Sánchez intenta un nuevo pucherazo del PSOE

Sánchez intenta un nuevo pucherazo del PSOE

En el siglo XVII, el filósofo y matemático francés René Descartes ya nos advirtió de que «es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez». Los árabes tienen un proverbio que incide en esta idea cartesiana, diciendo que «la primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía». Sería infinita una lista con las mayores trolas que nos han intentado colar Pedro Sánchez y sus ministros, con Fernando Grande-Marlaska y Óscar Puente a la cabeza del pelotón de los embusteros.

Ahora nos enfrentamos a una nueva mentira cuando todos ellos nos quieren hacer creer que no tenemos que preocuparnos por el voto CERA de los españoles residentes en el extranjero porque, aunque sea verdad que ellos están intentando regalar este derecho al voto a millones de nuevos votantes, el porcentaje de participación es tan bajo que no es posible que su influencia sea relevante. Es una nueva mentira.

Para justificarse, nos dan los datos de participación desde el extranjero de las últimas elecciones generales, en las que es cierto que, desde que en el año 2011 se introdujo el voto rogado, con el que se obligó a que el elector inscrito en el CERA tuviera que solicitar expresamente la documentación, la participación desde el extranjero se redujo a un rango entre el 4% y el 7%. En septiembre de 2022 se reformó la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) eliminando ese voto rogado, pero, a pesar de ello, la participación desde el extranjero en las elecciones de julio de 2023 subió solo hasta el 10,04%, que sigue siendo una cifra baja.

Pero hay que tener en cuenta que, con ese sistema de voto rogado, se habían realizado un total de 5 elecciones generales entre 2011 y 2023, plazo en el que los residentes en el extranjero se habían acostumbrado a no votar. Desde que en septiembre de 2022 se eliminó el voto rogado hasta que se celebraron las elecciones de julio de 2023, apenas habían pasado 10 meses, plazo claramente insuficiente para revertir esa situación.

Habrá por tanto que fijarse en los porcentajes de participación desde el extranjero en las elecciones anteriores a la introducción del voto rogado. En 2008 votaron el 31,7%; en 2004 el 27,4%; en 2000, el 23% y en 1996, el 34,5%; lo que nos da una media de participación desde el extranjero antes del voto rogado de casi el 30%. Pero en las elecciones de 1996 había sólo 526.065 inscritos en el CERA, cifra que ha subido hoy hasta más de 2,7 millones, a los que hay que sumar otro millón largo de expedientes en tramitación, con lo que, si estos casi 4 millones de votantes desde el extranjero vuelven a tener el porcentaje de participación del 30% que tenían antes del voto rogado, que ya han eliminado, aparecerán 1,2 millones de papeletas que, evidentemente, tendrán una gran influencia en el resultado.

Hoy OKDIARIO nos desvela que un organismo dependiente del Gobierno de Pedro Sánchez preparó en 2025 un  informe que recomienda que los nietos de exiliados «puedan votar telemáticamente» en las próximas generales. Se trata del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), organismo dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de Elma Saiz, que nos cuenta que «el objetivo de este informe es analizar los problemas detectados y proponer mejoras que contribuyan a subsanar los actuales problemas y a mejorar la participación».

O sea, que el mismo Gobierno que nos está diciendo que no debemos preocuparnos porque el porcentaje de participación desde el extranjero es muy bajo, está trabajando para que esa participación vuelva a ser de nuevo del 30%, como era antes.

El PSOE ya hizo trampas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que fueron ganadas de forma aplastante por los partidos monárquicos, pero los socialistas se echaron a la calle de forma violenta en las grandes ciudades para pervertir ese resultado electoral y proclamar la II República. Los socialistas volvieron a hacer trampas en las elecciones del 16 de febrero de 1936, en las que dieron un nuevo pucherazo para que venciera el Frente Popular, alterando las actas y llegando hasta a quemar aquellas en las que no ganaban.

Por no hablar de las elecciones que se celebraron tres días después de los atentados del 11-M de 2004. Y nadie olvidará la imagen de los sanchistas metiendo votos en una urna escondida detrás de una cortina, tratando de falsificar el resultado del Comité Federal del PSOE, que finalmente lo descubrió y le obligó a dimitir.

El PSOE ya ha hecho antes trampas en las elecciones que iba a perder. Pedro Sánchez ya ha intentado antes hacer trampas en unas elecciones. La mentira es utilizada comúnmente por Sánchez y sus ministros sin el menor recato. Estamos más que advertidos. Si le dejamos, el PSOE de Pedro Sánchez volverá a hacer trampas en las elecciones porque esa es su naturaleza.

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