Van directos a por Feijóo, ahora por la Dana
Lo que está ocurriendo ahora mismo en la izquierda contra Alberto Núñez Feijóo, por el que pasa necesariamente la única posibilidad de recambio en el palacio de la Moncloa, confirma mi vieja tesis respecto a que el Partido Popular siempre (o casi) siempre pierde eso tan difuso y tan decisivo en política que conocemos como el relato.
En efecto. Ya le ocurrió algo parecido, salvando todas las distancias, a Pablo Casado cuando estaba al frente del PP y antes a Rajoy, Aznar y Fraga. Por lo que sea. Por incapacidad propia o gran talento del adversario para poner en marcha el ventilador del agitprop, el gran input fáctico para el conjunto de la izquierda española.
La izquierda valenciana, jaleada por la ultraizquierda nacional, ya se cobró la primera gran pieza política en la persona de Carlos Mazón. Creyeron, quizá, en el Partido Popular que una vez fagocitado por aspiración el ex president de la Generalitat, esa izquierda (siempre sedienta de sangre… política naturalmente), se daría por satisfecha. ¡Ingenuos!
En pocos días la izquierda política apoyando a la judicial consiguió que la sospechosa jueza de Catarroja pidiera el testimonio del jefe nacional de la derecha acerca de sus mensajes a Mazón durante la malhadada Dana valenciana, explicitando, of course, la totalidad de sus comunicaciones entre ambos dirigentes populares en aquellos aciagos días.
A partir de ahí, con esa menguada percha informativa, el conocido como Equipo Nacional Sanchista de Opinión Sincronizada (Ensos) se puso en marcha de forma virulenta para zaherir al enemigo de Sánchez, el único que amenaza su posición de poder. El intento, un tanto desesperado y pueril del PSOE por implicar a Feijóo en el asunto Dana viene a confirmar varias cosas. Intenta, en efecto, insuflar aire a un globo de por sí pinchado de antemano. Pero en un prodigioso ejercicio de contorsionismo judicial, político y mediático, ahí tienen el resultado. ¿Qué responsabilidad va a tener el jefe de la oposición en ese asunto si nunca tuvo competencia alguna? Es tan ridículo que hasta termina por dejar heridas políticas en lo referido al prestigio del dirigente.
Desde que triunfó aquella roja Revolución de Octubre (1917), los comunistas y sus aliados (conocidos como tontos útiles) han dictado muy severas lecciones acerca de cómo machacar a los adversarios que ellos meten directamente en el cajón de enemigos. La perenne técnica es acusar a los que quieren destruir por lo que ellos mismo son: nazis y fascistas. La verdad, en sus intenciones, es algo que se puede y debe aparcar si conviene a los resultados.
Frente a ello, la derecha, en este caso española, siempre demostró y sigue demostrando (en presente continuo) una total incapacidad para plantar cara. Como muestra, este botón valenciano. No pararán hasta conseguir una pieza de caza mayor. Irónicamente, aquéllos que atacan a Feijóo (en este caso por «mentiroso») son los mismos que se parten la caja, generalmente por precio, por Sánchez. Como todo el mundo sabe, es el jefe de gobierno español que nunca ha dicho una mentira…
¡Huelen sangre!