Ya puestos, Pablo, ¿por qué no pides la pena de muerte para mí?

Pablo Iglesias
El líder de Podemos Pablo Iglesias.

¿Está más pallá que pacá Pablo Iglesias? ¿Ha sufrido algún rapto de locura en los cuatro meses de su falsa baja de paternidad? ¿Se pegó un golpe con la hortera tinaja que adorna su jardín? ¿Tal vez se cayó a la piscina modelo Acapulco de su casoplón y su cerebro pasó varios minutos sin riego sanguíneo? ¿O quizá es que se ha percatado de que es el más mentiroso, el más desahogado y el más sin vergüenza del mundo mundial y no ha podido soportarlo? A lo mejor todo es más prosaico y le ha entrado una depresión de caballo al mirarse al espejo. No lo sé. Lo cierto es que desde que ha vuelto a la arena política, de su sucia boca sólo salen dos palabras: “Inda” y “OKDIARIO”.

Lo apunté en La Sexta Noche y lo repito hoy en esta humilde columna: su programa electoral se resume en cinco palabras. A saber: “Inda”, “Inda”, “Inda”, “Inda” e “Inda”. Como las campañas en positivo les salen entre mal y peor porque tienen menos luces que un barco pirata, han optado por implementarla en negativo. Y qué mejor cosa, han debido cavilar, que ensañarse con el enemigo público número 1 del podemismo militante: el arriba firmante. El tiro les ha salido por la culata porque lo único que consiguen es hacerme cada vez más famoso, más popular y más querido entre los lectores naturales de este periódico, esa España liberal que odia todo lo que representa Pablo Iglesias y que detesta al personajete que dirige más solo que la una Podemos. Tus insultos, querido Chepas, son mi gasolina. Tus calumnias un chollo porque te van a caer más querellas que cornadas al bombero torero. Y cada vez que bramas contra mí, los nuestros me quieren más.

La campaña contra OKDIARIO y contra Eduardo Inda no es el resultado de una venada del por otra parte muy venado Pablo Iglesias. Esto es el fruto de una maquinación tan preparada como estudiada de los enemigos de España: el independentista Jaume Roures, ¡dueño del fútbol televisado en España!, los proetarras y el duce podemita. Como mamporrero emplean a ese onanista llamado Evaristo Mejide que se va a pasar más tiempo en el juzgado que en esos platós de televisión en los que se ha abonado al mismo porcentaje que su ídolo Jordi Pujol: el 3%.

El objetivo de todos ellos es asesinarme civilmente. El primero porque hemos resaltado sus mangancias, entre otras el pago de comisiones a la FIFA, escándalo que investigó el FBI hasta que Mediapro llegó a un acuerdo millonario para cerrar el caso. Los segundos por razones obvias: mientras me quede una miaja de dignidad continuaré recordando lo que significó ese terrorismo de ETA que algunos quieren ahora relativizar, banalizar e incluso negar al más puro estilo de esos indeseables que aseguran que el Holocausto judío y los seis millones de víctimas mortales son un cuento chino de los historiadores. El tercero porque somos una de las pocas excepciones que confirman la regla de que Podemos es el partido mimado del establishment mediático.

Mientras me quede una miaja de dignidad seguiré recordando lo que significó ese terrorismo de ETA que algunos quieren relativizar

Porque desvelamos los cobros de más de 7 millones de la dictadura chavista que asesina a sus conciudadanos, porque contamos que la teocracia iraní que ahorca gays y lapida mujeres le paga su comunistoide tele y hasta su teléfono personal (673-29****), porque destapamos que Maduro le transfirió 272.000 dólares a una cuenta en el paraíso fiscal de Granadinas y porque, ahí le duele, publicamos en rigurosa primicia ese casoplón de 1,2 millones comprado por 660.000 euros que ha sido su sepultura política.

Abrió el fuego Evaristo Mejide, socio de Roures y tan podemita, tan independentista y tan repulsivo como él. Parece como si no hubiera en el mundo otro tema de qué hablar que de Eduardo Inda o de OKDIARIO. Tampoco es tan grave el asunto porque es telebasura pura y dura. Y ya se sabe cuál es el grado de credibilidad de la telebasura. La misma que la de un okupa en un congreso de registradores de la Propiedad. Antes, durante y después jugó un rol fundamental en la caza de Eduardo Inda el rotativo podemita de Jaume Roures, un Público que tiene tan poco prestigio como audiencia. Otros que se van a pasar los próximos dos años en los Juzgados de Plaza de Castilla. Luego llegó el turno de El País y la Cadena Ser, que intentan ahora desmentir noticias que ellos publicaron porque sabían que eran tan ciertas como que ellos están en la ruina y que quedan dos semanas para las elecciones generales: la financiación chavista a Podemos o el informe Pisa. Que nos den lecciones deontológicas los que publicaron la exclusiva más fake de la historia, las imágenes de un moribundo Hugo Chávez que resultó ser un ciudadano corriente y moliente, o los que defendieron el terrorismo de Estado en los 90 es para mear y no echar gota.

