes de que una sola inhalación pueda provocar cáncer, la composición de estos productos genera cierta preocupación.
Entre sus componentes se encuentran los terpenos, presentes también en muchas fragancias «naturales», que por sí mismos pueden irritar las vías respiratorias y, al reaccionar con otras sustancias del aire, llegar a formar compuestos como el formaldehído, considerado cancerígeno. También están los ftalatos, utilizados para prolongar la duración del aroma, los cuales se han asociado con alteraciones del sistema hormonal y con un posible aumento del riesgo de cáncer de mama en exposiciones prolongadas.
«Los estudios que hay de momento muestran que los niveles de ftalatos son más elevados en mujeres que en hombres, precisamente, por el uso de cosméticos. Pero faltan estudios para ver qué concentración de ellos produce efectos nocivos para la salud. Hay poca investigación acerca de los efectos nocivos que puede tener la exposición a estas sustancias químicas», explica el doctor Francisco José Roig Vázquez, neumólogo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).
Regulación
La regulación suele ir varios pasos por detrás de los avances científicos, pero lo más preocupante es que también puede verse condicionada por intereses económicos. De este modo, aunque en algunos países se prohíba una sustancia concreta, en otros puede seguir siendo legal su uso. Incluso cuando existen evidencias sobre sus riesgos, determinados compuestos pueden continuar permitidos bajo ciertas condiciones o en concentraciones reguladas.
Este contexto explica que sustancias como el formaldehído se encuentren todavía en numerosos hogares, a veces en niveles significativos. Este compuesto químico sigue presente en algunos cosméticos, ambientadores o productos de higiene, a pesar de estar clasificado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) como cancerígeno para humanos del grupo 1, asociado entre otros riesgos al cáncer nasofaríngeo.
Además, aunque la normativa se cumpla correctamente, no siempre es sencillo controlar la exposición real a determinadas sustancias. En el caso del formaldehído, incluso sin utilizar productos que lo contengan de forma directa, puede formarse a través de reacciones químicas en el aire interior. Un ejemplo es la interacción entre el limoneno y el ozono, dos compuestos habituales en ambientes domésticos, que puede dar lugar a su aparición.
Finalmente, incluso sin llegar a niveles asociados a riesgos graves, el formaldehído puede provocar irritaciones en ojos, garganta, piel o nariz. Asimismo, existen otros componentes presentes en ambientadores que pueden actuar como potenciales alérgenos. En conclusión, aunque las concentraciones estén reguladas, la exposición continua o la interacción entre sustancias puede generar compuestos no deseados.
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