Aislamiento social

Cómo combatir la soledad no deseada mediante robots y humanos

La inteligencia artificial y los robots sociales son las nuevas herramientas disponibles

La Cruz Roja presta un servicio personalizado y confidencial para combatirla

robots y humanos
Robot y humanos se miran.

En España, según datos de la Encuesta Continua de Hogares 2020, realizada por Instituto Nacional de Estadística (INE), cerca de 5 millones de personas viven solas (un 2% más que el año anterior) de las cuales más de 2,1 millones son mayores de 65 años. De ellas, el 70,9% son mujeres (1,5 millones) frente al 29,1% que son hombres (620.000). En las encuestas e investigaciones llevadas a cabo por Cruz Roja, los datos apuntan a que ‘el 30% de los mayores sufren soledad no deseada y también que cada vez afecta más a los jóvenes’.

En los sondeos sobre la vulnerabilidad social y aislamiento realizadas por Cruz Roja, durante y después de la pandemia de COVID-19, se identificó que el 23% de las personas atendidas afirmaba sentirse sola siempre o la mayor parte del tiempo. Las consecuencias de la crisis sanitaria, social y económica de la pandemia siguen estando muy presentes para muchas personas vulnerables. Si a esta situación se le une la brecha digital generacional y la situación económica actual, se constata un aumento significativo de las situaciones de aislamiento social y de soledad no deseada.

Según los datos de esta organización, la soledad puede tener graves consecuencias para las personas socialmente aisladas, con impactos a nivel físico, psicológico y social, ya que incrementa la morbilidad, disminuye la satisfacción vital y predispone a sufrir alteraciones en la salud física y mental. Por ello, esta institución puso en marcha en 2021 el servicio ‘Te acompaña’ para asistir, de manera personalizada y confidencial, a las personas en situación de aislamiento o soledad no deseada.

Este servicio está atendido por voluntariado especializado en escuchar, informar y acompañar a las personas que contactan con el único fin de reducir su sentimiento de soledad. El objetivo perseguido es mejorar su calidad de vida. Para ello, los voluntarios buscan promover su activación personal, despertar intereses que faciliten la creación de nuevas conexiones sociales y aumentar sus áreas de conocimiento.

En 2021, gracias a la colaboración de Cruz Roja con administraciones públicas, empresas y entidades privadas en todo el territorio, fueron atendidas más de 31.000 personas mayores (el 80% mujeres). Esto fue posible gracias a la implicación de más de 4.000 personas voluntarias.

Robots sociales para acompañamiento

La población de avanzada edad generalmente tiene dificultades a la hora de acceder a las nuevas tecnologías y no siempre pueden beneficiarse de sus ventajas. La brecha digital, que ha incrementado las barreras para relacionarse con otras personas por carecer de competencias digitales, no tener dispositivos tecnológicos y/o acceso a internet, es un impedimento para su sociabilidad y aumenta su sensación de aislamiento. En un intento por acercar algunas de estas utilidades a las personas mayores, la Universidad Carlos III ha desarrollado el robot social ‘Mini’.

La robótica social posibilita el acceso a contenidos online de una manera amigable, incluso para usuarios no habituados a las nuevas tecnologías. Las habilidades implementadas en Mini, no sólo consisten en la reproducción de noticias online, el tiempo meteorológico o programas de radio. Este robot también incluye una habilidad que le permite contar chistes y refranes; mostrar textos adaptados para personas con algún tipo de discapacidad, como puede ser visual o auditiva y relacionarse con el usuario para conseguir un grado extra de apego y entretenimiento.

‘Mini’ está dirigida principalmente a personas de avanzada edad, particularmente con un cierto grado de deterioro cognitivo. El robot Mini tiene un cuerpo diseñado para ofrecer un aspecto amigable al usuario y posee capacidades de interacción multimodal gracias a la presencia de una tableta digital que permiten establecer tanto comunicación verbal como visual con su usuario.

Por su parte, la empresa japonesa Takara Tomy ha creado ‘Ami-Chan’, una muñeca robótica para hacer compañía a la gente mayor. Con los avances en la tecnología actuales, la empresa japonesa considera que es posible presentar un compañero convincente para el ser humano. La llamada «nieta robótica» es capaz mantener conversaciones y hasta simular que es un bebé de verdad.

‘Ami-Chan’ cuenta con un vocabulario de 1.600 palabras japonesas y tiene la capacidad de aprender algunas adicionales, como los nombres de quienes interactúan con ella. Sus facciones son suaves y agradables, puede variar las expresiones de su cara, simular parpadear o cerrar los ojos para parecer dormida. Todo ello gracias a un chip de reconocimiento facial que distingue colores y a la inteligencia artificial que le permite desarrollar una personalidad, reaccionar de manera diferente según las conversaciones y la frecuencia de atención e interacciones con ella.

Esta muñeca cuenta con una cámara que utiliza para identificar visualmente a la persona con quien habla y dirigirse a ella por su nombre, generando un vínculo todavía más creíble. Otras de sus funciones es participar activamente en las charlas con su dueño, cantar canciones y rimas que están programadas incluso con la época del año. Puede jugar a desafíos como trabalenguas y acertijos que sirven como ejercicios de entrenamiento cerebral y a mantener entretenidas a las personas mayores.

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