La gran prueba de cargo contra nosotros es que publicamos el celebérrimo chat interno de Podemos, un concurso de trivialidades, frases ultramachistas y paridas sin gracia. Sí, aquél en el que el macho épsilon de Podemos se definía como un psicópata aficionado a flagelar mujeres. Me intentan empapelar por haber ejercido el derecho de todos ustedes a la información. ¿O no es noticia que un político que se autodenomina “feminista” mañana, tarde y noche vomite que le fascinaría azotar hasta que sangre a una mujer? ¿Acaso tampoco lo es que el sujeto que se autoproclama defensor de la ética en la vida pública se dedique a presionar a los dueños de los medios para pedir la cabeza de periodistas incómodos o a exigir con malos modos que se censuren noticias negativas como las de la financiación chavista o iraní?

Dicen que el chat procedía del robo del móvil de la asistente del macho alfalfa. ¿Y a mí qué? Nosotros no teníamos ni idea de esa circunstancia. Es más, los papeles de Panamá, Football Leaks o el pinchazo al teléfono de Txiki Benegas en los 90 procedían de actos ilegales. De hackeos informáticos en los dos primeros casos, de la interceptación de las comunicaciones en el tercero. Meten a un Villarejo que parece el perejil de todas las salsas o Dios porque es omnipresente y omnisciente.

Iglesias, jaleado por la gentuza de siempre, pide mi imputación por haberme limitado a ejercer el derecho a saber de los ciudadanos

La conspiración anti-Inda se les vino abajo leyendo el periódico de Inda: “El vicedircom de Sánchez, Alberto Pozas, fue quien entregó a Villarejo el contenido del teléfono robado a la asistente de Iglesias”. Juajuajua. El ladrón se piensa que todos son de su condición. El número 2 de Comunicación de Moncloa ha acabado imputado porque fue él en su calidad de director de Interviú la persona que recibió y movió en 2016 la tarjeta del teléfono sustraído a la ayudante marroquí del coletudo. Al parecer, su objetivo era hacerse con unas fotos de Dina en topless que figuraban en la SIM del móvil y publicarlas en portada. Compraron el material pero finalmente desistieron de ejecutar semejante burrada por las obvias complicaciones jurídicas que conllevaba.

Ahora, Iglesias, jaleado por la gentuza de siempre, pide mi imputación por haberme limitado a ejercer el derecho a saber de los ciudadanos. Una ciudadanía a la que no se le puede ocultar, porque tiene todo el derecho a conocerlo, que un prohombre que va de feminista por la vida, que llama Unidas Podemos a su formación política, apuesta por azotar mujeres hasta dejarlas en carne viva. No se saldrán con la suya porque donde no hay nada, nada se puede imputar. Su gozo quedará en un pozo. Y nosotros, mientras tanto, continuaremos destripando la catadura moral de un pájaro que ensalza a ETA, defiende a los narcodictadores venezolanos, ampara a los sátrapas iraníes y quiere cargarse las libertades que nos dimos hace 40 años.

Iglesias quiere asesinarme civilmente, cerrar OKDIARIO emulando a ese Nicolás Maduro que ha hecho lo propio con todos los medios libres, que me metan en la cárcel olvidando que soy un periodista honrado y esto no es su Venezuela chavista y ponerme en la diana, no sé si para que algún día un desalmado me parta la crisma por la calle. Ya puestos, querido Pablo, ¿por qué no vas más allá? ¿Por qué no pides que volvamos al 5 de diciembre de 1978, último día en que estuvo vigente la pena de muerte? ¿Qué prefieres? ¿Un pelotón fusilándome, ese garrote vil que alarga y profundiza el dolor hasta límites insospechados o colgarme como hacen tus jefes iraníes con quienes nacieron homosexuales? Desde luego, quitándonos de en medio tendríais el camino expedito para instaurar esa tiranía que tanto ansías. Pero no pasaréis.

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